He estado revisando el último informe de Barclays sobre deuda soberana de mercados emergentes y hay un giro que merece atención: el banco británico ha elevado la recomendación de los bonos en dólares de Pakistán a ‘sobreponderar’, apenas un mes después de haber rebajado su calificación. La decisión, que el asesor del ministro de Finanzas paquistaní, Khurram Schehzad, difundió en redes sociales, se apoya en un argumento que trasciende las fronteras del subcontinente: la mejora de las perspectivas del mercado petrolero y la resiliencia de la posición externa del país.
No hablamos de una economía cualquiera. Pakistán arrastraba el estigma de una crisis de balanza de pagos que parecía crónica, con repetidos salvavidas del Fondo Monetario Internacional y un historial de incumplimientos selectivos. Sin embargo, los analistas de Barclays, encabezados por Avanti Save, señalan ahora que la resistencia de las cuentas exteriores “no puede ignorarse” y que sustenta una visión más optimista. Los fundamentos macroeconómicos están cambiando: el déficit fiscal se ha contenido, las reservas de divisas se mantienen “relativamente estables” y el binomio crecimiento-inflación ha entrado en una senda moderada, según el informe citado por Bloomberg.
La posición externa de Pakistán, clave del optimismo
Barclays no es la única agencia que está revisando al alza el perfil crediticio paquistaní. Fitch Ratings mantiene desde abril una calificación de ‘B-’ con perspectiva estable; Moody’s la elevó el año pasado a ‘Caa1’ con outlook estable; y S&P Global la situó en ‘B-’ tras subirla desde ‘CCC+’. El hilo conductor de todas estas mejoras es el mismo: el programa del FMI ha anclado las expectativas, mientras que los flujos bilaterales y multilaterales de financiación siguen intactos.
Los tres elementos que Barclays pone sobre la mesa son concretos:
- Colchones externos más sólidos: las reservas de divisas, aunque modestas, han dejado de caer y ofrecen un margen de maniobra frente a choques externos.
- Posición geopolítica estratégica: el banco considera que la relevancia de Pakistán para Asia Central y Oriente Medio actúa como un “viento de cola” potencial, algo que se traduce en apoyos financieros que no figuran en los balances tradicionales.
- Perspectivas del crudo: el repunte esperado de los precios del petróleo —un activo que Pakistán importa pero cuyas economías aliadas exportan— genera un efecto neto positivo sobre las remesas y los flujos de inversión de los países del Golfo.
En términos operativos, Barclays recomienda comprar los bonos soberanos con vencimiento en 2031, 2036 y 2051, así como el bono de 2031 emitido por la Agencia de Desarrollo de Agua y Energía (Wapda), y vender el credit default swap a cinco años. La expectativa de la entidad es que las agencias de rating revisen al alza sus calificaciones en la segunda mitad de 2026, una vez confirmada la estabilidad macroeconómica y el cumplimiento de las metas del programa del FMI.
“The resilience of Pakistan’s external position cannot be ignored and it underpins the more optimistic view.” — Avanti Save, analista de Barclays, según Bloomberg.
El factor petróleo que reordena el tablero de los mercados emergentes

Lo que más me llama la atención del movimiento de Barclays es el papel protagonista que otorga al petróleo. La mejora del mercado del crudo no solo alivia la factura energética paquistaní —aunque sigue siendo elevada—, sino que activa un circuito financiero paralelo: las economías del Golfo, principales socios comerciales, incrementan su inversión directa y los envíos de remesas de los trabajadores expatriados se disparan. En otras palabras, el crudo lubrica los flujos de capital que sostienen la balanza de pagos sin necesidad de nuevo endeudamiento multilateral. Este mecanismo explica por qué un país importador neto de petróleo puede beneficiarse de precios más altos: su dependencia se mitiga con los lazos económicos y estratégicos que mantiene con los exportadores de la región.
No obstante, los riesgos persisten. La mejora de las calificaciones crediticias soberanas —que Barclays anticipa para la segunda mitad de 2026— todavía no se ha materializado, y el país sigue dependiendo de un entorno geopolítico volátil. La cercanía con Irán, las tensiones en Afganistán y la volatilidad de la rupia son vectores que pueden torcer una recuperación aún incipiente. Pero por primera vez en años, los inversores empiezan a reconocer lo que Schehzad resume como “unos fundamentos que mejoran y que los mercados globales de capital están valorando”.
“Pakistan’s improving fundamentals are increasingly being recognised by investors and global capital markets.” — Khurram Schehzad, asesor del ministro de Finanzas de Pakistán.
🌐 El efecto dominó en Occidente
La decisión de Barclays no es un mero apunte técnico para especialistas en deuda fronteriza. Las gestoras de fondos europeas con exposición a emergentes —varias de ellas españolas— podrían ver revalorizarse sus carteras si la llamada de “sobreponderar” arrastra a otros grandes bancos de inversión. Además, si el repunte del petróleo se consolida como telón de fondo, la inflación en la eurozona recibiría una presión alcista adicional, justo cuando el Banco Central Europeo sopesa el ritmo de los recortes de tipos. Los bonos de Pakistán, a medio camino entre el riesgo y la oportunidad, se convierten así en un termómetro inesperado del apetito global por el riesgo y de la dirección de los precios energéticos en las próximas semanas. Para el inversor particular español que mantiene posiciones en deuda emergente a través de fondos, la mejora del perfil paquistaní supone un posible alivio de rentabilidad en un año marcado por la incertidumbre geopolítica.




