Venta bitcoin Strategy: 32 BTC quiebran la correlación con las tecnológicas y hunden el mercado

La empresa que preside Michael Saylor liquida una pequeña parte de su tesorería para pagar dividendos. La señal desata la mayor salida de capital de los ETF de bitcoin desde su creación.

El mercado de las criptodivisas ha vivido este miércoles una sacudida inesperada. La venta de apenas 32 bitcoins por parte de Strategy, la empresa que más monedas acumula del mundo, ha bastado para romper la histórica correlación entre el bitcoin y las tecnológicas estadounidenses, y para arrastrar al token a sus mínimos anuales. En paralelo, los fondos cotizados (ETF) de bitcoin al contado han registrado salidas de 4.000 millones de dólares, la mayor hemorragia desde su creación.

Strategy, la compañía antes conocida como MicroStrategy y presidida por Michael Saylor, posee en su tesorería corporativa más de 500.000 bitcoins. Su política, desde 2020, había sido comprar y mantener sin vender nunca. La decisión de liquidar una minúscula fracción, con el fin de financiar el pago de dividendos, ha funcionado como un detonante psicológico en un mercado que llevaba meses operando con una correlación casi perfecta con el Nasdaq.

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Esa correlación —el grado en que dos activos se mueven al unísono— había sido del 0,85 en las últimas semanas, según datos de mercado. Romperla de un día para otro no es trivial: implica que el bitcoin empieza a comportarse como un activo con vida propia, desligado del apetito por el riesgo que domina la renta variable tecnológica. Y no necesariamente para bien.

Por qué 32 bitcoins bastan para agitar el mercado

El movimiento puede parecer simbólico: 32 bitcoins representan menos del 0,007% de la tesorería de Strategy, unos cuatro millones de dólares al precio de la jornada. Pero en el ecosistema cripto, el gesto ha pesado más que la cantidad. La figura de Saylor se había convertido en una especie de ancla moral para los inversores institucionales: si él no vendía, la tesis del bitcoin como reserva de valor a prueba de todo se mantenía intacta.

Utilizando una analogía del mundo tradicional, es como si el mayor tenedor de oro del mundo vendiera de repente una onza. Nadie miraría el valor de la venta, sino el hecho de que el guardián ha abierto la puerta de la cámara acorazada. Y el mercado ha interpretado que, por pequeña que sea, la venta puede ser la primera de varias.

El mercado no ha reaccionado a la cantidad, sino a la señal: el mayor tenedor institucional de bitcoin ha soltado lastre por primera vez.

El tsunami en los ETF: 4.000 millones de dólares fugados

El efecto sobre los ETF al contado —esos vehículos de inversión que permiten comprar bitcoin sin tener que custodiarlo— fue inmediato. Los principales fondos, liderados por BlackRock y Fidelity, vieron cómo los inversores institucionales retiraban posiciones a una velocidad no vista desde su lanzamiento. Las salidas netas de 4.000 millones de dólares en pocas horas amplificaron la caída del precio y retroalimentaron el pánico.

Este episodio demuestra la doble cara de los ETF: facilitan la entrada de dinero nuevo, pero también aceleran las correcciones cuando el sentimiento gira. A diferencia de lo que ocurría antes de 2024, ahora una parte sustancial de la liquidez del bitcoin depende de grandes gestores que pueden mover miles de millones con un clic.

Análisis: la ruptura de la correlación y lo que implica para el inversor

Que el bitcoin haya dejado de moverse al compás del Nasdaq puede leerse de dos maneras. Por un lado, significa que deja de ser un simple apéndice del mercado tecnológico y gana personalidad como activo independiente. Por otro, esa independencia también puede traducirse en caídas más profundas y menos predecibles, sobre todo cuando el motivo no es una crisis externa, sino una decisión interna de un único gran tenedor.

La historia reciente da pistas. En 2022, cuando el mercado de criptomonedas se desplomó arrastrado por la quiebra de Terra/Luna y FTX, la correlación con el Nasdaq también se rompió, pero a favor de las tecnológicas: mientras el Nasdaq aguantaba, el bitcoin se despeñó. Ahora la ruptura viene del lado institucional, y eso asusta más porque afecta a los flujos de los ETF, que son la principal puerta de entrada del dinero grande.

Para el inversor español que tiene exposición al bitcoin —ya sea directamente, a través de un fondo cotizado o mediante participaciones en empresas como Strategy—, la lección es clara: la concentración de la oferta en unas pocas manos gigantes introduce un riesgo de gobernanza que no siempre se descuenta en el precio. Mientras una sola decisión de tesorería pueda tumbar el mercado, la descentralización que pregona el sector sigue siendo, en parte, un espejismo.

En este escenario, conviene observar qué hará Saylor en las próximas semanas. Si la venta fue un ‘one-off’ motivado por los dividendos, el mercado podría digerir el susto y volver a la senda alcista. Pero si se confirma una pauta de desinversión, aunque sea gradual, el guion de la criptoeconomía se reescribirá de nuevo. Y esta vez, sin red de seguridad.


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