Telefónica vuelve al beneficio trimestral y reduce un 75% sus pérdidas semestrales pese a la provisión alemana y el impacto de Chile

El Grupo gana 73 millones entre abril y junio frente a las pérdidas de 411 millones del primer trimestre, y limita el resultado negativo del semestre a 338 millones tras absorber un cargo de 265 millones para cubrir los costes de reestructuración en Alemania y el impacto de 1.001 millones por la venta de Chile.

La cuenta de resultados de Telefónica en el primer semestre de 2026 exige una lectura en dos planos, porque la cifra final y el negocio subyacente cuentan historias distintas. En el agregado, el Grupo registra unas pérdidas de 338 millones de euros, un 75% menos que en el mismo periodo de 2025. Pero la evolución dentro del semestre es aún más elocuente que la comparación interanual.

Entre enero y marzo, la compañía perdió 411 millones de euros. Entre abril y junio ganó 73 millones. El vuelco tiene una causa identificable y contable: las operaciones discontinuadas, que en el primer trimestre restaron 798 millones, en el segundo apenas han restado 14 millones. El impacto de la reconfiguración de perímetro se ha agotado en la práctica en un solo trimestre.

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La compañía atribuye las pérdidas del semestre a dos factores: la desinversión en Chile, que tuvo un impacto de 1.001 millones de euros, y la provisión de 265 millones de euros dotada en el segundo trimestre para cubrir la reestructuración de Telefónica Alemania. El proceso de salida de Hispanoamérica venía de atrás: las desinversiones de Colombia y Chile se cerraron en los tres primeros meses del ejercicio y, a comienzos de abril, la compañía firmó la venta de Telefónica México, sujeta a determinadas condiciones de cierre entre las que figuran las autorizaciones regulatorias correspondientes.

En el conjunto del semestre, las operaciones continuadas aportaron un beneficio neto de 474 millones de euros y las discontinuadas un resultado negativo de 812 millones. La diferencia entre ambas magnitudes produce el saldo negativo final. El beneficio neto ajustado de las operaciones continuadas, que recoge el resultado recurrente del perímetro actual, se situó en 954 millones en el semestre —482 millones en el primer trimestre y 473 en el segundo—, una notable estabilidad entre periodos.

El resultado del segundo trimestre incorpora además un cargo relevante que no estaba presente en el primero. La provisión alemana de 265 millones de euros ha impactado negativamente en el resultado neto del Grupo, según reconoce expresamente la compañía. Dicho de otro modo: Telefónica ha vuelto al beneficio reportado absorbiendo simultáneamente un cargo extraordinario de esa magnitud, lo que refuerza la lectura sobre la capacidad de generación de resultado del negocio subyacente.

Ese es el punto en el que la lectura contable se conecta con la estratégica. Telefónica ha construido su relato del semestre sobre las métricas subyacentes —16.392 millones de ingresos, 5.768 millones de EBITDA ajustado con un avance del 3,8%, 954 millones de beneficio neto ajustado de las operaciones continuadas y 944 millones de flujo de caja libre— y sobre el balance, con una deuda financiera neta de 25.278 millones de euros, un 8,4% inferior a la de un año antes.

La distancia entre ese relato y el resultado reportado era, hasta marzo, el coste contable de una reconfiguración de perímetro. A partir de junio, esa distancia se ha estrechado drásticamente. Con el proceso hispanoamericano prácticamente completado —pendiente del cierre efectivo de México y la venta de Venezuela— y con la provisión alemana ya dotada, el resultado reportado debería empezar a reflejar de forma más directa el comportamiento de un negocio que encadena tres trimestres consecutivos de crecimiento simultáneo en sus principales indicadores.

La verificación llegará en los próximos trimestres, quizá no todavía en le próximo donde veremos cerrar flecos, cuando la cuenta de resultados quede libre de los cargos asociados a la salida de activos y a la reorganización alemana.


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