Digi “sortea” con family offices los problemas de compliance que su salida a bolsa planteó a los inversores institucionales

Digi Spain, la filial española del grupo rumano de telecomunicaciones ha reavivado sus planes de debutar en el parqué tras posponer la operación en abril de 2026 por la volatilidad derivada de la inestabilidad geopolítica y por la baja valoración que había alcanzado la Compañía entre los posibles inversores interesados. La compañía aspira a captar 150M€ a través de una ampliación de capital y posteriormente realizar una OPV para vender hasta el 25% de la empresa.

Fuentes de mercado consultadas por este medio ponen de manifiesto que los nubarrones de abril aún se han disipado y de ahí que hayan preferido acercarse primero a family offices con menores controles de compliance ofreciéndoles un suculento descuento dado el riesgo que estos asumen y las perentorias necesidades de caja que tiene la compañía.

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La sombra del CEO y los casos pendientes en Rumanía

En cuanto al compliance, uno de los puntos más delicados es la idoneidad del actual consejero delegado del grupo, Serghei Bulgac. El folleto de la operación menciona una investigación abierta en Rumanía en 2017 blanqueo de capitales y pagos de sobornos relacionados con derechos de fútbol, que salpicaba directamente al ejecutivo y a algunos directivos de la empresa. 

Aunque el Tribunal de Apelación de Bucarest absolvió a Digi Rumanía y a sus directivos en noviembre de 2025 al considerar prescritos los hechos, la sentencia no es firme y deja abierta la posibilidad de que se vuelva a abrir el caso. De hecho, el pasado mes de mayo, y tras el recurso de la fiscalía anticorrupción rumana, se celebró una nueva vista con la posibilidad en el horizonte de reabrir la causa a Bulgac y a otros directivos de la Compañía. 

Fuentes jurídicas consultadas cuestionan cómo el Consejo de Administración puede avalar la idoneidad de Bulgac para liderar una cotizada en un mercado regulado europeo como es el español. Una eventual condena o reactivación del caso podría generar volatilidad en la cotización, restricciones para participar en concursos públicos, riesgos reputacionales y escrutinio adicional de supervisores como la CNMV para proteger los intereses de los inversores.

Vínculos con Rusia y sanciones internacionales

El documento también detalla supuestos lazos financieros con entidades rusas incluidas en listas negras, como el International Investment Bank (IIB) o RSHB Asset Management que están financiando Digi. Digi no ha desmentido categóricamente estas conexiones en sus comunicaciones públicas ni su relación cercana con oligarcas rusos través de Marius Vizer y  a políticos y servicios secretos (p. ej. Laura Codruta Kovesi – Fiscal General de la Unión Europea; Traian Basecu – ex Presidente de Rumania; Ilie Bolojan – Primer Ministro de Rumania). Por otra parte, El canal de TV Digi 24 da notoria visibilidad a Alexander Dugin, uno de los principales ideólogos y defensores del actual régimen ruso y sus políticas

De confirmarse, plantean un desafío directo a las políticas de debida diligencia exigidas en la UE, especialmente en un momento de sanciones reforzadas contra Rusia. Por lo que, de salir a cotizar en el mercado español, sería deseable una mayor transparencia en todos los sentidos sobre la empresa.

Esta opacidad se extiende a la estructura de control. Más allá del fundador Zoltán Teszári (accionista mayoritario a través de RCS), existe poca transparencia sobre los beneficiarios últimos reales de esta sociedad. Teszári, un perfil extremadamente discreto con orígenes en negocios modestos y conexiones en el mundo del judo y posibles entornos de inteligencia rumana, mantiene un control férreo. Los futuros accionistas minoritarios exigirán garantías claras sobre quién toma realmente las decisiones estratégicas mientras que también sería exigible una mayor diligencia de la CNMV y otros organismos de la Bolsa española para aclarar la propiedad de la empresa.

Rechazo de la banca y gobernanza

Grandes bancos de inversión como Goldman Sachs o JP Morgan habrían declinado participar como bookrunners por alertas internas de compliance, según las fuentes consultadas. La compañía deberá explicar los motivos concretos y cómo pretende atraer inversores institucionales de primer nivel sin su respaldo. Paralelamente, se mencionan vínculos políticos y con servicios de inteligencia en Rumanía y Europa que plantean riesgos de conflictos de interés. ¿Cómo asegura Digi una gobernanza independiente?

Modelo de negocio: ¿crecimiento sostenible o guerra de precios insostenible?

En el plano comercial y financiero, las cuentas generan dudas ya que el negocio se deteriora de manera relevante con ralentización de los ingresos, menor ARPU, mayor rotación de clientes/churn, aumento de costes operativos y aumento relevante de la deuda del Grupo. Digi no ha generado flujo de caja libre positivo en España desde su llegada y se proyectan pérdidas en 2026-2027, lo que hace que la Compañía lleve perdiendo dinero en España durante 20 años.  Por otra parte, la deuda neta se disparó un 127% en el último año, lo que genera dudas sobre la sostenibilidad del modelo de negocio.

Además, DIGI explicita un alto grado de orientación al cliente; sin embargo las quejas de clientes han aumentado un 59% según Ookla/Down Detector a 390.000; es decir, mucho más que su base de clientes (+19%), mientras que la tasa de quejas por cliente ha aumentado en un 34%. Por otra parte, el número de días críticos (con tasas de quejas extraordinarias) ha aumentado en un 64% (de 22 a 36 días) y la duración de la incidencia es significativa: más de 7 horas en días críticos.

Por otra parte, la rotación o churn en banda ancha está aumentando continuamente: Red FTTH propia: del 9,6% en Q42021 al 14,3% en Q42025, mientras que la rotación o churn combinada es 15,8%, lo que implica que la rotación de DIGI ha aumentado en 1 año en torno a 3pp (+25%) y en redes de terceros (donde cobran aprox. 10€ más por servicios convergentes), es mucho mayor: aprox. 23,3% (aprox. 9pp más alta que en Fibra propia con un aumento año a año del 5-6pp).

Se puede concluir que en las operaciones de Digi la experiencia del cliente está disminuyendo y DIGI solo es capaz de atraer clientes con un descuento de precio muy material de aprox. 50% (si el descuento es menor, la rotación es muy alta).

Finalmente, Digi presume de disponer de 11.000 empleados internos, frecuentemente de Rumania, es decir, no genera empleo de calidad material para trabajadores españoles ya que según diversas estimaciones, el sueldo medio por empleado de Digi estaría un 35% por debajo de la media española no generando empleo de calidad en nuestro país.

La cuestión clave para DIGI ha dejado de ser su ritmo de expansión; ahora el foco está en determinar la viabilidad a largo plazo de su modelo ‘low-cost’ de alta intensidad de capital ante un entorno de precios al alza, posibles ajustes de valoración, mayor rigor regulatorio, mayor transparencia y mejora de sus criterios de compliance y un margen de maniobra cada vez más limitado.


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