JPMorgan dispara la contratación de expertos en IA y reduce banqueros

El CEO del mayor banco de EE UU anticipa un cambio estructural en la banca de inversión. La inteligencia artificial reemplazará funciones de análisis y asesoramiento que hasta ahora realizaban banqueros junior.

Jamie Dimon, CEO de JPMorgan, acelera la contratación de expertos en inteligencia artificial y reduce la de banqueros. La declaración del directivo, realizada este miércoles, no incluye cifras concretas, pero marca un punto de inflexión para la industria. La mayor entidad financiera del mundo por capitalización bursátil reconoce que la automatización sustituirá progresivamente las tareas de análisis y asesoramiento que hasta ahora realizaban banqueros junior.

Claves de la operación

  • JPMorgan reorienta su contratación hacia la IA. El banco buscará más ingenieros y científicos de datos, y menos banqueros junior, en un movimiento que puede replicar el sector.
  • El ahorro de costes y la velocidad son el motor del cambio. La IA permite elaborar informes y análisis en segundos, reduciendo la dependencia de equipos humanos y acelerando la toma de decisiones.
  • La banca española mira de reojo. Entidades del IBEX 35 como Santander y BBVA ya han iniciado sus propios programas de IA, aunque la escala y la inversión distan de las de los gigantes de Wall Street.

El fin del banquero junior: la IA asume las tareas de análisis

La decisión de JPMorgan no es solo un lavado de cara tecnológico. Responde a una lógica puramente económica: abaratar el coste de producción de los servicios financieros. Un informe interno de la entidad filtrado en 2025 ya apuntaba a que un 40% de las horas de trabajo de los analistas se dedicaban a tareas repetitivas que la IA podía ejecutar en segundos. Ahora, con la explosión de los grandes modelos de lenguaje, ese porcentaje se eleva. Los bancos de inversión facturan conocimiento, y si ese conocimiento puede generarlo una máquina, el modelo de negocio se redibuja por completo.

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Hasta ahora, los analistas junior eran el motor oculto de Wall Street: preparaban pitch books, elaboraban valoraciones y trabajaban jornadas maratonianas. El propio Dimon recordó que su primer puesto en el sector, en los años 80, implicaba pasar a limpio a mano informes que hoy un sistema de IA escribe en menos de un minuto. El cambio no es futurismo, es historia acelerada.

La competencia por el talento en IA exprime a los bancos europeos

banqueros vs IA

El movimiento de JPMorgan no sucede en el vacío. Goldman Sachs ha creado una división específica de IA aplicada a mercados, y Morgan Stanley ha invertido 1.200 millones de dólares solo en infraestructura de datos durante el último año. Pero hasta ahora ningún CEO había verbalizado con tanta claridad que la contratación de banqueros se reducirá en favor de perfiles tecnológicos. La señal tiene un efecto cascada sobre las expectativas de los inversores y sobre la percepción del empleo en el sector.

La banca europea vive una paradoja. Mientras Bruselas aprueba el mayor paquete regulatorio del mundo para la inteligencia artificial, sus entidades financieras compiten con los bancos estadounidenses por un talento escaso y caro. Las escalas salariales del sector en Europa, lastradas por la regulación y la presión sindical, dificultan la contratación de doctores en aprendizaje automático, que pueden ganar el triple en Silicon Valley o en Wall Street. La fuga de cerebros se convierte en un problema estructural.

En España, la situación es aún más delicada. Santander y BBVA han anunciado inversiones en IA generativa para mejorar la experiencia del cliente y los procesos internos, pero sus partidas no superan los 200 millones de euros anuales en conjunto. Una cifra muy alejada de los más de 2.000 millones que los grandes bancos estadounidenses destinan a tecnología cada trimestre. Además, la banca española arrastra una imagen menos atractiva para los ingenieros de élite, que prefieren las tecnológicas o los gigantes de la nube. El riesgo es que la brecha se ensanche y las entidades del IBEX 35 queden relegadas a un papel de seguidoras, no de líderes.

La banca ya no competirá por el analista más brillante, sino por el algoritmo más rápido. Llegar tarde a esa carrera significa perder un sitio en el mercado.

¿Puede la banca española mantener el ritmo en la era de la IA?

La digitalización del sector financiero español tiene un nombre: la crisis de 2008. Aquella recesión obligó a las entidades a cerrar casi 40.000 oficinas y a reducir plantillas en más de un 60% en algunas cajas de ahorro. La tecnología fue entonces un instrumento de supervivencia, no de ventaja competitiva. Más de quince años después, la inteligencia artificial plantea un reto similar, pero con una diferencia crucial: ya no se trata de automatizar las ventanillas, sino de sustituir el juicio experto, el que elaboraba informes de mercado y recomendaba fusiones millonarias.

En esta redacción observamos un patrón preocupante. Los grandes bancos españoles han sido ágiles transformándose en plataformas digitales para el cliente minorista, pero no han desarrollado una masa crítica de talento en IA aplicada a la banca de inversión. Mientras que JPMorgan, el mayor banco del mundo por capitalización, cuenta con más de 3.000 ingenieros de IA en plantilla, una entidad como Santander apenas supera los 800, según fuentes del sector. La distancia en capacidad de innovación se mide en miles de profesionales. Y la diferencia no solo es cuantitativa: los mejores científicos de datos prefieren trabajar en proyectos de alto impacto y con presupuestos abultados, algo que los centros de excelencia europeos aún no garantizan.

El tiempo juega en contra. El nuevo reglamento europeo de IA, que entrará en vigor a lo largo de 2026, impondrá requisitos adicionales de transparencia y control de riesgos a los modelos utilizados en servicios financieros. Eso encarecerá la adopción para los bancos europeos, pero no frenará a sus rivales americanos, que operan con menor lastre regulatorio. La combinación de talento escaso, regulación estricta y menor inversión agranda la brecha. Cabe preguntarse si, en este escenario, los grandes bancos españoles tendrán que buscar alianzas con tecnológicas o adquirir startups especializadas para no quedarse atrás. Un camino que ya han iniciado tímidamente con inversiones en empresas como Clarity AI, pero que necesita más escala para ser relevante.

El mercado laboral de la banca está a las puertas de una reconversión sin precedentes. No hablamos de una ola de despidos brusca, sino de un desplazamiento generacional silencioso: los nuevos contratos serán para ingenieros, no para economistas. Y si la banca europea no logra atraer ese talento, el centro de gravedad de las finanzas seguirá inclinándose hacia Wall Street.


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