Citi ha emitido un informe en el que advierte de tensiones financieras en Cox Energy como consecuencia del elevado apalancamiento asumido para la adquisición de los activos de Iberdrola en México. Los analistas del banco estadounidense, que es uno de los bancos de cabecera de la compañía de Enrique Riquelme, recortan de forma significativa sus previsiones de crecimiento y ponen el foco en la limitada liquidez del valor y en la corta trayectoria de la energética.
Qué dice el informe de Citi sobre Cox
Citi califica a Cox como neutral pero alerta de que la operación con Iberdrola México —valorada en cerca de 4.000 millones de euros— presiona el balance a corto plazo. El banco revisa a la baja sus estimaciones de crecimiento del EBITDA: proyecta un incremento anual compuesto de apenas el 13% hasta 2028, muy por debajo del 25% que figuraba en el plan estratégico de la empresa.
La razón de ese recorte del 50% sobre las oportunidades de crecimiento identificadas, según el departamento de análisis, es el “historial limitado” de Cox a gran escala y la fuerte intensidad de capital de su cartera de proyectos. A los analistas les preocupa que la generación de caja no alcance para digerir una compra que multiplica por casi cuatro su capitalización bursátil, que ronda los 1.000 millones de euros.
El informe también cuestiona la liquidez del valor: apenas un 15% de las acciones están en circulación, con la mayoría del capital en manos de Enrique Riquelme y la familia Zardoya. La exposición a mercados emergentes y la poca experiencia de la compañía, cuyo presidente acaba de cumplir 37 años, son otros riesgos que Citi subraya.
La defensa de la compañía y la financiación a largo plazo
Fuentes próximas a Cox rebaten las alarmas de Citi y recuerdan que la financiación puente que se utilizó para cerrar la compra ya ha sido transformada en una combinación de bonos, créditos y capital con vencimientos a entre cinco y diez años. Ese capital, subrayan, está respaldado por préstamos de la propia Iberdrola y de Ben Oldman.
La tesis de la empresa, recogida en el informe de Citi, es que los activos adquiridos son capaces de atender el servicio de la deuda y generar rendimientos. El 60% del suministro eléctrico mexicano proviene de generación propia y el resto está cubierto por contratos de compra de energía (PPA) a largo plazo —una media de ocho años—, con solo un 10% de exposición al mercado libre. “La visibilidad de ingresos y flujos de caja estables y predecibles” es el argumento central.
Al margen de la estructura de deuda, Cox cuenta con el respaldo de buena parte de la gran banca nacional e internacional para financiar la operación. La compañía ya puso en marcha en 2025 un plan de rotación de activos —venta de geografías no estratégicas— para aligerar el balance, aunque por ahora descarta oficialmente una ampliación de capital, a pesar de que algunas fuentes financieras la consideraban necesaria para reforzar los recursos propios.

El apalancamiento asumido para la compra de Iberdrola México equivale a cuatro veces la capitalización bursátil de Cox, un desequilibrio que solo se absorbe si los activos generan la caja prometida.
El precedente de otras adquisiciones apalancadas en el sector energético
La operación que Cox acaba de cerrar no es la primera gran compra del grupo ni la única que se ha financiado con un fuerte endeudamiento. La adquisición de Abengoa en 2023 y la salida a bolsa de la compañía en 2021 estuvieron respaldadas por Citi. La diferencia, apuntan fuentes del sector, es que ahora la escala del negocio es mucho mayor y el colchón de capital es más reducido.
En el sector energético europeo, movimientos como la compra de los activos de Endesa por parte de Acciona en el pasado se articularon con estructuras de deuda que luego se fueron desapalancando con la venta de activos no esenciales. Esa misma senda es la que Cox se ha marcado, pero el mercado está pendiente de si la ejecución será tan rápida como estima el plan.
La principal incógnita, más allá de la liquidez bursátil, es si los contratos a largo plazo en México soportarán la posible volatilidad regulatoria y cambiaria. El informe de Citi lo ve como un “riesgo de ejecución” que puede limitar el recorrido en bolsa a corto plazo, aunque admite que una entrega de proyectos mejor de lo esperado o una bajada de los rendimientos de los bonos podrían impulsar la cotización.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: La próxima presentación de resultados trimestrales de Cox, donde se podrá comprobar si los activos mexicanos ya generan la caja prevista y si el ratio deuda/EBITDA se estabiliza.
- Reacción del valor: La cotización, en torno a los 1.000 millones de euros, descuenta en parte el riesgo de ejecución, pero podría resentirse si las ventas de activos non-core no se aceleran en los próximos meses.
- Precedente sectorial: La compra de Abengoa y la reestructuración posterior demostraron que el equipo gestor sabe reducir deuda con desinversiones; ahora toca replicarlo a una escala mucho mayor.




