Standard Chartered ha lanzado una previsión sorprendente para el ciclo cripto: Bitcoin ya habría tocado suelo en los 59.000 dólares. Galaxy Research, en cambio, retrasa ese momento y sitúa el verdadero piso entre 40.000 y 46.000 dólares, probablemente hacia finales de 2026. La discusión, lejos de ser un simple cruce de notas de analistas, dibuja dos narrativas contrapuestas que afectan directamente a cualquier inversor en activos digitales, incluidos los que están posicionados en Solana.
Lo que une a ambas firmas es quizás lo más relevante: ninguna espera el desplome del 80% que cerró los ciclos anteriores. Geoffrey Kendrick, responsable de investigación de activos digitales del banco británico, y Alex Thorn, jefe de análisis de Galaxy, coinciden en que la estructura de mercado ha cambiado. La entrada de fondos cotizados (ETF) y las tesorerías corporativas han elevado el coste agregado de los tenedores, haciendo que un colapso al estilo de 2015, 2018 o 2022 sea cada vez menos probable.
Los argumentos de Standard Chartered: tregua geopolítica y el efecto SpaceX
Kendrick señaló el nivel de 59.000 dólares como el mínimo del ciclo, un 53% por debajo del máximo histórico de 126.000 dólares alcanzado en octubre de 2025. ‘El invierno se ha acabado. Bienvenidos a la primavera cripto’, escribió en una nota a clientes el viernes. Detrás de ese optimismo hay dos catalizadores muy concretos. El primero, la cancelación de los ataques planeados sobre Irán y la posibilidad de un acuerdo en los próximos días, antes de la cumbre del G7 en Evian prevista para el 15-17 de junio. Una tregua enfriaría la escalada del petróleo que ha castigado a los activos de riesgo. El segundo es el debut récord de SpaceX, la mayor salida a bolsa de la historia con 75.000 millones de dólares, que según Kendrick llevó a algunos inversores a vender participaciones de ETF de Bitcoin para liberar efectivo. Los ETF al contado estadounidenses perdieron aproximadamente 4.300 millones de dólares en 13 sesiones consecutivas de reembolsos.
El banco ya había anticipado en febrero una capitulación cerca de los 50.000 dólares, que enmarcaba como nivel de compra para un objetivo de fin de año en 100.000. La realidad ha sido algo más suave y, si la secuencia de entradas en los ETF se reanuda, el rebote podría consolidarse.
Galaxy Research retrasa el suelo y apunta a un ciclo más comprimido
Thorn, por su parte, cree que aún no hemos visto el fondo. Su equipo ha analizado cada techo y cada suelo de la historia de Bitcoin y concluye que el ciclo de cuatro años se está comprimiendo. Esa compresión modifica el calendario y la profundidad de las caídas. De las 13 señales que marcaron todos los suelos anteriores, solo cuatro se han activado hasta ahora. Además, la corrección actual del 51% sigue siendo mucho más leve que los desplomes del 77% al 85% que cerraron los ciclos precedentes.
El factor temporal también pesa. Los suelos de ciclos pasados llegaron entre 12 y 13 meses después del pico, y ahora apenas llevamos ocho meses desde el máximo de octubre. Galaxy sitúa el piso de Bitcoin en un rango de 40.000 a 46.000 dólares y espera que se materialice hacia finales de 2026. Thorn advierte, sin embargo, que ese suelo podría hundirse si emerge un pánico real, aunque su escenario base apuesta por una corrección más ordenada gracias a la estructura institucional del mercado.
Qué significa esta guerra de previsiones para el ecosistema cripto y para Solana
Las dos lecturas, pese a la discrepancia, comparten un hilo conductor: el ciclo de cuatro años sigue vivo, pero se ha civilizado. Galaxy ilustra que cada mercado bajista ha sido menos profundo que el anterior, pasando del 85% al 84% y luego al 77%. La razón es puramente estructural. El coste agregado de los tenedores asciende ahora al 43,7% del pico previo, frente a cerca de un tercio en ciclos anteriores. Los ETF y las tesorerías corporativas —con compradores como Strategy o los propios emisores de fondos— sostienen ese suelo mucho más arriba.
Para el inversor en Solana, que en los últimos meses ha visto cómo su red atraía capital institucional con sus propios productos cotizados, el debate no es ajeno. Si Bitcoin logra estabilizarse en torno a los 59.000 dólares, o incluso si toca los 46.000, eso establecería una base para el resto del mercado de altcoins. La correlación entre SOL y BTC sigue siendo alta, así que un suelo de Bitcoin más alto que en ciclos pasados reduce la probabilidad de un desplome generalizado que arrastre a todos los tokens. Dicho de otro modo, el piso de Bitcoin se convierte, al menos parcialmente, en un ancla para Solana.
Un ciclo más suave no elimina el suelo, pero sí eleva el precio al que ese suelo se puede tocar.
Los próximos días ofrecerán un test inmediato. Standard Chartered necesita ver entradas netas en los ETF, una bajada sostenida del crudo y la confirmación de que la venta puntual de Bitcoin por parte de Strategy fue un hecho aislado. Si esas señales no se materializan, la tesis de Galaxy ganará fuerza. Mientras tanto, cualquier holder de Solana hará bien en vigilar el rango de 46.000-59.000 dólares en Bitcoin como la franja donde se definirá el tono del mercado para los próximos meses.





