Tech Founders Retreat 2026: las claves de 100 fundadores para escalar tu startup con IA

Itnig reunió en Sitges a centenares de fundadores de startups para dos días de conversaciones sin filtro sobre IA, 'go-to-market' y la nueva realidad del 'fundraising'. Las lecciones de Carlos Reina, Joaquín Cuenca y el ecosistema 'scaleup' español, al descubierto.

Hay eventos que nacen con vocación de ser diferentes y el Tech Founders Retreat 2026 que organizó Itnig en Sitges es de los que marcan época. Durante dos jornadas sin horarios encorsetados, un centenar de fundadores de las scaleups más punteras del ecosistema español se encerraron para hablar de inteligencia artificial, producto, fundraising y la conquista de nuevos mercados. Y lo hicieron con una regla de oro que el propio Bernat Ferriero bautizó como las ‘Chatham House Rules 2026’: nada de citar a nadie, cero notetakers automáticos, solo papel, boli y memoria para compartir las ideas que de verdad importan.

Un retiro de 48 horas para obsesionados por la inteligencia artificial

El formato lo decía todo. Nada de charlas relámpago ni paneles de 20 minutos. El equipo de Itnig —con Berto Madueño y Bernat Ferriero al frente— dividió a los asistentes en tres tracks simultáneos: Go to Market, fundraising y operaciones, y producto. La premisa era clara: poder profundizar sin prisas, discutir los problemas reales que atragantan el crecimiento de una startup y llevarse a casa aprendizajes que no se encuentran en las típicas conferencias de pasillo.

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La actualización de las normas impidió, tecnicamente, cualquier grabación automática y obligó a todos a tomar apuntes a la vieja usanza. Pero también destiló un ambiente de sinceridad brutal que, según confesaba Bernat, permitió escuchar desde estrategias de internacionalización que han funcionado hasta rondas caídas que nunca saldrían en un comunicado de prensa.

Forward deploy engineer: la nueva frontera del talento, según Carlos Reina

Uno de los momentos más comentados del primer día fue la charla de Carlos Reina, que muchos asistentes calificaron de «magnífica». Allí se puso sobre la mesa un concepto que está redefiniendo los equipos de las startups que venden a grandes cuentas: el forward deploy engineer. No se trata de un ingeniero al uso ni de un responsable de éxito del cliente. Es, en palabras del propio Reina, un profesional que se quita la gorra de ingeniero y se pone la gorra de ‘problem solver’. Su función es desplegar el producto en entornos enterprise, detectar nuevas necesidades y convertirse, de facto, en el mejor vendedor de la compañía.

El dato que más sorprendió fue el error estratégico que el ponente reconoció sin tapujos: no haber contratado a suficientes forward deploy engineers y haber apostado, en cambio, por demasiados perfiles estratégicos. El equilibrio entre estos dos roles se ha convertido en una obsesión para escalar con sentido, sobre todo cuando cada despliegue en un gran cliente abre la puerta a resolver más problemas y, por tanto, a facturar más.

El timing lo es todo; lo importante no es lo que pasará dentro de cinco años, sino qué ocurrirá en los próximos seis meses y cómo ese cambio genera un arbitraje para aprovechar el nuevo paradigma tecnológico.

— Bernat Ferriero, durante el Tech Founders Retreat 2026

Fundraising en 2026: los fracasos que nadie cuenta

El track de fundraising dejó una imagen poco habitual en el ecosistema: fundadores compartiendo no solo sus rondas exitosas, sino también aquellas que se cayeron en el último momento. La conversación giró en torno a la importancia del deck, a cómo hablar con los inversores y a una verdad incómoda que repitieron varios asistentes: levantar dinero siempre es más fácil cuando no lo necesitas. En un 2026 donde la IA acelera los ciclos, la capacidad de entender cada cláusula de los pactos de socios y de anticipar los movimientos de los fondos se ha vuelto tan valiosa como la propia tecnología.

Asaltar Estados Unidos: crónica de un reto bicéfalo

La charla sobre cómo crackear el mercado estadounidense fue un baño de realidad. Pedro Tortosa, uno de los participantes, resumió el sentir general: «Hemos visto las dos caras de la moneda». Hubo testimonios de compañías que lo han conseguido y de otras que han vuelto con más heridas que logros. Lo más valioso, explicó, fue escuchar en detalle qué hicieron bien los que triunfaron y qué errores cometieron los que se estrellaron, sin edulcorantes ni lecciones de libro. Porque cuando el objetivo es cruzar el charco, los perfiles de despliegue local y la adaptación cultural se revelan tan críticos como el producto mismo.

La sopa de Magnific que anticipa una revolución audiovisual

Si alguien se llevó la ovación silenciosa del evento fueron Joaquín Cuenca y Omar, de Magnific. En su charla, Cuenca mostró la imagen de una sopa que, hasta hace poco, solo un diseñador humano habría podido concebir: un concepto abstracto, un portal a otra dimensión, sin referentes claros. Aquella foto se ha convertido en la prueba de que la creatividad de la IA ya es capaz de generar algo que no existía y que, además, encaja con una idea intangible.

Ese chispazo le sirvió a Cuenca para trazar un futuro audiovisual radicalmente distinto. Explicó que una película que antes necesitaba mil personas se está haciendo con trescientas, luego con diez, luego con una sola. «Tenemos una serie de piratas, Chronicles of Bone, donde un único creador produce un episodio de 20 minutos en tres semanas». La predicción del fundador es tan rompedora como optimista: aunque habrá profesionales que pierdan su empleo, el volumen total de trabajos en el sector audiovisual crecerá porque van a surgir productos que nunca habían sido rentables —fantasía, históricos, religión— y ahora, gracias a la IA, pueden ver la luz.

La gran reflexión: el timing como ventaja competitiva

El broche lo pusieron Bernat Ferriero y Jordi Romero con una tertulia de cierre construida en tiempo real a partir de las notas que fueron tomando durante las 48 horas. La frase que quedó flotando en la sala de Sitges resume la esencia del retiro: el timing lo es todo. No se trata de adivinar qué pasará en un lustro, sino de detectar qué ventana de oportunidad se abre en los próximos seis meses y actuar antes que los demás. En ese arbitraje, aseguraron, reside la verdadera ventaja de las startups que sobreviven y escalan.

El Tech Founders Retreat 2026 de Itnig demostró que los formatos sin prisa, la confianza para compartir los tropiezos y la obsesión por ejecutar rápido son la combinación que necesita el ecosistema español para dejar de jugar a la defensiva. Si algo dejó claro esta primera edición es que las reglas del juego están cambiando y que, como repitieron una y otra vez los fundadores, el momento de construir el futuro es ahora, no mañana.

Puedes ver el vlog completo del evento en el canal de Itnig en YouTube.


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