Rusia ha lanzado un aviso que Europa ya no puede ignorar: sus bases militares están al alcance de un ataque inmediato. Un controvertido informe del International Institute for Strategic Studies (IISS) de Londres, analizado en detalle por Negocios TV, describe una campaña encubierta de drones que desde 2024 habría permitido a Moscú sondear las defensas aéreas de trece países de la OTAN utilizando buques civiles como plataformas de lanzamiento.
Según la investigación, la operación comenzó en agosto de 2024 y se extendió hasta febrero de 2026. Durante ese periodo, drones no identificados sobrevolaron bases aéreas, aeropuertos internacionales y otras infraestructuras críticas con el objetivo principal de detectar los puntos débiles del sistema defensivo aliado. Negocios TV subraya que las alarmas se multiplicaron en los principales hubs aéreos del continente, y ahora este documento apunta directamente al Kremlin.
La flota fantasma: un vector de ataque híbrido
El analista invitado al programa, Santiago Belikow, explicó que el modus operandi encaja con la guerra híbrida de cuarta y quinta generación. Recordó el ataque con 117 drones que en su momento golpeó cuatro bases aéreas rusas destruyendo varios aviones estratégicos. «Ese tipo de recursos –petroleros supuestamente sancionados desde los que se despliegan drones o tecnologías de contrarespuesta– es altamente posible y lo vamos a ver cada vez con más frecuencia», sostuvo durante la entrevista.
La llamada flota fantasma no sería un activo exclusivo de Rusia. Belikow mencionó que China, India e Irán también operan con buques que escapan a los radares de las sanciones, erosionando los intereses de las grandes corporaciones petroleras occidentales. A su juicio, el informe del IISS podría estar sirviendo de brazo justificador para una ofensiva más agresiva contra esos buques, en un momento en que las exportaciones de gas estadounidense viven un verano de beneficios por el conflicto.
El think tank que ya engañó al mundo en 2002
Belikow no ocultó su escepticismo sobre la fuente. Trajo a colación el episodio de 2002, cuando el mismo instituto publicó un extenso dossier que sirvió a Colin Powell para justificar ante el Consejo de Seguridad de la ONU la existencia de armas de destrucción masiva en Irak. Aquellas pruebas resultaron ser falsas y, según el analista, el entonces secretario de Estado conocía la inconsistencia de la información. «El IISS no es un actor neutral; tiene mucho prestigio pero últimamente ha tenido este tipo de problemas», enfatizó en Negocios TV.
Esta sombra de parcialidad no anula automáticamente los hallazgos del informe, pero obliga a leerlos con cautela. El experto admitió que la lógica de la guerra actual hace plausible el uso de drones desde posiciones marítimas civiles, aunque insistió en que la tarea de separar lo cierto de lo fabricado corresponderá a los historiadores del futuro.
Si el informe es cierto, lo que podemos decir es que Rusia tiene una capacidad de respuesta muchísimo mayor de la que parece y que puede ayudar a potencias aliadas suyas en el contexto de la geopolítica euroasiática.
— Santiago Belikow, en Negocios TV
Un último ataque que disparó las alarmas bálticas
Belikow añadió un matiz relevante sobre la ofensiva rusa del día anterior contra Ucrania. El ataque se centró en dos depósitos donde se almacenaba tecnología de la OTAN destinada a armar los drones ucranianos. Esa acción provocó una reacción en los países Bálticos y Polonia tan elevada como la que se había registrado en los dos días previos, lo que demuestra, según el análisis de Negocios TV, que Moscú está dispuesto a elevar la apuesta siempre que detecte suministros aliados en suelo ucraniano.
El cruce de datos resulta perturbador: mientras el informe del IISS denuncia una campaña rusa de reconocimiento contra bases europeas, Rusia golpea con precisión los nodos logísticos que conectan a Ucrania con la OTAN. Para Belikow, si se confirma la veracidad del informe, la conclusión inevitable es que la capacidad de reacción rusa es muy superior a la que la Alianza había estimado, y que Moscú podría incluso exportar ese conocimiento a sus socios de los BRICS en otros escenarios, como la guerra latente entre Israel e Irán.
Lección para Europa: lo híbrido ya no es teórico
El debate que abre este documento va más allá de la credulidad. Europa se enfrenta a la evidencia de que su suelo se ha convertido en campo de pruebas de una guerra no declarada, donde los viejos dogmas de disuasión se diluyen entre drones camuflados en rutas comerciales. La duda no es ya si hubo sobrevuelos furtivos –las interrupciones aeroportuarias de los últimos meses hablan por sí solas–, sino si los estados miembros están preparados para responder sin que un think tank con intereses cruzados les marque el paso.
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