He madrugado para seguir las primeras cotizaciones de la sesión asiática y el panorama es demoledor: el Nikkei 225 abre con un desplome del 2,7%, el Hang Seng cede un 2,3% y el KOSPI retrocede un 2,1% tras la oleada de ataques nocturnos con drones iraníes contra bases estadounidenses en Kuwait. La escalada en el golfo Pérsico, que ya llevaba días cocinándose con bombardeos mutuos, ha entrado en una fase de riesgo sistémico para los mercados energéticos y las cadenas de suministro globales.
El golpe en el Golfo: los hechos
Los datos que han comenzado a circular esta madrugada dibujan un conflicto abierto:
- Irán lanza drones contra dos instalaciones militares de EE.UU. en Kuwait — un ataque que el régimen de Teherán ha reivindicado y que sigue a las represalias estadounidenses sobre posiciones de la Guardia Revolucionaria iraní del fin de semana anterior.
- Washington, en paralelo, ha desplegado cazas F-35 en Oriente Medio como elemento de disuasión, lo que eleva la tensión al nivel más alto desde la crisis de 2019 en el Estrecho de Ormuz.
- El Brent ha superado los 90 dólares por barril en la sesión asiática, un nivel que no se registraba desde 2024, impulsado por el temor a un bloqueo parcial del tránsito de petroleros en el estrecho.
- Las bolsas de Tokio, Hong Kong y Seúl han abierto con caídas generalizadas, mientras el índice de volatilidad asiático se dispara un 18% intradía.
Lo que convierte esta secuencia en algo más que una escaramuza es la simultaneidad de los ataques y la respuesta inmediata de los mercados energéticos. No hemos visto un envite directo contra una base estadounidense en un aliado del Golfo desde el ataque a la base de Al Asad en 2020.
«El objetivo era degradar la capacidad de Irán para controlar el Estrecho de Ormuz y castigar rápidamente a las fuerzas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.» — Mando Central de EE.UU., comunicado del 18 de julio de 2026
Lo que implica para los mercados asiáticos y la cadena de suministro global
Asia es, por geografía económica, la región más expuesta a una disrupción en el golfo Pérsico. Japón, Corea del Sur, Taiwán y China importan la mayor parte de su crudo a través del Estrecho de Ormuz. Un repunte sostenido del Brent por encima de los 90 dólares encarece de inmediato los costes industriales en toda la región, justo cuando los fabricantes de semiconductores y automóviles estaban consolidando márgenes.
Las cadenas de suministro de semiconductores —TSMC, Samsung, SK Hynix— son particularmente sensibles porque sus fábricas requieren un suministro eléctrico redundante y estable; un shock energético eleva la factura operativa y amenaza las guías de beneficios. Además, la aversión al riesgo que sufren hoy el Nikkei y el Hang Seng se trasladará a las valoraciones de las tecnológicas asiáticas, arrastrando a los índices de futuros de Wall Street antes de la apertura neoyorquina.
En mi análisis, lo que diferencia esta crisis de la de 2019 es la madurez del ciclo monetario. Con los bancos centrales de la región aún digiriendo los últimos movimientos del Banco de Japón y del Bundesbank, un shock petrolero añade un ingrediente inflacionario que podría retrasar los recortes de tipos esperados en Asia y, por extensión, en Europa.
🌐 El efecto dominó en Occidente
El impacto en Europa no tardará en notarse. Un Brent por encima de 90 dólares significa que la gasolina y el diésel subirán en los surtidores españoles en las próximas semanas, reavivando las presiones inflacionistas que el BCE creía contenidas. Las empresas del IBEX 35 con mayor exposición al coste energético —Iberdrola, Repsol, Aena, IAG— verán movimientos mixtos, pero el sector más golpeado será el del transporte marítimo y la logística, que depende de rutas seguras en el Golfo. Si el conflicto escala hasta cerrar temporalmente el Estrecho de Ormuz, los precios del gas natural licuado también se dispararían, encareciendo aún más la factura energética de los hogares europeos. En definitiva, la sesión asiática de hoy es un aviso: la geopolítica vuelve a dictar la agenda de los mercados y, esta vez, el eco se escucha fuerte en Madrid.





