El Ministerio de Hacienda reúne este lunes 6 de julio al Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) y a la Comisión Nacional de Administración Local para fijar la senda de estabilidad presupuestaria que enmarcará los Presupuestos Generales del Estado de 2027. La convocatoria llega tras presentar el nuevo cuadro macroeconómico y con la sombra del fracaso de diciembre de 2025, cuando las Cortes tumbaron el mismo trámite. En la apertura de la sesión, la prima de riesgo española se relaja hasta los 85 puntos básicos, su nivel más bajo desde mayo de 2024.
Una senda calcada de la propuesta fallida en diciembre
Según fuentes del Ejecutivo consultadas por Europa Press, los objetivos de déficit que se pondrán sobre la mesa replican en esencia los que ya se discutieron hace seis meses: reducir el saldo negativo del conjunto de Administraciones Públicas del 2,1% en 2026 al 1,8% en 2027, para llevarlo al 1,6% en 2028. Por subsectores, se mantendría un déficit del 0,1% del PIB para las comunidades autónomas durante los tres ejercicios y la estabilidad presupuestaria –equilibrio– para los ayuntamientos.
El calendario es ajustado. Si el Consejo de Ministros del martes aprueba el techo de gasto y los objetivos de estabilidad, el Pleno del Congreso los votará el próximo 14 de julio, en sesión extraordinaria. En caso de rechazo, como ya ocurrió en diciembre, habría una segunda votación el 23 de julio. La legislatura ha demostrado que el Ejecutivo no logra mayorías ni siquiera con la senda de déficit, un primer ladrillo imprescindible para cualquier Presupuesto.
La prima de riesgo y el bono español descuentan una estabilidad frágil
El mercado de deuda soberana observa la reunión con cautela. La rentabilidad del bono español a diez años ronda el 2,4%, con el bund alemán como referencia en el 2,5%, lo que deja la prima de riesgo en 85 puntos básicos. Es un nivel que el mercado ya había alcanzado tras la actualización de Moody’s en 2024 –que situó el rating de España en A3 con perspectiva positiva–, pero que aún no descuenta un escenario de bloqueo político prolongado.
La memoria reciente pesa. El fracaso de diciembre provocó un repunte temporal de la prima de riesgo hasta los 95 puntos básicos, que luego se corrigió con la intervención de la Abogacía del Estado, que ofreció al Gobierno un plan B: utilizar el plan fiscal estructural a medio plazo remitido a Bruselas como base de reparto sin necesidad de pasar por las Cortes. Aunque esa vía legal existe, recurrir a ella tras un nuevo rechazo transmitiría una señal de debilidad que los inversores no ignorarían.
Con los Presupuestos de 2027 en juego y Bruselas vigilante, el Gobierno no puede permitirse otro tropiezo en las urnas parlamentarias.

¿Logrará esta vez los apoyos? Claves políticas y el plan B de la Abogacía del Estado
El principal escollo no son las cifras, sino el contexto. Las comunidades autónomas gobernadas por el PP han condicionado su respaldo a que Hacienda negocie primero el nuevo modelo de financiación autonómica, que se debatirá en otro CPFF antes de agosto. De hecho, los consejeros populares ni siquiera han acudido a las reuniones bilaterales previas, y han avanzado que hoy forzarán la conversación para mostrar su rechazo frontal al esquema pactado entre ERC y el PSC. La mezcla de déficit y financiación convierte cada votación en un pulso de geometría variable.
En mi lectura, la credibilidad de la senda fiscal no depende tanto del 1,8% de déficit como de quién la respalde. Las reglas fiscales europeas están de vuelta y la Comisión Europea pedirá cuentas a partir de septiembre. Si el escenario es otro portazo parlamentario y un apaño técnico mediante dictamen de la Abogacía del Estado, la prima de riesgo difícilmente bajará de los 80 puntos básicos con convicción; se moverá más por la inercia del BCE que por confianza genuina en la solvencia española.
Hay un hito concreto: la votación del 14 de julio, que definirá el tono del verano. Si sale adelante, el mercado podrá anticipar un presupuesto expansivo pero ordenado; si fracasa, la incertidumbre se alargará hasta la segunda votación del 23 de julio, con los volúmenes estivales agravando cualquier movimiento en la deuda. Entretanto, la prima de riesgo está a un paso de su media histórica reciente, y el diferencial con Italia –que ronda los 130 puntos básicos– confirma que España sigue beneficiándose de un trato preferente en el mercado, siempre que no se la ponga a prueba.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre o apertura: El IBEX 35 cotiza plano en la sesión, con una ligera subida del 0,2% al cierre de la mañana, sin reflejar nerviosismo por la cita del CPFF. Los movimientos en la deuda soberana son el termómetro real: el bono a diez años apenas varía dos décimas en el día.
Clave técnica: La prima de riesgo en 85 puntos básicos actúa como soporte inmediato; un cierre semanal por debajo de esa cota abriría camino hasta los 80 puntos. Por contra, un rechazo en el Congreso que la lleve por encima de los 92-95 puntos invalidaría la mejora de las últimas semanas y pondría al bund como refugio.
Apunte macro: Moody’s mantiene la calificación de España en A3 con perspectiva positiva desde 2024. El diferencial con el bund alemán es el más estrecho desde mayo de ese año, y la curva de tipos española sigue ofreciendo pendiente positiva, lo que reduce el coste de financiación del Tesoro en un entorno de recortes del BCE.




