La noruega Scatec ha comenzado la construcción de la planta solar Sidi Bouzid II, de 120 MW, en Túnez, tras cerrar su financiación con 96 millones de euros de inversión. El proyecto, que estará operativo en el segundo semestre de 2027, evitará más de 100.000 toneladas de CO2 al año y refuerza la apuesta de la empresa por el mercado africano en un momento de fuerte competencia por la descarbonización.
El proyecto en cifras: 120 MW, 96 millones y dos bancos de desarrollo
La planta, ubicada en la región de Sidi Bouzid, es el tercer proyecto de Scatec en construcción en el país tras los 60 MW de Sidi Bouzid I —ya operativos— y los 120 MW de Tataouine, para los que firmó un PPA a 25 años con la estatal STEG en enero de 2026. La inversión total asciende a 96 millones de euros (unos 110 millones de dólares), financiada mediante deuda sin recurso y capital propio.
Los prestamistas principales son el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD) y el Banco Europeo de Inversiones (BEI), con apoyo adicional de subvenciones de la Plataforma de Inversión en la Vecindad de la UE y garantías del Fondo Europeo para el Desarrollo Sostenible Plus. La estructura financiera combina recursos públicos europeos y privados, un esquema cada vez más habitual para impulsar renovables en economías emergentes.
Scatec desarrolla el proyecto junto a Aeolus SAS, filial del conglomerado japonés Toyota Tsusho, con una participación del 50% cada uno. La noruega se encarga de la ingeniería, procura y construcción (EPC), con un alcance que abarca cerca del 75% del gasto de capital, además de la gestión de activos y los servicios de operación y mantenimiento.
📊 Impacto ecológico en cifras
- CO2 evitado: Se estima una reducción superior a 100.000 toneladas de CO2 al año, comparado con la generación fósil predominante en la red tunecina.
- Capacidad / magnitud: 120 MW de potencia solar fotovoltaica, suficiente para abastecer el equivalente a unos 80.000 hogares.
- Inversión: 96 millones de euros, con financiación del BEI, BERD y fondos de cooperación europea.
- Equivalencia tangible: La producción limpia anual equivale a retirar de la circulación más de 40.000 coches de combustión durante un año.
El contexto energético de Túnez y el salto a la escala de 120 MW
Túnez cuenta ya con más de 2,4 GW de capacidad solar operativa, según la base de datos de la asociación AFSIA. De ellos, 357 MW son de gran escala (utility-scale). El país encendió en diciembre de 2025 su primer proyecto por encima de los 100 MW, un hito que Sidi Bouzid II consolida como un estándar para futuras licitaciones.
La firma del PPA en diciembre de 2024, tras una licitación gubernamental, garantiza la venta de la electricidad a un precio fijo durante 25 años. Este mecanismo reduce el riesgo para los inversores y es clave para atraer financiación internacional a países con menor calificación crediticia. Scatec ya ha utilizado este modelo en sus proyectos anteriores en el país.
El plan de descarbonización tunecino aspira a que las renovables cubran el 35% de la generación eléctrica en 2030, frente al 3% actual. Para ello necesita instalar cerca de 3,8 GW adicionales, lo que convierte a cada parque de más de 100 MW en una pieza estratégica.

La financiación con la participación de los bancos europeos de desarrollo no solo abarata el coste del capital, sino que blinda el proyecto frente a la volatilidad cambiaria del dinar tunecino.
La cadena de suministro y el efecto dominó de la inversión
Más allá de los megavatios, el proyecto arrastra una cadena de suministro local e internacional que va desde la fabricación de módulos hasta los servicios de ingeniería. Al asumir el EPC con un alcance del 75%, Scatec internaliza buena parte del valor, pero necesita contratar mano de obra local para la construcción civil, el montaje y la logística.
Esta dinámica replicable es la que seduce a los bancos multilaterales: cada euro invertido en renovables en el norte de África genera empleo local, reduce la dependencia del gas importado y estabiliza la red. La planta de Sidi Bouzid II, por ejemplo, permitirá a Túnez ahorrar divisas al evitar la compra de gas natural para generar electricidad, un combustible que ha sufrido una volatilidad extrema en los últimos años.
Para la industria fotovoltaica global, Túnez representa un mercado modesto pero con condiciones de irradiación excelentes (más de 1.800 kWh/m² al año en la zona) y proximidad al mercado europeo, lo que alimenta el debate sobre futuras interconexiones eléctricas. Sin embargo, la infraestructura de red actual limita la evacuación, y el Gobierno tunecino trabaja en reforzarla con apoyo del BEI.
El precedente que valida el modelo Scatec
La noruega encendió a principios de 2026 los 60 MW de Sidi Bouzid I, también desarrollado con Aeolus. Ese proyecto, de menor escala, sirvió como piloto para el modelo de financiación y ejecución que ahora se replica con el doble de potencia. Según Terje Pilskog, CEO de Scatec, el grupo tiene ya tres proyectos en construcción simultánea en el país, una concentración que demuestra la confianza en la estabilidad regulatoria tunecina.
La pregunta que flota en el sector es si este ritmo de instalación es suficiente para alcanzar los objetivos climáticos del país. Con 2,4 GW solares operativos, Túnez aún está lejos de los más de 6 GW que necesitaría en 2030 para cumplir su contribución nacional determinada (NDC) en el marco del Acuerdo de París. Cada parque de 120 MW suma, pero el salto de escala requiere reformas en las subastas y en la capacidad de la red.
En cualquier caso, el arranque de la construcción de Sidi Bouzid II es una señal de que la inversión extranjera directa en renovables sigue fluyendo hacia África, un continente que alberga el 60% del potencial solar mundial pero que apenas acapara el 3% de la capacidad instalada. La letra pequeña del proyecto —el paquete de garantías europeas, la estructura de deuda sin recurso al balance de Scatec y la sociedad con un socio japonés— muestra el camino para otros desarrolladores.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: Más de 100.000 toneladas de CO2 evitadas al año, equivalente a plantar unos 1,6 millones de árboles, con una inversión de 96 millones de euros.
- Modelo que cambia: La combinación de financiación pública-privada europea y PPAs a largo plazo se consolida como fórmula replicable para atraer capital a países con menor calificación crediticia.
- Para las próximas generaciones: Cada megavatio solar en Túnez reduce la factura de importación de combustibles fósiles y estabiliza el suministro eléctrico, sentando las bases de un sistema energético más limpio y autónomo.




