Venta de Copper: la custodia cripto busca comprador por 500 millones

La firma dueña de ClearLoop maneja miles de millones en liquidaciones institucionales y ha contratado a Cantor Fitzgerald para pilotar la operación. La valoración refleja el apetito por infraestructura cripto en plena consolidación del sector.

Copper, una de las mayores firmas de custodia de criptoactivos del mundo, ha colgado el cartel de ‘se vende’. La compañía, conocida por gestionar la red de liquidación ClearLoop —una suerte de cámara de compensación descentralizada que permite a los grandes inversores mover miles de millones sin sacar los fondos de la custodia—, busca comprador con una valoración que ronda los 500 millones de dólares. Para pilotar la operación ha fichado a Cantor Fitzgerald, el banco de inversión que ya ha asesorado otras grandes transacciones en el sector de las infraestructuras financieras digitales.

La noticia, adelantada por CoinDesk, coloca a Copper en el escaparate de un sector que lleva meses reordenándose a golpe de fusiones y adquisiciones. La empresa no ha confirmado oficialmente los detalles, pero fuentes cercanas a las conversaciones aseguran que se han mantenido contactos preliminares con varios interesados, tanto compradores estratégicos como fondos de capital riesgo especializados en tecnología.

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Qué es Copper y por qué su venta es relevante

Para quien no esté familiarizado con este tipo de compañías, la custodia de criptoactivos funciona de manera parecida a una caja fuerte digital para inversores institucionales: bancos, fondos de cobertura, tesorerías corporativas o ‘family offices’ que tienen grandes cantidades de bitcoin, ether u otros tokens y necesitan un lugar seguro donde guardarlos, con controles de acceso, seguros y, cada vez más, con la posibilidad de operar con esos activos sin moverlos de su sitio.

Copper ha construido su reputación sobre ClearLoop, una infraestructura que conecta directamente con los principales ‘exchanges’ y permite liquidar operaciones de forma casi instantánea, reduciendo el riesgo de contraparte. Esa red mueve volúmenes de negocio que se cuentan en miles de millones de dólares al año. De hecho, la firma custodia activos por valor de varias decenas de miles de millones, aunque las cifras exactas no se actualizan en tiempo real.

La venta de Copper no es un caso aislado. En los últimos dos años hemos visto cómo BitGo pasaba por varios intentos de compra y cómo Fireblocks alcanzaba valoraciones milmillonarias. La lectura es clara: la infraestructura que sostiene el mercado cripto interesa, y mucho, a los grandes actores financieros tradicionales, que prefieren comprar tecnología ya probada antes que construirla desde cero.

Los números de la operación: 500 millones y el rol de Cantor Fitzgerald

La cifra de 500 millones de dólares (unos 460 millones de euros al cambio actual) que se baraja como valoración no es una ocurrencia. Se apoya en los ingresos recurrentes que genera ClearLoop y en el valor estratégico de tener una plataforma de liquidación integrada con los principales centros de negociación del ecosistema cripto. Cantor Fitzgerald, que ya participó en la reestructuración de deuda de Tether y en la puesta en marcha de su propia división de financiación con bitcoin, conoce bien el terreno y aporta la red de contactos necesaria para encontrar al comprador adecuado.

Una fuente del sector, que prefiere no ser identificada, comentaba esta mañana que “Copper encaja tanto en la hoja de ruta de un gran banco custodio que quiera dar el salto a los activos digitales como en la de un conglomerado de exchanges que busque integrar la liquidación institucional bajo su paraguas”. Nombres como Coinbase, Binance o Kraken suenan en las quinielas oficiosas, aunque también podrían aparecer fondos soberanos asiáticos, muy activos en este tipo de rondas.

La operación se produce, además, en un momento en que Europa acaba de estrenar el reglamento MiCA y los grandes inversores exigen cada vez más controles de cumplimiento normativo. Una infraestructura como Copper, que ya tiene licencias y relaciones con reguladores, vale más en este contexto que hace solo tres años.

Qué significa esta venta para el sector cripto en 2026

Desde esta redacción creemos que la posible venta de Copper es un síntoma de madurez, pero también de la presión competitiva que sufren las firmas de servicios cripto. Hace cinco años, una empresa de custodia podía crecer de forma independiente captando clientes uno a uno. Hoy, los márgenes se estrechan y los grandes actores financieros prefieren comprar el ‘know-how’ antes que arriesgarse con desarrollos internos que tardarían años en estar a punto.

El precedente más parecido lo encontramos en la fallida compra de BitGo por parte de Galaxy Digital en 2022, que se frustró en el último minuto y acabó con la empresa buscando nuevos socios. Aquella experiencia enseña que los acuerdos en el mundo cripto pueden torcerse si las valoraciones no se ajustan al ciclo de mercado. No obstante, el entorno actual es muy distinto: la aprobación de los ETF al contado de bitcoin y ether en Estados Unidos ha legitimado la clase de activo y ha disparado la demanda de soluciones de custodia de grado institucional.

Lo que está en juego no es solo el precio de venta de Copper. Si la operación se cierra con éxito, mandará una señal potente a todo el ecosistema: la infraestructura cripto vale dinero real, en el sentido más tradicional de la palabra. Y si no sale adelante, tampoco será una tragedia: la empresa seguirá operando y el interés de los compradores habrá quedado patente. Lo que no parece discutible es que, en 2026, quien controla las tuberías por las que circula el dinero institucional tiene una posición privilegiada.

Eso sí, el camino hasta firmar un acuerdo definitivo puede alargarse meses. En operaciones de este calibre, la due diligence tecnológica es tan importante como la financiera. Habrá que revisar cada línea de código de ClearLoop, cada contrato con los ‘exchanges’ y cada procedimiento de seguridad. Cualquier fallo detectado durante ese escrutinio podría ajustar el precio a la baja o, en el peor de los casos, tumbar la venta.

Mientras tanto, los 500 millones de dólares sobre la mesa ya han conseguido algo: poner a Copper —y, por extensión, a la custodia cripto— en el centro del debate financiero de este año.


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