OpenAI ofrece una participación al gobierno: cede un 5% de su capital a EE.UU. y polariza el debate

La iniciativa de OpenAI busca crear un fondo de beneficio público con participaciones accionariales, mientras Apple maniobra en el suministro de chips de memoria entre tensiones geopolíticas.

OpenAI ha puesto sobre la mesa una propuesta que no deja indiferente a nadie: ceder un 5% de su capital al gobierno de Estados Unidos. La noticia, adelantada por el Financial Times y ampliada por Bloomberg Television, desata un intenso debate sobre cómo repartir los enormes beneficios de la revolución de la inteligencia artificial. La iniciativa busca financiar un fondo de beneficio público con el que mitigar los desajustes económicos que la IA pueda provocar.

Un 5% que polariza: las claves del movimiento de OpenAI

Según explica el reportaje de Bloomberg Television, la cifra del 5% es el titular real de la filtración. No es una idea nueva: desde hace tiempo las grandes compañías de IA, con OpenAI a la cabeza, han explorado la posibilidad de entregar participaciones al Estado para sembrar un vehículo redistributivo. La intención es que parte de las inmensas plusvalías del boom de la IA regresen a la sociedad y suavicen los efectos de la disrupción laboral.

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La administración Trump se ha mostrado abierta a la propuesta. El presidente, interpelado por la periodista de Bloomberg Hamerry Horren a bordo del Air Force One el mes pasado, afirmó que había mantenido conversaciones con directivos del sector, aunque sin ofrecer detalles concretos. Poco después, el propio Trump declaró escuetamente: «Yo tuve la idea primero».

Donación, no compra: como sembrar un fondo público con acciones

El mecanismo difiere de lo ocurrido con Intel y la ley CHIPS. En aquel caso, el gobierno compró una participación; ahora, según Bloomberg Television, las tecnológicas cederían acciones sin contraprestación económica para capitalizar un fondo de beneficio público. La fórmula evita fricciones presupuestarias pero abre interrogantes sobre la valoración de empresas que aún no cotizan.

OpenAI prepara su salida a bolsa y, de acuerdo con la información publicada, quiere tener definido el tamaño de la participación estatal antes de debutar en los mercados. Además, la compañía aspira a que otros laboratorios, como Anthropic o Google DeepMind, se sumen a la iniciativa. La disposición de estos competidores es, por ahora, una incógnita.

El senador independiente Bernie Sanders ha ido más lejos: propuso un impuesto único del 50 % sobre las acciones de estas empresas para nutrir un fondo similar. Los republicanos rechazan de plano la idea. Trump se limitó a replicar que él ya la había propuesto antes, subrayando así la brecha entre el 5 % que maneja OpenAI y la confiscación que plantea Sanders.

Las empresas entregarían la participación como capital semilla para ese fondo de beneficio público.

— Bloomberg Television

La sombra de los chips: Apple y la memoria china bajo la lupa

El vídeo de Bloomberg no solo aborda el giro de OpenAI. La segunda parte del análisis se centra en otro frente candente: Apple está negociando la compra de chips de memoria a dos fabricantes chinos, CXMT y YMTC, pese a que ambas figuran en la lista negra del Pentágono por sus presuntos vínculos militares.

La demanda de memoria para inteligencia artificial es insaciable y está estrangulando a los fabricantes de dispositivos de consumo. Apple y Microsoft han tenido que subir los precios de sus productos para compensar el mayor coste de los componentes. Ante la saturación de Samsung, SK Hynix y Micron, el gigante de Cupertino busca diversificar su cadena de suministro.

Apple planea utilizar los chips chinos exclusivamente en dispositivos destinados al mercado local, por lo que, en principio, no necesitaría licencia de importación estadounidense. Pero la reacción en Washington no se ha hecho esperar: el presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara ya calificó la jugada de inaceptable.

Lobby cruzado en la era de Trump

La longeva relación entre Tim Cook y Donald Trump —a quien el presidente llama cariñosamente «Tim Apple» podría ser el salvoconducto para la maniobra. Sin embargo, Micron, el rival estadounidense, ha movido ficha: esta misma semana comprometió 250 millones de dólares a la iniciativa respaldada por Trump y Michael Dell. El pulso de los lobbies está servido.

Una industria atrapada entre la innovación y la geopolítica

El vídeo de Bloomberg Television dibuja un panorama en el que las tecnológicas se debaten entre la necesidad de crecer y la presión regulatoria y geopolítica. OpenAI parte con ventaja al ofrecer un gesto de compromiso social con su 5 %, pero la concreción del fondo y la resistencia de otros laboratorios pueden frenar el plan. Apple, por su parte, se enfrenta a un dilema de seguridad nacional que podría cerrarle el grifo de la memoria barata.

La pelota está en el tejado de la administración Trump. Con un presidente imprevisible que reivindica la paternidad de casi cualquier idea, el desenlace de ambas historias se jugará tanto en los despachos como en los pasillos de la Casa Blanca. La única certeza es que 2026 será un año decisivo para la gobernanza de la inteligencia artificial.

Puedes ver el vídeo completo aquí:

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