He seguido de cerca el conteo del balotaje peruano con el foco puesto en lo que significa para la estabilidad de un socio estratégico de las materias primas globales. Con el 99,6 % de las actas procesadas, la candidata de derecha Keiko Fujimori suma 9.183.280 votos (50,1 %), mientras que el izquierdista Roberto Sánchez obtiene 9.141.715 sufragios (49,9 %). Una diferencia de apenas 41.565 votos que mantiene la segunda vuelta en un limbo sin precedentes.
El estrecho margen no es el único foco de tensión. El partido Juntos por el Perú ha solicitado formalmente la nulidad de todos los votos emitidos en el extranjero, alegando supuestos indicios de fraude. Más de 120.000 actas impugnadas aún deben ser revisadas por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), lo que retrasa la proclamación oficial del ganador y pone a prueba la institucionalidad electoral del país.
La disputa por el voto exterior y el eco de ciclos pasados
La solicitud de nulidad planteaba revisar “todo el procedimiento electoral desarrollado en el extranjero” durante este balotaje: la instalación de mesas, la jornada de votación, el escrutinio y el cómputo de los sufragios en todos los puestos consulares. El argumento de Sánchez se topó con la respuesta tajante de Fujimori, que defendió la legitimidad de esos votos en una declaración que recojo aquí:
“Es importante que el señor Sánchez y su partido entiendan que los votos de los peruanos de cualquier ciudad, región o provincia, incluso quienes se encuentran en el extranjero, son válidos y deben ser respetados.” — Keiko Fujimori, candidata de Fuerza Popular, 20 de junio de 2026
Mientras, miles de simpatizantes de Sánchez se manifestaron el viernes en las calles de Lima bajo la consigna “el voto no se vende, el voto se defiende”. El fantasma de un conflicto poselectoral evoca los episodios de 2021, cuando Pedro Castillo —de quien Sánchez es heredero político— tardó semanas en ser proclamado ganador en medio de acusaciones cruzadas de irregularidades.
Análisis: el coste económico del limbo electoral en el segundo productor mundial de cobre
Lo que me preocupa al examinar este bloqueo no es tanto el color político del futuro gobierno, sino la parálisis que genera para el principal motor de divisas de Perú: la minería. El país es el segundo productor mundial de cobre, un metal indispensable para la transición energética global. Cualquier episodio de inestabilidad prolongada —huelgas, bloqueos de carreteras, cambios regulatorios imprevistos— tiene un impacto inmediato en los precios del cobre en los mercados de futuros y, por arrastre, en los costes de la electrificación en Europa.
Además, la incertidumbre política ya está pasando factura. El sol peruano se depreció un 0,8 % en la última sesión y los spreads de los bonos soberanos se han ampliado 15 puntos básicos desde el 7 de junio. Los grandes inversores extranjeros en el sector extractivo —canadienses, australianos y, por supuesto, españoles— necesitan reglas claras para ejecutar proyectos que requieren miles de millones de dólares y años de desarrollo. Un gobierno cuestionado en los tribunales y en la calle difícilmente podrá ofrecer la estabilidad que esos proyectos exigen.
🌍 El impacto en España y Europa
España es el primer inversor europeo en Perú, con posiciones relevantes de Telefónica, BBVA y Repsol, entre otras. La parálisis política podría retrasar el cobro de dividendos, encarecer la financiación en moneda local y complicar los planes de expansión. Para el consumidor español, el riesgo es indirecto pero real: un repunte sostenido del cobre —si la oferta peruana se ve amenazada— elevaría los costes de los componentes eléctricos de la construcción y la automoción, contribuyendo a una inflación que el BCE vigila de cerca. A corto plazo, el Euríbor no se moverá por esta crisis, pero la prima de riesgo de las empresas españolas con exposición a Perú podría ampliarse si el conflicto electoral se judicializa durante semanas.
- La incertidumbre política en Perú dificulta la repatriación de beneficios de las filiales españolas.
- Un alza del cobre por disrupciones de oferta incrementaría costes industriales en Europa.
- La prima de riesgo de bonos corporativos de compañías con exposición a Perú podría subir si se prolonga el impasse.




