Pocas compañías dominan el zeitgeist tecnológico como Nvidia. La semana que viene, la empresa más valiosa del mundo presenta unos resultados que vuelven a poner a prueba la resistencia de un mercado que ya ha descontado buena parte de sus márgenes históricos y su crecimiento exponencial. Pero el pasado viernes, una sacudida del 4,4 % —y caídas aún mayores en otras firmas del sector— recordó a los inversores que el suministro de chips y la incertidumbre con China siguen siendo dos variables que escapan a la narrativa de éxito imparable.
Suministro insaciable: la demanda supera la capacidad de producción
Según el análisis que Bloomberg Television adelantó este fin de semana, la historia financiera de Nvidia en los últimos trimestres ha sido la de una empresa que crece a ritmos del 75-80 % en ingresos, con una rentabilidad y unos márgenes que desafían las brutales economías de escala del sector de los semiconductores. El denominador común, subrayan, es que la necesidad de chips para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial desborda con creces lo que Nvidia es capaz de fabricar.
Esa desproporción entre una demanda insaciable y una oferta limitada ha sostenido la valoración de la compañía. Ed, el analista que interviene en el programa, insiste en que estar en una posición en la que los compradores hacen cola es, sin duda, saludable. Pero advierte de que el verdadero factor de riesgo no está en las fábricas, sino en Pekín.
China: la gran incógnita que pesa sobre las previsiones
Durante la conversación, el equipo de Bloomberg recordó que Nvidia maneja un escenario base en el que los ingresos procedentes de China son cero. Aunque en marzo el CEO, Jensen Huang, admitió haber recibido pedidos de empresas chinas, la realidad es que el gobierno de Xi Jinping no está autorizando las importaciones de chips estadounidenses. El viaje relámpago del presidente de EE. UU. en el Air Force One, que tantas especulaciones despertó, dejó todo igual.
En palabras del analista, «el presidente dijo que discutió el asunto de los H200 —una variante de bajo consumo de una generación anterior— pero China no está interesada; quieren impulsar su propia industria doméstica». El resultado neto de aquella gestión fue nulo. Por eso, a las puertas de los earnings, los inversores se rascan la cabeza.
La incertidumbre regulatoria se ha vuelto tan estructural que ninguna licencia técnica de exportación parece suficiente mientras Pekín mantenga la puerta cerrada. Las alarmas se dispararon el viernes cuando, además de Nvidia, otros grandes nombres como Micron e Intel perdieron más de un 5 % en una sola sesión.
Nvidia tiene una suposición base de cero ingresos procedentes de China. Esa es la realidad que ningún viaje presidencial logró modificar.
— Ed, analista de Bloomberg Television
¿Burbuja o simple corrección técnica?
Los presentadores del espacio se preguntaron si la sangría bursátil del viernes era la señal de una burbuja a punto de estallar o, simplemente, una recogida de beneficios tras un rally extenuante. Ed respondió sin ambages: probablemente un poco de devolución después de muchas semanas de lo que los mercados llamaban un melt up.
Y los números le dan la razón. Entre finales de marzo y el cierre del jueves, Nvidia acumulaba una subida cercana al 47 %. Ese impulso arrastró al Nasdaq 100 —un índice con alta ponderación tecnológica— a máximos históricos. Buena parte de ese avance se concentró en las dos primeras semanas de mayo, cuando la compañía representó el grueso del movimiento del S&P 500. Con semejante revalorización, un respiro técnico parecía casi inevitable.
Jensen Huang y Michael Dell: una alianza estratégica en Las Vegas
Mientras los mercados digieren la volatilidad, los ojos también se dirigen a la Dell Technologies World Conference, donde Jensen Huang compartirá escenario con Michael Dell. La dupla no es casual: Dell ensambla los servidores que llevan los chips de Nvidia a los centros de datos y ambos defienden la vuelta a las infraestructuras locales (on prem) frente al monopolio de la nube.
Según Ed, se trata de una asociación de negocio y amistad que Nvidia cultiva con mimo desde hace tres años. Para el gigante de Santa Clara, tener a Huang codeándose con sus socios comerciales no es postureo, es parte del contrato —o al menos de la narrativa— que mantiene su ecosistema engrasado.
Para el inversor medio, estos resultados trimestrales y los mensajes que surjan de Las Vegas serán termómetros clave. Más allá de las cifras récord, lo que importa es si Nvidia logra disipar los temores sobre la capacidad de abastecer un mercado que no da señales de agotamiento y, sobre todo, si consigue trazar un horizonte más claro para el mercado chino. Porque, como insinúa Bloomberg, seguir con la hipótesis de cero ingresos desde Pekín es un lujo que pocos múltiplos pueden sostener indefinidamente.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Bloomberg Television en YouTube.




