Fed permitirá el pago a las fintechs en 2026: la medida que replantea la banca digital

La Reserva Federal publica una propuesta que permitiría a las fintechs y otras entidades no bancarias acceder a cuentas de pago restringidas en el banco central. La medida, aún pendiente de consulta, podría alterar la competencia en el sector financiero.

Qué son las cuentas de pago limitadas y a quién afectan

La Reserva Federal acaba de mover ficha. La institución ha publicado una propuesta que, si sale adelante, permitiría a las fintechs y a otras entidades no bancarias acceder por primera vez a cuentas de pago directamente en el banco central. La Fed abre la puerta a un nuevo ecosistema de pagos sin intermediarios bancarios.

La iniciativa, avanzada por la propia Reserva Federal en su sitio web, contempla las llamadas “cuentas de pago limitadas” (limited payment accounts). Estas cuentas no ofrecerían acceso a la financiación del banco central ni a los servicios de liquidez. Sí permitirían, eso sí, liquidar transacciones de forma directa, sin depender de un banco tradicional que actúe como puente. La medida responde a una presión largamente ejercida por el sector fintech, que reclama poder competir en igualdad de condiciones.

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Actualmente, plataformas como Stripe, Square o PayPal necesitan apoyarse en un banco comercial para procesar los pagos. Eso genera costes adicionales, retrasos y una dependencia estructural que la Fed parece dispuesta a reducir. Con la propuesta sobre la mesa, fintechs de pagos y procesadores podrían conectar directamente con los sistemas de liquidación en tiempo real, algo que hasta ahora era patrimonio exclusivo de las entidades con licencia bancaria plena.

Pero no todo el mundo lo aplaude. La propia Fed introduce la medida con cautela: las cuentas limitadas tendrían restricciones en los saldos y no permitirían apalancamiento. El objetivo declarado es ampliar la competencia sin sacrificar la estabilidad del sistema de pagos. Sin embargo, la comunidad bancaria ya ha manifestado su preocupación. En un mundo donde los bancos pierden terreno en los pagos cotidianos, abrir las cañerías del banco central a nuevos actores supone un desafío mayúsculo.

Competencia bancaria: el verdadero tablero se mueve

La decisión de la Fed no solo afecta al mercado estadounidense. Las ondas sísmicas se sentirán en Europa, y en particular en España, donde la banca digital ha crecido de forma exponencial. Aunque la jurisdicción es otra, el BCE observa con atención cualquier iniciativa que pueda inspirar una reforma similar en la zona euro. El dinero de los ciudadanos circula cada vez más fuera de los bancos tradicionales, y los reguladores lo saben.

En España, entidades como Revolut, N26 o las fintech de pagos B2B locales operan con licencias de entidad de dinero electrónico o dependen de bancos comerciales para la liquidación. Si la Fed avanza, el debate sobre una “cuenta de pago en el banco central” para no bancos saltará al Eurogrupo antes de lo previsto. No es ciencia ficción: el BCE ya ha experimentado con monedas digitales, y esta propuesta estadounidense le da un argumento de peso a quienes piden acelerar el proceso.

De hecho, la consulta pública abierta por la Fed hasta agosto de 2026 deja claro que el banco central quiere testar el terreno con la industria. La pregunta no es si habrá más competencia, sino hasta dónde está dispuesta a llegar la Reserva Federal en la protección del oligopolio bancario que ha dominado el sistema durante décadas.

La decisión de la Fed: un paso arriesgado pero necesario para la banca del siglo XXI

La propuesta de la Fed es, sobre el papel, una medida de modernización previsible. La banca digital lleva años reclamando acceso a la infraestructura de pagos del banco central. Pero las implicaciones van mucho más allá de una simple mejora operativa. Estamos ante un cambio estructural que redefine quién es banco y quién no.

Los riesgos son reales. Una supervisión laxa podría abrir la puerta a nuevos vectores de riesgo sistémico: si una gran fintech con acceso directo a la liquidación quebrara, la propagación sería más rápida que con los cortafuegos actuales. Además, la fragmentación de los pagos podría dificultar la gestión de la política monetaria. La Fed es consciente: por eso insiste en que las cuentas limitadas no implican convertirse en bancos a todos los efectos.

Mi impresión es que la Reserva Federal está calibrando una decisión inevitable. La realidad es que el volumen de pagos procesado fuera del canal bancario tradicional ha crecido un 34% en los últimos cinco años en Estados Unidos, y la tendencia se replica en Europa. No regular este espacio es, de hecho, más peligroso que abrirlo de forma controlada.

España, con un tejido fintech cada vez más sólido y unos grandes bancos que todavía controlan la capilaridad de los pagos, tiene mucho que decir. La pregunta clave no es si la Fed dará luz verde a las cuentas limitadas, sino cómo reaccionará el ecosistema financiero europeo cuando, previsiblemente, el BCE plantee su propia versión. De eso dependerá, en en buena medida, que la banca digital española compita con armas similares o vuelva a quedarse un paso por detrás.


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