CNMC: márgenes carburantes entre 2019-2024 son moderados, sin fallos de competencia

El regulador ha analizado la rentabilidad entre 2019 y 2024 y concluye que los niveles son compatibles con un mercado competitivo. El margen mediano de las principales minoristas rondó el 3,5% en 2024.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha examinado seis años de cuentas de los operadores de carburantes y ha llegado a una conclusión que choca con la percepción de miles de conductores: no hay problemas estructurales de competencia en el mercado español de gasolinas y gasóleos. El informe aprobado por el regulador concluye que los márgenes observados entre 2019 y 2024 son, en general, moderados y compatibles con un entorno competitivo. La CNMC, sin embargo, no baja la guardia: señala repuntes en los márgenes minoristas durante 2023 y 2024 que merecen un seguimiento detallado.

El estudio, elaborado en cumplimiento del Real Decreto-ley 7/2026 y del Acuerdo del Consejo de Ministros de 14 de abril, analiza a fondo la rentabilidad de la cadena de valor de los carburantes. Para ello, utiliza indicadores como el resultado bruto de explotación (Ebitda), el resultado neto de explotación (Ebit) y el retorno sobre activos invertidos (ROAI), extraídos de de las cuentas anuales de los operadores mayoristas y minoristas.

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El diagnóstico de la CNMC: márgenes contenidos y elevada dispersión

Uno de los hallazgos más destacados es la elevada heterogeneidad entre empresas. Incluso dentro de un mismo segmento, la dispersión en ventas y márgenes es notable, especialmente entre las compañías de menor tamaño. El regulador no aprecia una relación clara entre el volumen de negocio y la rentabilidad: no siempre quien más vende gana más, en términos porcentuales.

En el segmento mayorista, el margen Ebitda medio de los mayores operadores se situó en el 2,4% en 2024, una cifra que la CNMC califica de contenida. Por su parte, el margen mediano de las principales empresas minoristas —las gasolineras— rondó el 3,5% en el mismo año. Estas ratios se mantienen estables cuando se descuentan amortizaciones o se examina la estructura financiera, lo que indica que no hay distorsiones importantes derivadas del endeudamiento o la inversión en activos fijos.

Entre 2019 y 2024 los márgenes fueron, en general, contenidos; ningún dato revela un fallo estructural de competencia en el mercado español de carburantes.

El informe subraya que no se observa una tendencia estructural al alza en los márgenes a lo largo del periodo analizado. Sí se identifican patrones comunes en ejercicios marcados por shocks externos, como la pandemia de 2020 o el estallido de la guerra en Ucrania en 2022, que empujaron los costes y la volatilidad. Fuera de esos episodios, los márgenes se han mantenido relativamente estables.

El margen mediano del 3,5% en 2024 no es en sí mismo una señal de alarma, pero los repuntes de los últimos dos años obligan a seguir vigilando la evolución de los precios al surtidor.

A pesar del diagnóstico global favorable, la CNMC identifica algunos puntos que requieren atención. Existe una cierta concentración geográfica de los mayores márgenes en el segmento mayorista, localizados principalmente en territorios extrapeninsulares —Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla—, donde la menor competencia y los costes logísticos pueden influir.

Además, el organismo advierte de una tendencia creciente en los márgenes minoristas en algunos casos durante 2023 y 2024, justo cuando el precio del crudo se moderaba tras los picos de la crisis energética. Esta divergencia podría sugerir que parte de la bajada de costes no se trasladó completamente al consumidor, aunque el regulador no llega a afirmar que exista un aprovechamiento sistemático.

Estas conclusiones son coherentes con un informe previo sobre precios y márgenes brutos de distribución, en el que ya se apuntaba a un comportamiento global adecuado, con solo un número reducido de estaciones de servicio que presentaban posibles desviaciones. La CNMC recomienda ahora dar continuidad al análisis conjunto de márgenes empresariales y de distribución, reforzar las medidas que fomenten la competencia y mejorar los mecanismos de remisión de información sobre precios y costes.

