Merlin Properties ha perdido este lunes el último gran escudo que le quedaba en el mercado. Jefferies ha retirado su recomendación de compra sobre la Socimi, argumentando que los riesgos en la división de centros de datos han aumentado hasta niveles inasumibles. Con este movimiento, ningún banco entre los 22 que cubren el valor aconseja comprar sus títulos.
Las acciones de Merlin Properties no han necesitado estímulos recientes. Hasta el cierre de julio, acumulaban una revalorización del 23% en lo que va de 2026, superando el 22,3% que lograron en todo 2025. La fiebre inversora por la inteligencia artificial ha impulsado a la compañía, uno de los pocos miembros del Ibex 35 inmunes hasta ahora a las bajadas de recomendación.
Pero el informe de Jefferies publicado hoy lo cambia todo. La firma estadounidense ha rebajado su consejo de comprar a mantener y ha recortado su precio objetivo de 17 a 16 euros por acción. El potencial alcista respecto al cierre del pasado viernes, cuando las acciones de Merlin cerraron en 15,06 euros, se reduce a un escueto 6%.
En la sesión de hoy, la doble rebaja ha dejado rezagada a la cotización de Merlin frente al Ibex. La compañía, que durante meses ha sido un refugio para los inversores en el sector inmobiliario cotizado, ve ahora cómo el consenso unánime de compra se desmorona.
La amenaza oculta de los centros de datos
El detonante de la decisión no ha sido una caída en la valoración de los activos, precisamente. Al contrario. La cartera de centros de datos de Merlin se revalorizó un 28% en términos comparables durante el primer semestre, hasta alcanzar los 988 millones de euros. «El argumento de inversión sigue siendo un tira y afloja entre una trayectoria de crecimiento excepcional y la dilución y el exceso de financiación que están limitando la cotización de la acción», explican desde Jefferies.
La clave está en la composición de los inquilinos. Actualmente, los centros de datos de Merlin tienen 180 MW prealquilados, pero alrededor del 85% corresponden a operadores de la llamada ‘neo-cloud’: empresas emergentes especializadas en inteligencia artificial y computación de alto rendimiento. Estas compañías, según el análisis de Jefferies, presentan un perfil de riesgo muy superior al de los gigantes consolidados del sector.
La euforia por los centros de datos choca con una realidad: el 85% de los inquilinos son operadores de neo-cloud, con un riesgo de impago del 42%.
Este dato es el que ha hecho saltar las alarmas. Jefferies estima que la probabilidad de impago de estos contratos asciende al 42%, una cifra difícil de encajar en un vehículo como Merlin, cuyo atractivo para el inversor tradicional ha sido precisamente la estabilidad de sus ingresos por alquileres.
¿El fin del consenso unánime?
Hasta hoy, las 22 firmas que seguían a Merlin recomendaban comprar. Ahora, 21 mantienen esa postura y Jefferies pasa a neutral. El precio objetivo medio del consenso es de 16,85 euros por acción, lo que arroja un potencial de revalorización todavía respetable del 11,9% sobre los niveles actuales. Pero el cambio de tendencia iniciado por Jefferies podría no ser el último.
La exposición a la incipiente industria de los centros de datos ha sido la gran baza de Merlin en los últimos trimestres. Sin embargo, la elevada concentración en operadores de neo-cloud introduce un riesgo que hasta ahora el mercado pasaba por alto, cegado por el auge de la inteligencia artificial. Si otros analistas siguieran el camino de Jefferies, la Socimi podría ver erosionada la prima que hasta ahora le concedía el mercado por su apuesta tecnológica.
Quizás lo más preocupante no sea tanto la rebaja en sí, sino el mensaje de fondo: que incluso en uno de los pocos valores del Ibex que parecía a salvo de cualquier impago, el riesgo puede aflorar cuando menos se espera. Y eso, en un entorno de tipos de interés altos y ajuste en la financiación de proyectos especulativos, es una señal que va más allá de Merlin Properties.




