He analizado las cifras actualizadas este 8 de julio por el gobierno de Venezuela y lo que emerge es una tragedia de dimensiones económicas y geopolíticas aún difíciles de calibrar. 3.535 venezolanos han perdido la vida tras los dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que el pasado 24 de junio devastaron la zona norte del país, especialmente el estado de La Guaira. La cifra, 193 más que en el balance anterior, confirma que estamos ante el desastre sísmico más letal que ha sufrido América Latina en lo que va de siglo.
Los datos oficiales, divulgados por el Parlamento, contabilizan además 16.740 heridos y 17.854 personas que perdieron sus viviendas. A dos semanas de los seísmos, 29.567 efectivos del Ejército y cuerpos de seguridad, apoyados por 27.930 voluntarios, siguen trabajando en la remoción de escombros y la búsqueda de desaparecidos. Se han habilitado 82 campamentos temporales para albergar a los desplazados y las réplicas no cesan: hasta hoy se han registrado 1.048 movimientos telúricos, la mayoría de baja intensidad.
Emergencia humanitaria y respuesta sin precedentes
Con el paso de los días, las esperanzas de rescatar supervivientes se desvanecen, aunque la semana pasada se produjo un rescate milagroso que captó la atención internacional. Mientras, las autoridades inspeccionaron cerca de 6.000 viviendas y concluyeron que el 30% presenta uso restringido o requiere revisión adicional por riesgo. Además, 856 edificios resultaron afectados y 190 colapsaron por completo, según Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento. En el barrio costero de La Guaira, familiares de las víctimas exigen que se detengan las demoliciones para permitir la recuperación de cuerpos, una petición que el gobernador José Alejandro Terán ha escuchado.
“Los cuerpos fueron identificados con la más alta tecnología forense.” — José Alejandro Terán, gobernador de La Guaira, 8 de julio de 2026
El gobernador detalló que de los cerca de 2.400 cadáveres recuperados, 231 permanecen sin ser reclamados y serán trasladados al cementerio La Esperanza para su inhumación en fosas individuales. La iniciativa ciudadana ‘Desaparecidos Terremoto Venezuela’ eleva a más de 30.000 los reportes de personas no localizadas, una cifra que contrasta con los 157 casos oficiales reportados por el gobierno el 25 de junio.
Washington y el FMI negocian el coste de la reconstrucción
En medio de la emergencia humanitaria, la Casa Blanca ha dado un paso inusual. El jefe del Comando Sur de Estados Unidos, el general Francis Donovan, aterrizó en Caracas para reunirse con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. Según la televisión estatal VTV, ambos trabajan en una “nueva agenda de cooperación” centrada en la reconstrucción de la infraestructura dañada en La Guaira, incluido el aeropuerto internacional de Maiquetía, que sigue operando solo por una pista paralela.
Las conversaciones no se limitan a la asistencia técnica. Rodríguez confirmó que mantiene contacto directo con el Departamento de Estado y con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para “recuperar recursos” destinados a la recuperación. En paralelo, se ha solicitado apoyo al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) con el fin de fortalecer los programas de vivienda. Esta apertura coincide con un contexto en el que Washington defiende, según fuentes consultadas por El Periódico, un plan de transición política controlada que condicione la ayuda a avances democráticos.
Más de 3.000 rescatistas internacionales coordinados por la ONU iniciaron su retirada durante el fin de semana, aunque algunos equipos permanecerán en el país para colaborar en la recuperación de cadáveres. Cuba ha enviado especialistas en rescate y la Agencia Española de Cooperación Internacional (Aecid) mantiene operativo un hospital de campaña que atendió a más de 200 personas solo el domingo.
🌍 El impacto en España y Europa
Para el lector español, el terremoto venezolano no altera las variables financieras cotidianas: el euríbor no se moverá ni las hipotecas se encarecerán por esta tragedia. Sin embargo, el desastre activa una dimensión geopolítica que sí puede afectar los intereses europeos. España, a través de la Aecid, ha sido uno de los primeros países en desplegar un hospital de campaña, y Repsol, con históricos activos en el país, podría ver una oportunidad si las negociaciones de reconstrucción rebajan las sanciones internacionales sobre PDVSA. El FMI y el PNUD necesitarán proveedores para las obras de infraestructura, y constructoras españolas con experiencia en grandes proyectos en la región podrían beneficiarse de los contratos financiados con fondos multilaterales. A más largo plazo, si la crisis fuerza una transición política estable, Venezuela volvería al radar de las compañías del IBEX, algo que los mercados seguirán con lupa en las próximas semanas.




