Sin previo aviso y sin una justificación técnica sólida, el Gobierno de Estados Unidos ha forzado a Anthropic a desconectar sus modelos más potentes —Claude Mythos y Fable 5— para cualquier persona que no ostente la ciudadanía estadounidense. La orden, ejecutada el 12 de junio a través de una directiva de control de exportaciones, supone un vuelco en la regulación de la inteligencia artificial y, según la propia empresa, convierte a China en la gran beneficiaria de la medida.
Claves de la operación
- Una orden sin precedentes en el sector de la inteligencia artificial. La Casa Blanca obliga a Anthropic a suspender el acceso a Mythos 5 y Fable 5 para todos los no ciudadanos, incluido personal extranjero de la propia empresa, con efecto inmediato y alcance global.
- Anthropic rechaza la decisión y apunta a China como beneficiaria. La compañía liderada por Dario Amodei considera que las vulnerabilidades detectadas son menores y ya se han corregido, y que modelos como GPT-5.5 de OpenAI presentan el mismo riesgo sin haber sido bloqueados.
- El apagón retira del mercado una herramienta clave para la ciberseguridad. Mythos 5 está diseñado específicamente para tareas de ciberdefensa, por lo que su desactivación deja a empresas y gobiernos sin una solución de vanguardia, justo cuando la competencia con China se intensifica.
Un apagón selectivo que abre la puerta a China
La orden ejecutiva se ampara en la legislación de control de exportaciones, diseñada originalmente para hardware y software crítico, y se aplica ahora a un modelo de IA de acceso público. Washington convierte así su software de inteligencia artificial más avanzado en un activo de seguridad nacional, limitando su uso a ciudadanos estadounidenses tanto dentro como fuera del país. Pero la medida deja un vacío que China puede llenar con sus propios desarrollos en IA generativa y ciberseguridad, acelerando su independencia tecnológica.
Anthropic ya había sido catalogada en marzo por el Pentágono como un riesgo para la cadena de suministro, lo que la excluyó de contratos de defensa. Ahora, el mismo Gobierno que le niega trabajar para sus agencias le impide vender su producto más innovador al 95 % de la población mundial. La paradoja es evidente y ha encendido las alarmas en el sector: si una empresa puntera no puede comercializar sus modelos por un hallazgo de vulnerabilidad menor, el ecosistema de innovación estadounidense se asfixia.
La justificación técnica que Anthropic rebate y el precedente peligroso
El detonante de la orden habría sido una demostración de jailbreak —una técnica para engañar al modelo y saltarse sus restricciones— presentada al Gobierno. Sin embargo, según el comunicado de Anthropic, tras revisar la demo concluyeron que las brechas encontradas eran menores, ya conocidas y parcheables, y que no justificaban una restricción tan drástica. La empresa recuerda que compartió el modelo con más de 40 organizaciones de infraestructura crítica y 150 entidades adicionales para que reportaran vulnerabilidades antes del lanzamiento, un proceso inédito en la industria.
El verdadero peligro, en opinión de los expertos, es el precedente administrativo. Si basta una sola vulnerabilidad para que la Casa Blanca pueda ordenar el cese de un modelo de IA, ninguna compañía podrá lanzar software complejo sin exponerse a una intervención similar. Esto ralentizaría los ciclos de innovación, encarecería las rondas de financiación y desalentaría la contratación de talento extranjero, un pilar de Silicon Valley.
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Qué supone para Europa y para la ciberseguridad española
La decisión de Washington tiene ramificaciones directas en el Viejo Continente. Muchas empresas y gobiernos europeos, España incluida, han empezado a integrar modelos de IA avanzada en sus sistemas de defensa y ciberseguridad. Mythos 5 era, precisamente, uno de los pocos modelos diseñados para tareas de ciberdefensa ofensiva y detección de amenazas. Su retirada súbita obliga a buscar alternativas que en muchos casos no existen a corto plazo.
En España, la apuesta por la autonomía digital choca con esta dependencia de proveedores estadounidenses. Indra, la tecnológica del IBEX 35, lleva años invirtiendo en inteligencia artificial aplicada a la defensa y a la protección de infraestructuras críticas. Un vacío en el mercado de herramientas de ciberseguridad avanzada podría acelerar sus planes de desarrollo propio, pero también expone a las empresas españolas a un mayor riesgo mientras no haya un sustituto maduro. La Comisión Europea, que ultima los estándares de la Ley de IA, observa el movimiento con preocupación; la fragmentación regulatoria entre socios transatlánticos añade incertidumbre a las empresas que operan en ambos mercados.
Mientras tanto, China observa: cada restricción occidental a la inteligencia artificial acelera su carrera hacia la autosuficiencia, justo lo que Estados Unidos pretende evitar.




