Juan Ramón Rallo alerta: la crisis económica de Argentina se agrava con inflación y salarios reales en caída

El economista Juan Ramón Rallo analiza cómo el riesgo político preelectoral llevó a la economía argentina al borde del abismo y explica por qué, tras la victoria de Milei, la estabilización financiera aún tardó meses en traducirse en una recuperación real del consumo y de los sal

Argentina comienza a sacudirse la parálisis que provocó el llamado riesgo ‘kuka’, ese miedo a un retorno del peronismo que puso contra las cuerdas al país en 2025. Juan Ramón Rallo, en su último análisis en vídeo, desmenuza cómo la incertidumbre política puede desencadenar una tormenta financiera y cómo, una vez superado el susto, la economía real empieza a dar señales de vida, aunque con heridas todavía abiertas.

El estallido del riesgo político y el desplome financiero antes de las elecciones

Rallo recuerda que la segunda mitad de 2025 fue especialmente turbulenta. Las elecciones de medio término de octubre alimentaron un pánico inversor ante la posibilidad de que el peronismo recuperara cotas de poder. El resultado, explica, fue un brusco incremento de la prima de riesgo país: de unos 700 puntos básicos a mediados de año se disparó por encima de los 1.000 puntos en pocas semanas, sobre todo después de que La Libertad Avanza perdiera la provincia de Buenos Aires. Este estallido del riesgo ‘kuka’ fue acompañado de una intensa depreciación del peso frente al dólar, ya que los inversores rehuyeron tanto los bonos del Estado argentino como su moneda. Para contener la sangría, el Banco Central tuvo que vender dólares y subir los tipos de interés, una medida que evitó un desplome mayor pero que no fue inocua.

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El encarecimiento del crédito frenó la demanda de financiación, golpeando la compra de bienes duraderos como automóviles o vivienda y, sobre todo, la inversión empresarial. Rallo subraya que una inversión empresarial mutilada es uno de los canales más directos por los que la incertidumbre política se traduce en daño económico real. La economía arrastró esa factura durante el último trimestre de 2025 e incluso en los primeros meses de 2026.

La estabilización financiera que trajo la victoria de Milei

La noche electoral de octubre cambió el signo. Desde que Javier Milei se impuso, el riesgo país se desplomó hasta rondar los 400 puntos básicos, mínimos de 2018, permitiendo a Argentina plantearse volver a emitir deuda global. El tipo de cambio, destaca Rallo, se ha mantenido estable durante los últimos nueve meses porque la demanda de pesos repuntó al despejarse la incertidumbre. Además, el Banco Central pasó de vender dólares y subir tipos a comprar masivamente divisas y hundir los tipos de interés, una señal de que las condiciones financieras se han normalizado.

Pero la calma financiera no borró de inmediato los daños. Rallo insiste en que la inflación siguió siendo un lastre durante varios meses, alimentada por la fuerte depreciación previa a las elecciones. El denominado ‘pass-through’ del tipo de cambio a los precios internos fue lento pero persistente: los precios no absorbieron toda la depreciación de golpe, sino que continuaron subiendo bien entrado 2026 para recuperar el terreno perdido.

Inflación heredada y el mordisco a los salarios reales

Ese arrastre inflacionario, que se sintió con fuerza hasta marzo de este año, provocó una erosión de los salarios reales del sector privado registrado. La razón, como explica el economista, es que los convenios colectivos en Argentina se negocian con meses de antelación y no incorporan la inflación sorpresiva. Cuando los precios crecieron más de lo previsto, los salarios nominales quedaron rezagados y el poder adquisitivo se resintió. Menor consumo y más cautela inversora prolongaron el sufrimiento de la economía real, a pesar de que en los mercados financieros ya reinaba la calma.

«Todo este episodio debería enseñarnos cómo se puede llevar a una economía al borde del abismo simplemente con el miedo a un cambio político».

— Juan Ramón Rallo

Sin embargo, los datos recientes permiten un optimismo cauteloso. Rallo muestra que el estimador mensual de actividad económica lleva desde enero dando altibajos, pero con una tendencia al alza que confirman las cifras del PIB del primer trimestre de 2026: un crecimiento intertrimestral del 0,7 % y un avance interanual del 2,3 %. No son números explosivos, pero sí elocuentes si se mira el punto de partida: una economía al borde del colapso por el riesgo político.

Consumo en máximos y un horizonte que se despeja

Un dato especialmente revelador es que el consumo agregado volvió a máximos históricos en el primer trimestre, a pesar de que la inversión todavía se situaba un 12 % por debajo del mismo periodo de 2025. Rallo lo interpreta como una señal de que los salarios ya empiezan a recuperar poder adquisitivo. Solo en abril, los salarios reales se revalorizaron un 1,4 % respecto a marzo, una ganancia mensual significativa. Si la inflación continúa moderándose, este repunte debería consolidarse, alimentando el gasto en bienes duraderos y la inversión empresarial, dos motores hasta ahora atenazados por los altos tipos de interés y la incertidumbre.

Para el canal, la moraleja es clara: el ruido político tiene un coste económico devastador. El riesgo ‘kuka’ de 2025 fue un experimento en tiempo real de cómo las expectativas electorales pueden asfixiar el crédito, depreciar la moneda y hundir la inversión, antes incluso de que cambie una sola política. Y aunque la estabilización financiera fue rápida, la transmisión a la economía real ha sido lenta y dolorosa, dejando cicatrices que apenas empiezan a cerrarse.

La gran pregunta ahora es si la moderación de la inflación y la recuperación del crédito bastarán para que el crecimiento se afiance sin nuevos sustos políticos en el horizonte. Los números dan motivos para pensar que Argentina está girando la página, pero la fragilidad institucional es un recordatorio de que la confianza puede evaporarse con la misma velocidad con que se recuperó. Rallo invita a mirar los próximos trimestres con atención: de ellos dependerá que esta incipiente mejora se convierta en una tendencia robusta o en otro espejismo argentino.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo de Juan Ramón Rallo:


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