El precio vivienda nueva se dispara un 9,8% y marca máximos históricos

El alza del 15,2% en el conjunto del mercado durante el segundo trimestre consolida la mayor escalada de precios en dos décadas. La presión sobre los compradores no cede y el acceso a una primera vivienda se aleja para miles de familias.

El precio de la vivienda nueva en España se desbocó en junio. Según los datos publicados por Idealista, el metro cuadrado de una casa a estrenar se encareció un 9,8% interanual hasta alcanzar un nuevo máximo de la serie histórica. La subida consolida una tendencia que ya había mostrado el conjunto del mercado en el segundo trimestre, con un incremento del 15,2% —la tasa más alta en dos décadas, como recoge Expansión.

Las cifras, que se conocen este lunes, no pillan por sorpresa a nadie. La tormenta perfecta de tipos altos, escasez de suelo y demanda embalsada ha mantenido la presión alcista durante todo 2026. Solo en Baleares, la vivienda nueva subió un 10,6% en el segundo trimestre en comparación con el mismo periodo de 2025, según datos del Grupo ST a los que tuvo acceso Forbes. Castilla-La Mancha, mientras, se coló como la segunda comunidad con mayores incrementos de precios, apuntalando un mapa en el que ya apenas quedan oasis de contención.

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La cifra: un 9,8% que pulveriza el récord anterior

Nunca antes el metro cuadrado de una vivienda a estrenar había costado tanto en España. Los 3.116 euros por metro cuadrado que señala, de media, el informe de Idealista superan el pico de la burbuja de 2007, que entonces quedó asfixiado por la crisis financiera. La diferencia hoy es que la demanda se sostiene por compradores con solvencia, inversores institucionales y un flujo constante de ciudadanos extranjeros que eligen España como residencia.

El alza del 9,8% en el segmento de obra nueva es casi el doble de la que registró la vivienda usada en el mismo período. Detrás, el dato general del mercado —que agrupa nueva y usada— se aceleró hasta un 15,2% interanual en el segundo trimestre, según los registros que maneja el Ministerio de Transportes y recoge El País. La última vez que se vio una tasa similar fue en 2006, justo antes del estallido inmobiliario.

En Madrid Barcelona Valencia y Baleares las subidas de precio superaron el 10% interanual durante el segundo trimestre. La escasez de oferta es el principal motor de este encarecimiento. Según el Instituto Nacional de Estadística, los visados de vivienda nueva cayeron un 7% en el primer semestre, lastrados por la falta de suelo finalista y el encarecimiento de los materiales. Los promotores se quejan de que la burocracia administrativa ralentiza proyectos y, al mismo tiempo, la demanda de alquiler vacacional absorbe parte de la nueva construcción en zonas costeras.

Con visados a la baja y una demanda que no se desinfla, los precios de la vivienda nueva seguirán escalando al menos mientras la oferta siga tan descolgada de la demanda.

El contexto: tipos, inflación y un suelo que no alcanza

Para entender la escalada, conviene mirar más allá del mercado residencial. El precio del suelo urbano se ha disparado un 12% en el último año, según la estadística catastral, lo que eleva el coste de cualquier promoción nueva. A ello se suma un entorno de tipos de interés que, pese a los recortes del BCE, aún sitúa el euríbor por encima del 3,5%. Eso debería enfriar la demanda hipotecaria, y sin embargo el número de compraventas se mantiene firme. ¿La razón? Muchas operaciones se cierran sin financiación bancaria, con ahorro acumulado o capital extranjero.

Incluso las promotoras reconocen que el perfil del comprador ha cambiado. Ya no es la pareja joven que adquiere un piso con hipoteca, sino el inversor que compra para alquilar o el extranjero que busca refugio patrimonial en la costa mediterránea. Málaga, Alicante y las islas concentran tres de cada diez compras de no residentes, según el Colegio de Registradores.

El auge de la demanda vacacional explica en parte la escalada. Las compras de no residentes se concentró en en las regiones turísticas del Mediterráneo, con Baleares a la cabeza. Ese efecto es especialmente visible en la obra nueva de Baleares, donde el precio saltó un 10,6% interanual entre abril y junio, de acuerdo con los datos del Grupo ST. Las inmobiliarias consultadas apuntan a que la compra de vivienda vacacional ha desplazado a la residencial en determinados municipios, creando un desajuste que tensiona aún más la oferta disponible para los residentes habituales.

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Análisis: ¿hasta dónde puede subir la vivienda sin romper la demanda?

En mi opinión, el ritmo de subidas empieza a mostrar signos de agotamiento en los segmentos más bajos del mercado. Los precios ya superan el umbral de asequibilidad para buena parte de los hogares españoles, cuyos ingresos reales apenas crecen un 1,5% anual. La relación entre el precio medio y la renta disponible está en los niveles más altos desde 2008, lo que sugiere que una corrección es inevitable si no se desbloquea de verdad la oferta.

No obstante, hay factores que en esta ocasión difieren de la burbuja anterior. La deuda de los hogares es mucho menor —el 54% del PIB frente al 85% de 2008— y las condiciones hipotecarias, aunque endurecidas, no muestran la laxitud de aquellos años. Además, la demanda institucional, con fondos que acumulan miles de viviendas para alquilar, otorga un fuelle que antes no existía.

La gran pregunta es si la política de vivienda será capaz de cambiar la dinámica antes de que el desplome de la demanda fuerce un aterrizaje brusco. El Gobierno ha anunciado medidas para movilizar suelo público, pero los plazos de ejecución son largos. Mientras tanto, los precios seguirán subiendo. Creo que veremos un 2027 con un enfriamiento gradual, pero sin una gran recesión de precios. Eso sí, todo dependerá de que el euríbor no dé un susto y la prima de riesgo se mantenga a raya.


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