Ataque de los hutíes a un petrolero saudí en el mar Rojo: el bloqueo se intensifica

La milicia yemení golpea al petrolero Wafa en Yanbu y eleva a ocho los buques atacados desde el 22 de julio; Riad responde con una coalición marítima para proteger la principal vía de exportación de crudo saudí.

He analizado la reivindicación de los hutíes tras el ataque al petrolero Wafa frente a Yanbu, y lo que veo es un bloqueo naval que se intensifica cada semana. Este miércoles, la milicia yemení respaldada por Irán ha confirmado que golpeó el buque saudí con misiles balísticos, elevando a ocho el número de petroleros saudíes atacados desde que inició su campaña marítima el pasado 22 de julio. Lo relevante no es solo la cifra, sino el cambio de foco geográfico: los insurgentes están redirigiendo la presión hacia la zona norte del mar Rojo, tras detectar que Riad intenta esquivar el hostigamiento en el estrecho de Bab al Mandeb.

El puerto de Yanbu, lugar del impacto, se ha convertido en el principal punto de salida del crudo saudí desde que el conflicto de Irán bloqueó la navegación por el estrecho de Ormuz. El portavoz militar hutí, Yahya Sarea, ha detallado que, además de los ocho ataques consumados, otros 29 buques se han visto forzados a regresar a su origen ante la amenaza de una ofensiva inminente. Las rutas alternativas por el norte del mar Rojo, que Arabia Saudí había empezado a utilizar para aliviar el cuello de botella, están quedando bajo el alcance de los misiles de la milicia.

Publicidad

«La milicia continuará e intensificará sus ataques contra los petroleros saudíes que naveguen por el norte del mar Rojo, sin importar los resultados ni las consecuencias.» — Yahya Sarea, portavoz militar hutí, 5 de agosto de 2026

El desplazamiento del foco hacia el norte del mar Rojo

El movimiento hutí responde a una decisión táctica. Durante las dos primeras semanas del bloqueo, los ataques se concentraron en las inmediaciones de Bab al Mandeb, el estrecho que une el mar Rojo con el golfo de Adén. Ahora, Sarea ha reconocido que sus fuerzas detectaron un desvío del tráfico saudí hacia el norte, y la respuesta ha sido inmediata: atacar al Wafa en las aguas cercanas a Yanbu. El mensaje es inequívoco: ninguna ruta alternativa está a salvo mientras Riad no levante las restricciones que, según los hutíes, asfixian a los territorios bajo su control en Yemen.

Ante la escalada, el gobierno saudí ha anunciado la formación de una coalición marítima multinacional para proteger la navegación en el mar Rojo. Se trata de un intento de asegurar las exportaciones de su principal activo energético, pero también de contener el riesgo de que la marina mercante internacional comience a desviar los buques hacia rutas más largas que eviten por completo el mar Rojo, lo que dispararía los costes de flete y, por tanto, los precios del crudo en los mercados europeos.

Lo que implica esta escalada para los mercados energéticos globales

Lo que observo es una acumulación de primas de riesgo sobre el barril saudí que tiene poco que ver con la oferta y la demanda ordinarias. Yanbu es clave para el suministro hacia Europa: desde que Ormuz quedó taponado por la guerra de Irán, la ruta del mar Rojo se había consolidado como el salvavidas logístico del reino. Ahora, ese salvavidas está siendo perforado por los hutíes. Las aseguradoras ya están incrementando las tarifas de guerra para los buques que transitan la zona, y cada ataque adicional añade presión sobre el mercado de futuros del Brent. Si la coalición liderada por Riad no consigue estabilizar el corredor en las próximas semanas, los analistas empezarán a descontar interrupciones prolongadas, y eso es precisamente lo que puede traducirse en un repunte inflacionista importado para las economías europeas.

Cabe recordar que Yemen no es un productor relevante de crudo, pero su posición geográfica convierte al país en un actor sistémico: alrededor del 7% del comercio marítimo mundial de petróleo transitaba por Bab al Mandeb antes del bloqueo. El hecho de que los hutíes hayan conseguido desplazar la presión hacia el norte no hace sino amplificar su poder de disuasión sobre la logística saudí. Y aunque por ahora los inventarios comerciales en Europa están en niveles aceptables, la repetición de ataques contra buques cisterna deteriora la confianza de los importadores a un ritmo que el mercado físico terminará por reflejar.

🌍 El impacto en España y Europa

La interrupción o el encarecimiento del crudo saudí que llega al mar Rojo afecta directamente a los países europeos que, desde la crisis de Ormuz, han sustituido parte de sus suministros por petróleo del golfo Pérsico redirigido por esa vía. Para España, esta escalada tiene tres consecuencias concretas:

  • Precio de los combustibles. Arabia Saudí es un proveedor relevante para las refinerías españolas. Un aumento de la prima de riesgo marítima se traslada a los costes de importación y, en cuestión de semanas, aparece en los surtidores. Con el Brent ya cotizando por encima de los 90 dólares antes de estos ataques, cada nuevo incidente añade presión alcista.
  • Presión inflacionista adicional para el BCE. La inflación energética fue el principal motor del repunte de precios en 2022 y 2023. Un nuevo sobresalto en el crudo complicaría la senda de desescalada de tipos que el Banco Central Europeo ha esbozado para los próximos trimestres, lo que a su vez mantendría el Euríbor más alto de lo previsto.
  • Cadenas de suministro y costes logísticos. El desvío de buques hacia el cabo de Buena Esperanza —si el mar Rojo se vuelve inviable— alargaría los tiempos de tránsito en dos semanas y elevaría los fletes de todos los bienes físicos, no solo del crudo. Para un país como España, con una economía muy expuesta al comercio marítimo, ese sobrecoste se filtra en la factura de empresas y consumidores.

El bloqueo hutí no es solo una crisis regional; es un recordatorio de la fragilidad de las rutas energéticas sobre las que se asienta la recuperación europea. La coalición marítima anunciada por Riad puede mitigar el riesgo a corto plazo, pero mientras la milicia mantenga capacidad de atacar el norte del mar Rojo, los mercados seguirán cotizando incertidumbre.


Publicidad