Salidas de ETFs de Bitcoin suman 1.540 millones en una semana: ¿se frena la demanda de BTC?

Los inversores institucionales reducen posiciones en los fondos cotizados de bitcoin al contado a un ritmo no visto en meses. El precio de BTC retrocede hasta los 78.000 dólares, y el mercado empieza a preguntarse si el apetito por estos productos financieros empieza a flaquear.

Una hemorragia de 1.540 millones de dólares en una semana

Bitcoin se enfrenta a otra de esas semanas que ponen a prueba la fe de los inversores. Los fondos cotizados que compran bitcoin directamente, los conocidos como ETFs al contado, han sufrido en los últimos siete días salidas netas por valor de 1.540 millones de dólares (unos 1.400 millones de euros al cambio actual). La cifra es la más abultada desde la ola de ventas masivas de finales de 2025, y resucita, de paso, la vieja pregunta: ¿se está agotando el interés de los grandes gestores por la criptomoneda?

Las salidas se han repartido entre los principales fondos del mercado. El IBIT de BlackRock, el producto estrella que acumulaba entradas casi todas las semanas desde su creación, registró más de 500 millones en reembolsos netos. El GBTC de Grayscale, ya acostumbrado a perder capital desde que otros competidores ofrecen comisiones más bajas, aportó otra buena parte del éxodo. También el fondo de Fidelity, el FBTC, se sumó a la tendencia. De hecho, solo un puñado de emisores logró terminar la semana con un saldo positivo.

Publicidad

Cuando hablamos de un ETF de bitcoin al contado nos referimos a un producto financiero que cotiza en bolsa y que mantiene bitcoins reales en custodia. Esto permite a cualquier inversor con una cuenta de valores comprar exposición a BTC sin tener que abrir una cuenta en un exchange de criptomonedas ni preocuparse por guardar las claves privadas. Fue el producto estrella tras recibir luz verde de la SEC en enero de 2024, y desde entonces ha atraído decenas de miles de millones de dólares de capital institucional.

¿Por qué los inversores ponen ahora el freno?

El precio de Bitcoin ha retrocedido hasta la zona de los 78.000 dólares esta semana, lejos de los máximos cercanos a 100.000 que se tocaron a principios de año. Cuando el activo subyacente baja, los inversores en ETF tienden a reembolsar sus participaciones, y los creadores de mercado venden los bitcoins correspondientes, lo que acentúa la presión bajista. No es casualidad que las salidas se hayan concentrado precisamente en los días en que el precio de BTC perforó los 80.000.

Las razones detrás de esta oleada de reembolsos son variadas. La Reserva Federal mantiene los tipos de interés altos durante más tiempo del que muchos esperaban, y el contexto macroeconómico ha ido restando brillo al atractivo de los activos digitales como cobertura frente a la inflación. En paralelo, los analistas señalan que una parte de los inversores que entraron en los ETFs durante los meses posteriores a su aprobación están ahora recogiendo beneficios tras una revalorización acumulada superior al 150% desde los mínimos de 2022. La mayoría de los inversores ha optado por asegurar las plusvalías antes de que el entorno se torne más incierto.

flujos ETF Bitcoin

¿Se frena la demanda de BTC o es solo un bache?

La historia de los ETFs de materias primas, y en particular la del primer fondo cotizado de oro que vio la luz en 2004, nos enseña que los flujos de capital en estos productos nunca son una línea recta ascendente. Tras los picos iniciales de interés, es normal que haya semanas o incluso meses de salidas netas. Bitcoin, en este sentido, no está siendo diferente: el tremendo éxito de los ETFs al contado a lo largo de 2024 y 2025 ha generado una base de inversores amplia, y con ella, una mayor volatilidad en los flujos semanales.

Los datos on-chain, sin embargo, ofrecen algunos matices que conviene no pasar por alto. Mientras los ETFs ven salir dinero, los monederos de acumulación a largo plazo apenas se han inmutado. Según las métricas de Glassnode, la proporción de BTC que lleva sin moverse más de un año sigue en niveles máximos históricos. Dicho de otra forma, quienes compraron bitcoin con una visión de largo recorrido no están soltando. La presión vendedora procede, sobre todo, de participantes que operan a corto plazo y que habían utilizado los ETFs como una herramienta para posicionarse rápidamente.

Lo que sí parece claro es que el viento a favor que supusieron los tipos de interés bajos y el apetito por el riesgo de 2023 y 2024 ha cambiado de dirección. La demanda institucional no se ha evaporado, pero se ha vuelto más selectiva. Y eso, en un activo acostumbrado a moverse por narrativas, podría traducirse en semanas de lateralidad o correcciones adicionales si las próximas lecturas de inflación no acompañan. De hecho, algunos observadores apuntan a que los flujos negativos podrían revertirse con cierta rapidez si el precio de Bitcoin encuentra un suelo firme por encima de los 75.000 dólares.

Lo dicho: nadie dijo que esto fuera un camino de rosas. Con la mirada puesta en 2028, el próximo halving de Bitcoin, y en una posible regulación más amigable en Europa bajo MiCA, los fundamentos de largo plazo permanecen intactos. Pero, a corto plazo, habrá que vigilar muy de cerca si las salidas de los ETFs se convierten en una tendencia o si, por el contrario, los compradores vuelven a aparecer en cuanto el precio se estabilice.


Publicidad