Ethereum ha movido la fecha de su próxima gran actualización, Glamsterdam, y lo ha hecho en un momento especialmente delicado para el precio del ether. La mejora, prevista inicialmente para la primera mitad de 2026, se retrasa ahora a la segunda mitad del año, lo que elimina un posible catalizador técnico a corto plazo. Mientras tanto, los fondos cotizados (ETF) de ether al contado acumulan 401 millones de dólares en salidas netas desde finales de mayo y el precio de la criptomoneda ronda los 1.760 dólares, más de un 60% por debajo de su máximo histórico de agosto de 2025.
Por qué Glamsterdam importa
Glamsterdam es el siguiente hard fork del roadmap de Ethereum después de la activación de Pectra. Su foco principal está en mejorar la equidad en la extracción de valor máximo (MEV) —el beneficio adicional que algunos operadores capturan al reordenar transacciones— y en aumentar la eficiencia de la capa base mediante propuestas como EIP-7732. La comunidad de desarrolladores esperaba esta actualización como el empujón técnico que podía aliviar la congestión y rebajar los costes de verificación en la red principal. Con el retraso, cualquier mejora tangible queda aplazada y el activo se queda sin una narrativa propia en plena tormenta macro.
Las salidas de los ETF y el contexto de mercado
Desde que la SEC dio luz verde a los ETF spot de ether en julio de 2024, estos productos se habían convertido en un termómetro del apetito institucional. Pero los datos de mayo rompieron la racha: los retiros netos alcanzaron los 401,62 millones de dólares, según la firma BeinCrypto, una cifra que refleja una clara cautela. La Reserva Federal, con Kevin Warsh al frente, mantiene un tono restrictivo que castiga a los activos de riesgo, y el ether lo acusa especialmente.
A esa presión se suma la comparación con el bitcoin. La relación ETH/BTC cayó a 0,02737, cerca de mínimos de diez meses, lo que subraya la infraponderación relativa del token nativo de Ethereum en un mercado que no termina de arrancar.
En el plano técnico, el ether cotiza por debajo de todas las medias móviles relevantes (30, 50, 100 y 200 días) y el indicador RSI se sitúa en 45,7, en terreno neutral-bajo, sin señales de cambio de tendencia a corto plazo.
Sin un catalizador propio, Ethereum navega a remolque del mercado hasta que Glamsterdam o los flujos de ETF cambien de signo.
Análisis: un ecosistema que necesita recuperar el pulso
El retraso de Glamsterdam llega cuando Ethereum más necesitaba un impulso endógeno. La red no está parada: el ecosistema de desarrolladores ya superó el millón de perfiles activos a mediados de 2025 y la tokenización de activos del mundo real sobre Ethereum creció hasta los 17.900 millones de dólares, una señal de que las finanzas tradicionales exploran cada vez más la cadena. Sin embargo, la competencia de otras capas 1 —con tiempos de bloque más cortos y cuotas de staking más altas— resta brillo a la propuesta de valor de Ethereum, y la incertidumbre regulatoria en las principales jurisdicciones sigue pesando.
Para que la tendencia de precios gire, los analistas técnicos apuntan a que el ether necesitaría recuperar primero los 2.500 dólares y después romper los 3.100 dólares. Nada de eso parece inminente con el actual horizonte de Glamsterdam y unas salidas de ETF que, de no frenarse, seguirán drenando confianza.
El lado positivo es que una parte importante del mercado opera con un sesgo comprador extremo —el 89% de las posiciones abiertas en CFDs de Ethereum en Capital.com son largas—, lo que revela que muchos inversores esperan un giro. La cuestión es si ese giro vendrá de la mano de una Reserva Federal más laxa, de un regreso de los flujos institucionales al ETF o del propio calendario de actualizaciones de la red. Por ahora, el cronómetro de Glamsterdam marca la segunda mitad de 2026, y el ether se mueve sin red de seguridad.




