Visa, Mastercard y más de 140 empresas —incluidos gigantes como BlackRock, Coinbase o Stripe— han anunciado este martes el lanzamiento de Open USD (OUSD), una stablecoin regulada y respaldada por dólares que desafía directamente a los titanes del sector, Tether y Circle. La clave: cero comisiones de acuñación y reembolso, y el reparto de los rendimientos de sus reservas entre las empresas que la adopten.
El anuncio lo ha hecho público la compañía independiente Open Standard, impulsada por un consorcio que incluye a los dos gigantes de los pagos, Visa y Mastercard, a la mayor gestora de activos del mundo, BlackRock, al exchange de criptomonedas Coinbase y al procesador de pagos Stripe, entre más de un centenar de entidades.
Qué es Open USD y por qué es diferente a otras stablecoins
Open USD es una stablecoin, es decir, una moneda digital cuyo valor está vinculado al dólar estadounidense. Funciona de forma parecida a un vale digital que se puede mover entre plataformas sin perder valor. Está respaldada al 100% por reservas en activos seguros, como bonos del Tesoro de EE.UU. a corto plazo, lo que garantiza que cada OUSD en circulación pueda canjearse siempre por un dólar.
La gran diferencia con stablecoins ya establecidas como el USDT de Tether o el USDC de Circle es doble. Por un lado, no cobra comisiones por acuñar ni por canjear los tokens; es decir, las empresas que quieran crear OUSD o convertirlos de vuelta a dólares no pagan nada. Por otro, reparte los rendimientos que generan esas reservas —los intereses de los bonos— entre las propias empresas que forman parte del ecosistema, una vez cubiertos los costes operativos. Es un modelo que rompe con la lógica actual, donde el emisor se queda con la mayor parte de los beneficios.
Además, Open USD se lanza de forma nativa en múltiples blockchains a la vez: Solana, Stellar, Base, Polygon y la red Tempo de Stripe. Eso busca facilitar su integración en sistemas de pago existentes y abaratar las transacciones transfronterizas. En lugar de centrarse en el inversor minorista o en el comercio en plataformas DeFi, OUSD apunta a los pagos entre empresas (B2B), las liquidaciones transfronterizas en tiempo real y la automatización de pagos en el comercio electrónico.
Quién está detrás: del consorcio empresarial a la participación de BlackRock y Coinbase
La lista de participantes la encabezan Visa, Mastercard y American Express, junto a pesos pesados como BlackRock, Coinbase, Stripe y Google. También se han sumado bancos japoneses como Sumitomo Mitsui y Mizuho, y protocolos de finanzas descentralizadas, como Aave. En total, más de 140 compañías han respaldado el proyecto.
“Las stablecoins actuales tienen grandes fortalezas, pero para usarlas a gran escala, las empresas necesitan algo abierto, de bajo coste, alta capacidad y que esté alineado con sus intereses”, explicó Zach Abrams, CEO fundador de Open Standard, en el comunicado oficial. Samara Cohen, responsable global de Desarrollo de Mercado de BlackRock, añadió que las stablecoins pueden jugar un papel importante si cuentan con “infraestructura de confianza y utilidad práctica”. El respaldo de BlackRock, con más de 10 billones de dólares en activos gestionados, envía una señal potente sobre la credibilidad del proyecto.

Mastercard, en concreto, lleva meses reforzando su apuesta por las stablecoins. En marzo adquirió la infraestructura de stablecoins BVNK por unos 1.800 millones de dólares y ha ido ampliando su programa de socios cripto, que ya supera el centenar de empresas, incluidas Circle y Solana.
Análisis: ¿un cambio real o un movimiento para ganar cuota en un mercado dominado por Tether?
El mercado de las stablecoins está dominado con mano de hierro por Tether (USDT), con una capitalización que ronda los 120.000 millones de dólares, seguido de lejos por USDC de Circle, con unos 40.000 millones. Open USD no aspira a sustituirlos como medio de intercambio para traders de cripto, sino a convertirse en la moneda digital de referencia para pagos entre empresas, liquidaciones transfronterizas y el comercio electrónico.
Su gran baza es la combinación de coste cero y reparto de ingresos. Para una empresa que mueve miles de millones en pagos internacionales, cada punto básico de comisión importa, y la posibilidad de obtener un rendimiento extra por el simple hecho de usar la stablecoin puede ser un argumento de peso. La estructura de coste cero elimina una barrera de entrada clave; hasta ahora, crear o canjear USDC implicaba pequeñas comisiones que, sumadas a los costes de cambio entre blockchains, restaban atractivo para los tesoreros corporativos.
El modelo de repartir ingresos a los socios en lugar de quedárselos es un volantazo que puede reescribir las reglas del juego stablecoin.
Aunque la propuesta es sólida, el verdadero desafío será que los bancos y fintechs integren OUSD en sus sistemas de pago y que los reguladores de otras jurisdicciones no pongan trabas adicionales. La historia de las stablecoins demuestra que la confianza se gana con años de operación sin sobresaltos.
Para Circle y Tether, el movimiento supone una amenaza directa a su modelo de negocio, que se basa en capturar los rendimientos de las reservas sin compartirlos. Si la propuesta de Open USD cala entre las grandes corporaciones, podrían verse obligadas a replantear sus tarifas o a buscar nuevas fuentes de ingresos. La carrera por la stablecoin empresarial acaba de empezar, y esta vez los gigantes han salido en bloque.




