Protestas en Bolivia: el desabastecimiento de productos básicos se dispara y Arce mueve su gabinete

La capital boliviana sufre el racionamiento de alimentos y combustible mientras los bloqueos de sindicatos y campesinos paralizan el país. El presidente Arce reacciona con cambios en el gabinete y un puente aéreo, pero la exigencia de renuncia crece.

Nunca imaginé que una ciudad como La Paz, acostumbrada a sortear sobresaltos logísticos, iba a rozar el colapso alimentario en pleno mayo de 2026. Las imágenes que nos llegan de los mercados paceños, difundidas por DW Español, muestran una realidad desoladora: estanterías vacías, largas colas en las pollerías y un racionamiento que limita a un pollo por familia. La escasez de productos básicos se ha convertido en la señal más cruda de esta crisis.

El día a día de una crisis sin precedentes

La reportera del medio alemán recoge las voces de ciudadanos que describen la angustia. «No tenemos prácticamente nada, no se encuentra un huevo, le diré en ningún lado», relata una mujer. Las verduras que alcanzan a llegar multiplican sus precios por dos, mientras muchos puestos permanecen cerrados. Los comerciantes explican que la gente ya no compra por kilos, sino por libras —a veces, solo media libra— porque los precios se han duplicado en cuestión de días.

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El desabastecimiento golpea también a las gasolineras. La crisis esta afectando también el suministro de combustible, y las colas de vehículos esperan durante horas para repostar gasolina o diésel. En varios puntos del centro de La Paz las mangueras cuelgan inertes. Esta crisis, que el canal DW Español califica como una de las peores en décadas, tiene un origen claro: los bloqueos de carreteras impulsados desde hace dos semanas por sindicatos, mineros y campesinos.

La exigencia de renuncia presidencial toma fuerza

Lo que empezó como una protesta con reivindicaciones económicas ha escalado hasta convertirse en un clamor unánime: la dimisión del presidente Luis Arce. Durante los enfrentamientos violentos entre manifestantes y policías en el centro de la capital, el descontento popular se ha mezclado con actos de delincuencia, algo que testigos recogidos por el medio lamentan. «La violencia no puede arreglar las cosas, pero el reclamo de la gente es justo en muchos puntos», reflexionaba un ciudadano ante la cámara.

El pulso en la calle mantiene paralizado el transporte de mercancías, y ni siquiera el puente aéreo desde Cochabamba y Santa Cruz —orquestado por el Ejecutivo— logra aliviar la presión. Los alimentos apenas llegan a cuentagotas y la sensación de fractura social se palpa en cada esquina.

Arce anuncia cambios en su gabinete para calmar la tormenta

En un intento por sofocar la crisis, el mandatario boliviano movió ficha este mismo miércoles. DW Español informó de que Luis Arce había comunicado cambios en el gabinete, una medida que busca responder a las exigencias de los sectores movilizados. No es la primera vez que un Gobierno recurre a un lavado de cara ministerial para aplacar el descontento, pero los gestos simbólicos rara vez sirven de cortafuegos cuando los alimentos escasean y la calle arde.

«No tenemos prácticamente nada, no se encuentra un huevo, le diré en ningún lado.»

— Testimonio de una ciudadana recogido por DW Español

A mi juicio, la decisión de Arce refleja la dramática erosión de su capital político. La ciudadanía ya no solo reclama ajustes económicos; exige un relevo total en la cúpula del poder. Y mientras los bloqueos se enquisten, la posibilidad de un estallido social mayor se vuelve cada día más tangible.

La agenda internacional: energía, tecnología y comercio

Mientras Bolivia se desangra en un conflicto que mezcla hambre y furia política, DW Español también ha puesto el foco en otras sacudidas de la economía global. El macroacuerdo energético entre Rusia y China, por ejemplo, ha protagonizado la visita de Vladímir Putin a Pekín, acompañado por los jefes de Rosneft, Gazprom y Novatek. Según el análisis del medio, las sanciones occidentales han empujado a Moscú a convertirse en un proveedor clave de crudo para Pekín, con un aumento del 35% en las exportaciones en el primer trimestre del año.

El corresponsal financiero de DW, Ezequiel, apuntó que el precio al que China compra el petróleo ruso no se ha hecho público, pero que con un coste de extracción de apenas 15 dólares por barril —la mitad que en Estados Unidos— cualquier tarifa por encima de 40 dólares deja margen al fisco ruso. Esto, unido a la tregua en los aranceles entre la Unión Europea y Estados Unidos, conforma un tablero geopolítico en plena ebullición. El Parlamento Europeo aprobó por 417 votos la legislación que elimina los aranceles a productos industriales estadounidenses, siempre que Washington mantenga sus tasas en el 15% para el acero y el aluminio europeos. Una red de protección que, según el comisario europeo, blinda el comercio transatlántico en un momento de «política arancelaria impredecible».

La flexibilización de Reino Unido a las sanciones contra el diésel ruso refinado en terceros países, como India, se suma a esta cadena de ajustes. Londres permitirá la entrada de combustible que haya sido tratado fuera de Rusia, un movimiento que alivia el encarecimiento del crudo provocado por la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán. Mientras tanto, en el ámbito tecnológico, Nvidia vuelve a destrozar récords: 81.600 millones de dólares en ingresos trimestrales, un 85% más que el año anterior, y un beneficio que se dispara un 211%. La inteligencia artificial y los centros de datos se han convertido en la locomotora de una empresa que ya vale 5,5 billones de dólares en Bolsa.

Brasil, excluido del mercado cárnico europeo

En un giro que afecta directamente al agronegocio latinoamericano, la Comisión Europea confirmó la exclusión de Brasil de la lista de países autorizados a exportar carne y productos de origen animal al bloque. El argumento oficial: falta de garantías en el control de antibióticos. Pero el sector brasileño lo lee como una barrera encubierta para calmar las protestas de los agricultores europeos tras la entrada en vigor del acuerdo UE-Mercosur. Un golpe para un país que tiene en Europa su cuarto mayor destino cárnico.

La combinación de crisis de gobernabilidad en América Latina, realineamientos energéticos y tensiones comerciales dibuja un panorama global en el que la economía se ha convertido en un campo de batalla. Lo que sucede en La Paz, con sus calles bloqueadas y sus estómagos vacíos, no es un episodio aislado, sino un síntoma de un orden mundial que chirría. Ojalá no haga falta un estallido humanitario para que la comunidad internacional reaccione.


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