Meta confirma miles de despidos para financiar sus inversiones en IA

La compañía de Mark Zuckerberg reestructura su plantilla para absorber el fuerte gasto en inteligencia artificial, que ha presionado los márgenes en el último trimestre. Los despidos, comunicados internamente, se suman a otros recortes previos en el sector tecnológico.

Meta despide a miles de empleados para financiar sus inversiones en inteligencia artificial. La empresa ha comunicado la medida a los afectados en un correo interno al que ha tenido acceso The Verge. El ajuste busca compensar el fuerte desembolso en infraestructura de IA, una partida que ha disparado el gasto en el último trimestre y presiona los márgenes del gigante de las redes sociales.

Claves de la operación

  • Meta recurre a los despidos para liberar capital destinado a IA. La compañía quiere contrarrestar el gasto en infraestructura, que este año se estima en torno a los 35.000 millones de dólares.
  • Los inversores premian la eficiencia en un momento de elevada inversión en IA. Wall Street vigila de cerca la relación entre gasto y rentabilidad; recortar plantilla alivia la presión sobre los márgenes.
  • El ajuste refleja una tendencia sectorial: las grandes tecnológicas adelgazan sus equipos para centrarse en IA. Google, Microsoft y Amazon también han reducido plantilla en los últimos meses para priorizar la inteligencia artificial.

Un recorte de plantilla para alimentar la inteligencia artificial

En el correo filtrado, la dirección de Meta explica que los despidos forman parte de su ‘esfuerzo continuo por gestionar la compañía de forma más eficiente y compensar las demás inversiones que estamos realizando’. La nota no precisa el número exacto de empleados afectados, pero fuentes cercanas a la empresa sitúan la cifra en varios miles de personas. Los recortes se producen después de que en marzo se filtrara la intención de Meta de reducir hasta un 20% de su plantilla global, lo que habría supuesto la salida de más de 14.000 trabajadores de los aproximadamente 72.000 que la firma tenía a finales de 2025.

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Aunque la compañía ha intentado limitar las bajas mediante bajas voluntarias y congelación de contrataciones, el recorte directo se ha hecho inevitable. La razón principal: la factura de la IA se ha disparado. Meta ha comprometido entre 34.000 y 38.000 millones de dólares en gasto de capital para 2026, buena parte destinados a centros de datos y chips para entrenar modelos de lenguaje de gran escala. Ese desembolso representa más del 30% de sus ingresos previstos, un nivel de inversión inédito para una empresa de publicidad digital.

La presión de Wall Street y la carrera por la IA

El mercado ha reaccionado con tibieza. Las acciones de Meta cayeron un 2% en el premercado tras conocerse la noticia, reflejando la preocupación de los inversores por el retorno de una inversión que aún no ha generado beneficios claros. Los analistas dudan de que la IA generativa sea el motor de crecimiento que Meta necesita para sostener su publicidad. La empresa depende en un 97% de los ingresos publicitarios, un negocio cíclico que se resiente ante cualquier enfriamiento económico.

Mientras, Google y Microsoft aceleran sus propios despliegues de IA, y Amazon inyecta miles de millones en Anthropic. Meta no puede quedarse atrás, pero tampoco puede asumir los costes sin sacrificar parte de su plantilla. Es una ecuación difícil: apostar fuerte por la tecnología que marcará la próxima década a costa de adelgazar equipos que resultaban imprescindibles en la era de las redes sociales.

Los gigantes tecnológicos han entrado en un nuevo equilibrio: la IA exige tanto capital que mantener las plantillas de la década anterior es un lujo que ya no pueden permitirse.

Meta en España: la reestructuración desde la óptica del empleo tecnológico

En España, Meta mantiene oficinas en Madrid y Barcelona, donde emplea a unos 300 trabajadores en áreas de ventas, ‘marketing’ y políticas públicas. Aunque la compañía no ha detallado si los despidos afectarán a la plantilla española, el anuncio enciende las alarmas en un mercado laboral tecnológico que aún asimila los recortes de otras multinacionales, como los recientes ajustes en Microsoft y en la propia Amazon. La mayoría de los despidos, según fuentes, afecta a equipos de soporte, un perfil menos expuesto a la automatización pero igualmente vulnerable en las reestructuraciones.

El contraste con Telefónica, la mayor empresa del IBEX 35, es ilustrativo. La ‘teleco’ española lleva años adelgazando su plantilla —más de 5.000 salidas desde 2022— para financiar su transformación digital y el despliegue de fibra y 5G. Ambas compañías comparten el mismo reto: cómo pagar la infraestructura del futuro mientras reducen los costes de la fuerza laboral del presente. La diferencia es que Meta afronta el desafío desde una posición de ingresos récord y una capitalización bursátil de más de un billón de dólares, mientras que Telefónica lucha por mantener la rentabilidad por acción.

Desde el punto de vista regulatorio, los despidos masivos en tecnológicas podrían avivar el debate sobre la necesidad de políticas activas de empleo en la Unión Europea. La AI Act, en vigor desde 2024, ya exige a las empresas que invierten en IA la publicación de informes de transparencia, pero no regula las consecuencias laborales de la automatización. Bruselas debería empezar a considerar qué herramientas de protección social necesita el trabajador digital. El vacío es evidente y los ajustes como el de Meta no harán sino agrandarlo.


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