En materia de transparencia, el regulador ya ha dado pasos relevantes: publica precios semanales en su web y actualiza los datos a través de la plataforma CNMC Data. También ha pedido revisar los criterios de identificación de las empresas del sector para reflejar con mayor precisión la cadena de valor de los carburantes.

Los riesgos a vigilar: extrapeninsulares y el desacople de 2023-2024

El factor geográfico emerge como una de las principales preocupaciones de la CNMC. En los territorios extrapeninsulares, la menor presión competitiva y los sobrecostes de transporte —derivados de la insularidad o la lejanía— permiten márgenes superiores a la media. El regulador no los califica de abusivos, pero sí insta a monitorizarlos con especial atención.

El otro foco de riesgo es el comportamiento de los márgenes minoristas en 2023 y 2024. Durante esos ejercicios, el precio del petróleo Brent se relajó desde los máximos de 2022, pero los márgenes de algunas gasolineras se expandieron ligeramente. Este desacople, aunque leve, sugiere que la traslación de los menores costes de aprovisionamiento al precio final no fue inmediata ni completa en todos los operadores. La CNMC, sin acusar, ve necesario un seguimiento cercano para evitar que se convierta en una práctica generalizada.

competencia carburantes

En paralelo, la CNMC recomienda a los consumidores que utilicen las herramientas de transparencia disponibles y exige a las gasolineras que ofrezcan información clara sobre descuentos y programas de fidelización, ya que estos pueden enmascarar el precio real del litro de combustible. El objetivo es que el usuario pueda comparar de forma efectiva y tomar decisiones informadas.

¿Mercado competitivo o ilusión estadística? La visión de Merca2

Como analista que lleva años siguiendo el sector energético, comparto la parte positiva del diagnóstico de la CNMC: los datos agregados no muestran fallos de competencia graves. Sin embargo, creo que conviene matizar ese optimismo con dos observaciones. Primero, que un margen mediano del 3,5% en el segmento minorista no descarta que haya estaciones de servicio con rentabilidades superiores al 6% o 7%, aprovechando situaciones de cautividad geográfica o baja sensibilidad al precio de algunos consumidores. La dispersión que el propio informe reconoce esconde realidades muy dispares.

Segundo, la tendencia alcista detectada en 2023–2024, si se consolida, podría indicar que, en un entorno de precios del crudo bajos, algunos operadores están elevando sus márgenes de forma oportunista. La CNMC acierta al mantener la vigilancia, pero el reto está en que esa vigilancia se traduzca en medidas concretas si la situación se agrava. Hasta ahora, las herramientas del regulador son más de transparencia y recomendación que de intervención directa sobre los precios, y eso limita su capacidad para corregir desviaciones en tiempo real.

Un argumento que suele esgrimirse es que los márgenes en España son inferiores a los de otros países europeos, lo que reforzaría la idea de un mercado competitivo. Sin embargo, la comparativa internacional no siempre es válida, porque las estructuras de costes, la fiscalidad y la densidad de la red de estaciones de servicio varían mucho. La verdadera prueba de competencia está en la capacidad del consumidor para cambiar de proveedor sin coste ni penalización, y en que los precios reaccionen con rapidez a las variaciones del crudo. En ese terreno, hay luces y sombras.

La propuesta de revisar los criterios de identificación de las empresas del sector me parece especialmente acertada. Una radiografía más precisa de la cadena de valor permitiría detectar cuellos de botella en segmentos concretos, como la distribución al por mayor, donde a veces operan intermediarios que añaden costes sin aportar valor. La transparencia, en este sentido, es la mejor aliada de la competencia.

En definitiva, el informe de la CNMC es una buena noticia para el mercado: no hay problemas sistémicos de competencia. Pero no es un cheque en blanco. Los repuntes de los últimos años y la concentración geográfica de los mayores márgenes son recordatorios de que la vigilancia debe ser constante. Mientras tanto, los conductores pueden estar tranquilos, pero no tanto como para dejar de comparar precios.


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