Iván Redondo compra el 51% de Norclamp y aterriza en el sector defensa

El exjefe de gabinete de Pedro Sánchez toma el control mayoritario de la mecanizadora vasca a través de su grupo empresarial. La operación sitúa la facturación consolidada en 21 millones de euros y marca su desembarco en la industria de defensa.

Iván Redondo, el que fuera jefe de gabinete de Pedro Sánchez en La Moncloa, ha dado un giro inesperado a su trayectoria profesional con la compra del 51% de Norclamp, una compañía vasca de mecanizados de precisión con presencia en el sector de la defensa. El movimiento sitúa a Redondo al frente de un grupo empresarial que, tras la operación, factura 21 millones de euros.

La adquisición, cerrada en julio de 2026, marca el aterrizaje del consultor político en la industria, un ámbito alejado de la asesoría estratégica y la comunicación corporativa en las que hasta ahora se movía su sociedad, Redondo & Asociados. El importe concreto de la compra no ha trascendido, pero la integración de la firma irundarra eleva la cifra de negocio consolidada hasta los 21 millones, según confirmaron fuentes cercanas a la operación.

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De La Moncloa a la industria vasca

Redondo, que fue el cerebro comunicativo de la moción de censura que llevó a Sánchez a La Moncloa en 2018, ha mantenido un perfil empresarial discreto desde que dejó el cargo en 2021. Su firma de consultoría ha asesorado a grandes compañías en estrategia y comunicación, pero nunca había dado el salto a la propiedad industrial. Ahora, con la entrada en Norclamp, el exasesor se convierte en el accionista de referencia de una pyme con décadas de historia y una cartera de clientes vinculada al sector de Defensa.

La elección de una empresa radicada en Irún, en pleno corazón del tejido industrial vasco, no parece casual. Gipuzkoa concentra una densa red de proveedores de mecanizados de alta precisión que abastecen a programas de la industria aeronáutica y naval, tanto civiles como militares. Redondo apuesta por un segmento que, además, goza de un fuerte respaldo institucional.

Norclamp: precisión vasca con clientes en el sector de Defensa

Norclamp es una empresa especializada en la fabricación de componentes metálicos por arranque de viruta, con capacidades que abarcan desde el fresado CNC hasta el torneado de piezas complejas. Sus clientes se reparten entre el sector energético, el aeroespacial y, cada vez más, la industria de defensa. Aunque no se han hecho públicos los nombres de los contratistas, fuentes del sector señalan que la compañía ha participado en programas vinculados a la Armada y al Ejército del Aire español. Disponer de la certificación ISO 9100, estándar de calidad para la cadena de suministro aeroespacial, le ha permitido participar en licitaciones de programas como el FCAS o el submarino S-80, según confirman expertos del sector.

La compañía, fundada hace más de tres décadas, cuenta con una plantilla de unos 40 empleados y unas instalaciones de 2.000 metros cuadrados en Irún. Hasta ahora, estaba controlada por la familia fundadora, que mantendrá una participación minoritaria tras la operación. Redondo ha confirmado que el equipo directivo actual seguirá al frente de la gestión, lo que da continuidad al negocio mientras él se concentra en la estrategia de crecimiento.

Un grupo de 21 millones y ambición industrial

Con la incorporación de Norclamp, el grupo de Iván Redondo alcanza una facturación consolidada de 21 millones de euros y unos 65 empleados. La cifra es modesta en comparación con los grandes contratistas de defensa como Indra o Navantia, pero suficiente para empezar a tener peso en el ecosistema de subcontratación de primer nivel. La operación también sitúa al exasesor en un sector que espera duplicar su gasto en España en los próximos años, gracias al compromiso de los países de la OTAN de destinar al menos el 2% del PIB a Defensa.

Redondo no solo ha comprado una empresa de mecanizados; ha comprado una llave de entrada a uno de los pocos sectores industriales con visibilidad de crecimiento a una década vista.

Desde el punto de vista estratégico, la decisión de Redondo encaja en un patrón que viene ganando terreno: el de exaltos cargos políticos que se reconvierten en empresarios industriales, aprovechando su conocimiento de la administración y sus contactos institucionales. Sin embargo, el salto a la industria manufacturera no está exento de riesgos. Los márgenes del mecanizado de precisión son estrechos y dependen de una gestión muy ajustada de los costes de materia prima, la energía y la mano de obra cualificada. Cualquier desliz en la ejecución puede devorar la rentabilidad.

Además, la integración de una empresa industrial en un grupo liderado por un consultor sin experiencia fabril plantea dudas sobre la capacidad para añadir valor más allá del capital. La decisión llega en un momento en que el gasto en defensa español está previsto que supere los 20.000 millones de euros en 2027, un 30% más que en 2024, lo que anticipa una fuerte demanda de subcontratación industrial. Redondo tendrá que demostrar que su red de contactos se traduce en contratos concretos y que su perfil no diluye el foco técnico que un proveedor de defensa necesita mantener ante clientes extremadamente exigentes.

Por ahora, el movimiento ha sido recibido con interés en el País Vasco, donde Norclamp es una empresa conocida en el polo industrial de Irún. La continuidad del equipo directivo y la entrada de un inversor con proyección mediática pueden ayudar a la compañía a ganar visibilidad y acceso a nuevas oportunidades comerciales. El tiempo dirá si este aterrizaje en la industria es el primero de una serie de compras que configuren un grupo diversificado o si se queda en una apuesta puntual.


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