La banca española cerró 2025 con 2.368 empleados más que el año anterior, mientras Francia destruía casi 20.000 puestos e Italia recortaba otros 3.448. El sector financiero español aporta ya el 15,75% de todo el empleo bancario creado en Europa en un año. Una resistencia que contrasta con la oleada de despidos del continente, pero que la inteligencia artificial amenaza con borrar de golpe.
Claves de la operación
- España creó 2.368 empleos bancarios en 2025, el 15,7% del total europeo. Frente a la sangría de Francia e Italia, los bancos españoles mantuvieron el ritmo de contratación gracias al dinamismo económico y a una reconversión digital ya amortizada.
- Las actividades auxiliares tecnológicas crecieron un 25,5% y son el verdadero motor laboral del sector. Los perfiles más demandados son analistas de software, especialistas en bases de datos y profesionales de ciberseguridad.
- Funcas prevé una pérdida neta de entre 12.000 y 23.000 empleos en los próximos años por la automatización. Santander, BBVA y Sabadell ya han activado planes de prejubilación mientras congelan contrataciones a la espera del impacto de la IA.
Europa destruye empleo bancario; España, el único gran país que resiste
Los datos, filtrados por el Banco Central Europeo, muestran un mercado laboral financiero a dos velocidades. El conjunto de la Unión Europea perdió 17.283 trabajadores en el sector en 2025. Francia, con una economía que busca rentabilidad a golpe de ajuste, eliminó 19.888 empleos bancarios —casi un 5% de su fuerza laboral total—, mientras que Italia se desprendió de otros 3.448. Frente a ambos, España sumó 2.368 puestos, cerca del 15,7% de la creación bruta de empleo bancario del continente, y Alemania lideró con 6.749 nuevas contrataciones.
La resistencia española no es casualidad. El país, que entre 2008 y 2023 había liquidado aproximadamente el 40% de su plantilla en una purga de reestructuración mucho más agresiva que la media europea, llegó a 2025 con un ajuste ya cerrado. Como explica Funcas, lo que se observa ahora no es una creación masiva neta, sino el fin del desangre y una recomposición selectiva de perfiles. Las grandes entidades, que durante años cerraron oficinas deficitarias —311 sucursales menos en 2025, quinta cifra más alta de la UE—, ahora contratan especialistas en cumplimiento normativo, ciberseguridad y analítica de datos.
Esa inyección de talento tecnológico es, precisamente, el motor que sostiene las cifras. Randstad apunta que el segmento de Actividades Auxiliares creció un 25,5% interanual en 2025, y los perfiles más buscados son analistas de software, especialistas en bases de datos y profesionales de ciberseguridad. Adecco añade que la banca española ha tomado el liderazgo en digitalización y mantiene una rentabilidad superior a la media europea, lo que le permite seguir compitiendo por talento sin destruir empleo neto.
Sin embargo, esa resistencia empieza a dar señales de agotamiento. En 2024, España había creado 2.515 empleos netos; el dato de 2025 supone un leve freno. El sector europeo, que un año antes aún generaba empleos (5.175 en toda la UE), ha entrado en números rojos. Y la amenaza más seria está por llegar: la inteligencia artificial eliminará entre 12.000 y 23.000 puestos de trabajo en la banca española en los próximos años, según las proyecciones de Funcas.
El talento digital que los bancos fichan a contrarreloj es, al mismo tiempo, la herramienta que acabará con muchos de los puestos que hoy se defienden.
La paradoja tecnológica: la digitalización contrata hoy, ¿despedirá mañana?

Los bancos lo saben y ya mueven ficha con discreción. Santander negocia prejubilaciones sin desvelar la cifra, BBVA ofreció bajas voluntarias a 750 empleados y Sabadell lanzó un plan para 400. Las cifras del primer trimestre de 2026 ya reflejan una contención: Santander redujo 13.160 empleados en el trimestre —en parte por la venta de su filial polaca—; BBVA recortó 297 puestos en su plantilla global; CaixaBank sumó 137 y Unicaja 98. El estancamiento empieza a aflorar.
Funcas advierte sin ambages: «Estamos ante un año de transición, no de continuidad. 2026 será el último ejercicio en las que veamos esas cifras de empleo neto positivo». El think tank sitúa el punto de inflexión en el impacto de la automatización sobre las posiciones más repetitivas. Los procesos de prejubilación, sin embargo, no los vinculan a un recorte estructural por IA, sino a un rejuvenecimiento de plantillas; el verdadero ajuste, insisten, llegará con la eliminación de tareas automatizables.
De la gran reestructuración de 2008 a la inteligencia artificial: ¿lección aprendida o historia repetida?
El sector financiero español arrastra una larga historia de ajustes traumáticos. Entre 2008 y 2023 amortizó alrededor de 100.000 puestos, un desgaste que dejó plantillas esqueléticas y un músculo digital que hoy es su principal ventaja competitiva frente a Francia o Italia. Aquella poda masiva explica por qué ahora los grandes bancos pueden permitirse contratar mientras Europa destruye empleo: porque ya pagaron el precio del ajuste por adelantado.
Pero la inteligencia artificial puede repetir el ciclo a una velocidad sin precedentes. No se trata solo de que un chatbot sustituya a teleoperadores; los grandes modelos de lenguaje están empezando a automatizar tareas de análisis, generación de informes e incluso parte del compliance, áreas que hasta ahora requerían profesionales cualificados. España, que ha basado su creación de empleo bancario en perfiles tecnológicos, se encuentra en una posición ambivalente: esos mismos perfiles podrían volverse redundantes en cuanto los sistemas aprendan a hacer su trabajo.
No todo el mundo comparte el pesimismo. Adecco Institute defiende que se está sobrevalorando el impacto a corto plazo de la IA y prevé que en 2026 se generará más empleo bancario que en 2025. A largo plazo, creen que el sector será capaz de absorber la automatización creando nuevas funciones, como ya ocurrió con la banca digital. Sin embargo, en la memoria colectiva del sector está la purga que siguió a la última gran crisis, cuando los bancos argumentaron que la digitalización mejoraría la eficiencia sin destruir empleo… y luego despidieron a casi la mitad de la plantilla.
El verdadero desafío, por tanto, no es saber si la IA va a destruir puestos —va a hacerlo— sino si el sistema financiero español será capaz de gestionar la transición sin repetir los ERE masivos de hace una década. La clave estará en la reinversión en formación y en la creación de nuevos roles que aún no existen. El tiempo que quede hasta que la automatización golpee de verdad —quizá apenas un par de años— marcará la diferencia entre un sector que se adapta y uno que vuelve a sangrar.




