Yardeni alerta: la Fed perderá el control de los tipos si no abandona su sesgo expansivo

Ed Yardeni, fundador de Yardeni Research, pide a la Reserva Federal que retire su sesgo de relajación monetaria para evitar una pérdida de control sobre los costes de endeudamiento. La presión inflacionista y la venta masiva de bonos aumentan las dudas sobre la estrategia del ban

El economista Ed Yardeni ha lanzado una advertencia contundente: la Reserva Federal podría perder el control de los tipos de interés si no abandona su sesgo expansivo. Según recoge Bloomberg este mismo lunes, el fundador de Yardeni Research insta al banco central a dar un giro en su discurso y reconocer que la economía estadounidense ya no necesita estímulos, sino un anclaje firme de las expectativas de inflación.

El nerviosismo en el mercado de bonos y el repunte de la inflación

La advertencia de Yardeni se produce en un momento en el que los bonos del Tesoro sufren una venta masiva. El rendimiento del bono a diez años ha superado el 4,8%, un nivel que no se veía desde hace meses, y refleja la creciente desconfianza de los inversores en la capacidad de la Fed para contener los precios. La inflación subyacente se resiste a bajar del 3,5%, lejos del objetivo del 2% que el organismo presidido por Jerome Powell aún mantiene como referencia.

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No es un fenómeno aislado. Las expectativas de inflación a cinco años, medidas por el diferencial de los TIPS, han repuntado con fuerza, lo que sugiere que el mercado descuenta más presiones inflacionistas de las que la Fed está dispuesta a admitir. Las ventas se han concentrado en la parte larga de la curva, pero el rendimiento del bono a dos años también ha repuntado hasta el 4,5%, señal de que los operadores empiezan a descontar subidas de tipos, no solo un mantenimiento prolongado. Desde la Reserva Federal, no obstante, los comunicados oficiales insisten en que la política actual es «apropiada» y que los riesgos están equilibrados.

Yardeni: un sesgo expansivo que la Fed no puede permitirse

La postura actual del banco central, tal y como se desprende de sus últimas actas, sigue incluyendo un sesgo hacia posibles recortes de tipos, a pesar de que no ha bajado el precio del dinero desde hace más de un año. Para Yardeni, este mensaje alimenta la compra de activos de riesgo y distorsiona las señales de precios, lo que acaba elevando el coste de financiación para hogares y empresas. La solución, según el analista, pasa por reconocer que la economía está en una fase de pleno empleo y que la inflación no es transitoria.

«Si la Fed sigue aferrada a un sesgo expansivo, los mercados de bonos acabarán tomando el relevo y elevando los tipos de forma desordenada», habría señalado Yardeni en sus últimos comentarios, según fuentes cercanas a la firma. El economista, conocido por sus análisis de los flujos de liquidez global, considera que el tiempo de los estímulos ya ha pasado. La próxima reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) está prevista para el 16 y 17 de junio, y en ella los inversores esperan que se retire formalmente la mención a posibles recortes, algo que Yardeni tacha de «tardío pero necesario».

¿Obligada a elegir entre crecimiento y estabilidad?

La tensión entre la política monetaria y la realidad de los mercados no es nueva, pero el contexto actual recuerda a episodios como la «rabieta del tapering» de 2013 o, en un escenario más extremo, a la crisis de deuda de 1994. En aquel entonces, una Reserva Federal que tardó en ajustar su discurso provocó una sacudida en los mercados de renta fija que se llevó por delante a fondos y bancos. La diferencia ahora es que la inflación no es un fantasma, sino una realidad palpable en los bolsillos de los consumidores.

En mi opinión, el verdadero riesgo no es tanto la inflación subyacente, sino la pérdida de credibilidad de la Fed. Si el mercado empieza a fijar los tipos por su cuenta, la política monetaria se vuelve irrelevante. Sin embargo, no todos los analistas comparten este pesimismo. Algunos economistas, como los de Goldman Sachs, creen que la Fed aún puede modular las expectativas con una simple modificación de su «forward guidance» en la reunión de junio.

Las próximas cifras del índice de precios del gasto en consumo personal (PCE) de abril, que se publicarán el 29 de mayo, serán determinantes. Si la inflación subyacente supera el 0,3% mensual, la presión sobre Powell aumentará exponencialmente. Un dato en línea con ese umbral obligaría a la Fed a replantearse por completo su hoja de ruta.


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