El próximo domingo 21 de junio, Colombia acude a las urnas en un balotaje que definirá mucho más que un nuevo inquilino para la Casa de Nariño. Lo he seguido de cerca: Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella encarnan dos modelos económicos antagónicos que podrían marcar un punto de inflexión para la cuarta economía de América Latina. Con un déficit fiscal próximo al 7% del PIB, una transición energética a medio camino y una tasa de informalidad todavía abultada, la cita electoral es también un voto de confianza de los inversores internacionales. Los mercados ya movieron ficha tras la primera vuelta del 31 de mayo, premiando con apreciación cambiaria y subidas de bonos la victoria del candidato de derecha. Ahora, la segunda ronda definirá si Colombia apuesta por profundizar el gasto social o por una ortodoxia fiscal de corte mileísta.
Dos modelos económicos para un país en la cuerda floja fiscal
Cepeda, senador y heredero político de Gustavo Petro, defiende la continuidad y ampliación de las políticas sociales. Durante el mandato de Petro, Colombia redujo la pobreza extrema hasta niveles cercanos a su eliminación —según el economista Jorge Restrepo de la Universidad Javeriana—, elevó el salario mínimo un 23% en 2025 y fortaleció la educación pública. Sin embargo, el coste fiscal ha sido elevado: el déficit público roza el 7% del PIB, el más alto de Latinoamérica después de Brasil, y la presión tributaria sobre las empresas se ha incrementado.
Estos son los pilares que separan a ambos candidatos:
- Política fiscal: Cepeda propone mantener el gasto social y gravar los grandes patrimonios; De la Espriella promete reducir el tamaño del Estado un 40% y bajar impuestos para impulsar el PIB.
- Energía: El candidato oficialista apuesta por la transición energética y el abandono progresivo de los combustibles fósiles; su rival defiende reactivar el fracking y la explotación petrolera para tapar el agujero fiscal.
- Comercio y moneda: Cepeda ha subido aranceles (el textil pasó del 15% al 40%); De la Espriella quiere liberalizar y, a medio plazo, dolarizar la economía para atraer inversión extranjera.
- Narcotráfico: El aspirante de izquierda busca el desarme negociado y usar los fondos incautados para reparar a las víctimas; el derechista plantea que los narcos conserven el 10% de su dinero si entregan el 90% al Estado, a cambio de no ser extraditados.
“Pasamos de pagar 15% de arancel en el caso de los textiles, a pagar el 40%.” — Diego Soler, dueño de American Tactical, en declaraciones recogidas por AFP




