Con 243 megavatios de potencia y 413.000 módulos bifaciales en funcionamiento, Iberdrola acaba de poner en marcha Fénix, su mayor planta fotovoltaica en Italia. Ubicada en Sicilia, entre los municipios de Centuripe, Paternò y Belpasso, la instalación ya inyecta energía limpia a la red italiana y generará cerca de de 400.000 megavatios hora al año.
Para Iberdrola, Fénix representa un salto cuantitativo y cualitativo en el mercado italiano, donde la compañía ya opera otros activos renovables pero ninguno de esta escala. La planta ha requerido más de 500 profesionales en los picos de construcción y se conecta al sistema eléctrico mediante 26 kilómetros de líneas de media tensión y 9 kilómetros de alta tensión.
Fénix en cifras: 243 MW, 413.000 módulos bifaciales y producción para 140.000 hogares
400.000 MWh de electricidad limpia al año. Esa es la cifra que maneja la compañía, suficiente para cubrir el consumo equivalente de más de 140.000 hogares italianos. La tecnología elegida —módulos bifaciales— capta la radiación solar por ambas caras, lo que mejora la eficiencia en un terreno donde el albedo del suelo siciliano juega a favor.
La instalación ocupa una extensión considerable en la provincia de Enna y Catania, una zona de alta insolación y con disponibilidad de terrenos que la hace idónea para grandes parques solares. No es casualidad que Sicilia concentre buena parte de los nuevos proyectos fotovoltaicos en el país.
Contratos PPA: blindaje financiero y estabilidad para la industria italiana
La mayor parte de la producción de Fénix ya tiene destino: contratos de compraventa de energía a largo plazo (PPA, por sus siglas en inglés) con grandes empresas italianas. Iberdrola no ha desvelado los nombres de los compradores, pero sí confirma que son compañías de peso dentro del tejido productivo transalpino.
Este esquema reduce la exposición a la volatilidad de los precios mayoristas y ofrece a los clientes industriales certidumbre en sus costes energéticos, un factor competitivo de primer orden en un país donde la electricidad para la industria es persistentemente más cara que la media europea.
Fénix no es solo un hito para Iberdrola en Italia; es la materialización de un modelo de negocio que combina fotovoltaica a gran escala con contratos de suministro a largo plazo para la industria. Un esquema que difícilmente falla si los PPAs están bien atados.
Al acto de inauguración asistieron el presidente ejecutivo de Iberdrola Energía Internacional, Hugh Elliott, y el country manager en Italia, Valerio Faccenda, además del embajador de España en Italia, Miguel Ángel Fernández-Palacios Martínez, y diversas autoridades regionales y municipales.

Italia, un mercado clave para Iberdrola y para la transición energética europea
Italia afronta una profunda transformación de su mix energético. El país sigue importando cerca del 75% de la energía que consume, una dependencia que la crisis del gas de 2022 puso de manifiesto con crudeza. El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) italiano se ha revisado al alza y ahora prevé que la potencia renovable instalada alcance los 80 GW en 2030, con la fotovoltaica como protagonista indiscutible. Fénix encaja a la perfección en esa hoja de ruta.
Para Iberdrola, la apuesta italiana complementa su presencia en otros mercados europeos como España, Reino Unido, Alemania y Francia. La compañía lleva años diversificando geográficamente su cartera de renovables para reducir riesgos regulatorios y capturar retornos donde la electricidad se paga mejor. Italia, con precios mayoristas que en lo que va de 2026 rondan los 100-110 €/MWh de media, ofrece un escenario de rentabilidad atractivo para proyectos con PPAs ya cerrados.
Sin embargo, no todo es sencillo. La tramitación de grandes parques en Italia sigue siendo un cuello de botella: los plazos administrativos pueden alargarse y la conexión a red en zonas con saturación de solicitudes está generando retrasos en otras iniciativas. Iberdrola ha sorteado ese escollo en Fénix, pero el despliegue masivo de renovables en Sicilia empieza a tensionar las infraestructuras de transporte.
Desde mi punto de vista, la jugada de Iberdrola es sensata y llega en el momento adecuado. La demanda de PPAs industriales en Italia está creciendo con fuerza, y contar con una planta de este tamaño lista para operar les da una ventaja comercial frente a competidores que aún tramitan sus proyectos. Aun así, conviene vigilar dos aspectos: la evolución de los precios mayoristas —que pueden corregir a la baja si la entrada masiva de renovables presiona el pool— y la reacción de las comunidades locales ante la proliferación de grandes plantas en el paisaje siciliano.
El propio Faccenda destacó durante la inauguración que Fénix es un ejemplo de “modelo energético más seguro, autosuficiente, sostenible y eficiente”. Pero la autosuficiencia no se consigue con una sola planta, ni siquiera con las más grandes. Italia necesitará cientos de Fénix para sustituir gas y carbón, y el ritmo al que se conceden las autorizaciones marcará la diferencia entre un aterrizaje suave o un atasco de inversiones.





