Último aviso para el reparto autónomo: Uber Eats fija en septiembre el apagón de su antiguo modelo laboral

Uber Eats sigue avanzando en su proceso de contratación, y ha marcado la fecha en la que debe completar este paso. El objetivo que se han puesto es que el proceso haya acabado una vez que finalice el verano, durante el mes de septiembre. Es un paso clave para la compañía, que debería sacarla del punto de mira donde la ha mantenido el Ministerio de Trabajo y Economía Social, al menos en lo que se refiere a las sanciones por no cumplir con la Ley Rider.

Es cierto que, una vez terminado el proceso, la empresa tendrá que enfrentarse todavía a una larga lista de retos. Si bien sus diferencias en cuanto a cómo aplican el proceso de contratación pueden distinguirlos de Glovo, su gran rival en el sector, sigue habiendo problemas más que evidentes, como la falta de un convenio colectivo para el delivery más allá del convenio de empresa de Just Eat, y la necesidad de cubrir horarios nocturnos y largas distancias en algunas de las entregas de alimentos.

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Rider de Uber Eats. Fuente: Agencias
Rider de Uber Eats. Fuente: Agencias

La apuesta es que su modelo de flotas sirva para curar algunos de estos males. El uso de empresas intermediarias, como también lo hace su plataforma de transporte, debería evitar que reciban la mayoría de las sanciones que podrían afrontar por este tipo de problemas. Sin embargo, ya entre los riders se avisa de que es mejor evitar algunas flotas que operan en España, en particular Solucioning, y la experiencia de los trabajadores de Glovo es que no necesariamente pueden evitar que este tipo de empresas acaben por asignarles pedidos en rutas demasiado largas, o que los horarios nocturnos queden sin atender.

Uber Eats sigue diferenciando su proceso del de Glovo

De momento, Uber Eats sigue funcionando de forma distinta a Glovo a la hora de contratar repartidores. La empresa no hace acuerdos directos con los riders, sino que estos son contratados a través de flotas externas, en un proceso que algunos sindicatos han criticado al considerarlo una tercerización del servicio diseñada para librarlos de una parte de la responsabilidad cuando haya problemas, ya sea con las condiciones de trabajo o bien en casos de accidente.

No ha sido un proceso barato. Uber ya ha pagado 110 millones de euros en sanciones por seguir operando con autónomos incluso tras la aprobación de la Ley Rider, además de los gastos del proceso de contratación. Se suma que, incluso al operar con flotas externas, los contratados son más caros para la empresa, no solo por el coste fiscal de cada uno de ellos, sino por los sueldos mínimos que se exigen en cualquier contrato indefinido.

Un repartidor de Glovo en bicicleta por una calle de Madrid, 29 de agosto de 2025, en Madrid. Fuente: Agencias
Un repartidor de Glovo en bicicleta por una calle de Madrid, 29 de agosto de 2025, en Madrid. Fuente: Agencias

Todavía tendrán que pagar por los trabajadores que no acaben por sumarse a la empresa. Según ha recogido El Confidencial, este es uno de los problemas para los que la firma todavía no tiene una respuesta exacta, pues deben asumir un despido colectivo o buscar un acuerdo con la Audiencia Nacional, ya que se debe considerar el tiempo que operaron como autónomos a efectos de su antigüedad a la hora de un despido.

Los sindicatos siguen alerta ante las contrataciones de Uber Eats

Además del nerviosismo que mantienen todavía los repartidores, que en muchos casos siguen considerando que el modelo de autónomos previo a la Ley Rider era mejor para ellos, los sindicatos han estado vigilantes ante la nueva apuesta. Ya se ha comentado que es necesario actualizar los convenios de empresa en las grandes plataformas del sector, como ya tiene Just Eat, o bien que haya un nuevo convenio colectivo en todo el sector.

Lo cierto es que las relaciones entre estas empresas y los sindicatos siempre han sido delicadas. Glovo ya enfrentó la primera huelga que ha tenido el delivery en el país, por la forma en que fue aplicado el ERE en su plantilla. Además, los riders aseguran que se siguen haciendo despidos para recortar plantilla en algunas zonas clave del país, lo que constituye otro «ERE encubierto» según los sindicatos. Son problemas que temen que lleguen también a su rival, y algunos riders han mostrado su nerviosismo ante esta situación.

Uber adelanta la contratación a la sombra de la adquisición de Delivery Hero

Por supuesto que el final del proceso de contratación de los riders de Uber llega en un momento especialmente complicado para el sector en toda Europa. La empresa está dando pasos para intentar hacerse con el control de la alemana Delivery Hero, matriz de Glovo, lo que haría que más del 70% del sector delivery en España quede bajo su control, lo que también se traduciría en gestionar el mismo porcentaje de los repartidores o, más probablemente, en un recorte importante dentro de la plantilla.

No es un dato menor, pues puede marcar las estrategias de contratación del futuro de este sector. Uber, a diferencia del modelo combinado del unicornio español o del caso de Just Eat, no usa contratos directos para estos repartidores y puede marcar la pauta de contrataciones en todo el continente. La fusión puede hacer que el delivery europeo se parezca más a cómo funcionan las plataformas de VTC en España que al modelo de autónomos con el que iniciaron estas aplicaciones, o bien al de empleados con contrato indefinido con el que soñaba Yolanda Díaz cuando apostó por la Ley Rider.


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