E.ON firma un trimestre sólido, pero el mercado sigue dudando de la compra de OVO

La empresa alemana presenta unos resultados sólidos pero no eleva sus objetivos anuales. La compra de OVO genera dudas suficientes para no aumentar la tesis de inversión.

E.ON ha presentado resultados de su ejercicio en el primer trimestre del año. Estos han sido recogidos por los analistas de RBC y la conclusión de la firma es clara: los resultados han sido sólidos, superando ligeramente las estimaciones del mercado. No obstante, aún existe incertidumbre con la compra de OVO entre los analistas ya que es percibido como una espada de doble filo para E.ON. Por ello, RBC recomienda Mantener con un precio objetivo de 15 euros la acción.

E.ON demuestra solidez, pero es prudente al no elevar los objetivos anuales

Realizando un repaso rápido de los resultados trimestrales de la compañía, E.ON ha reportado un EBITDA ajustado del grupo ha alcanzado los 3.250 millones de euros, por encima de los 3.190 millones previstos por el consenso, mientras que el beneficio neto ajustado se ha situado en 1.340 millones, también superior a los 1.280 millones esperados. Además, E.ON ha mantenido sin cambios sus previsiones para 2026, con una guía de EBITDA de entre 9.400 y 9.600 millones de euros y un beneficio neto ajustado de entre 2.700 y 2.900 millones.

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En este sentido, el banco canadiense en su último informe firmado por el analista, Alexander Wheeler interpreta estos resultados como una señal de fortaleza operativa, especialmente en el negocio minorista energético, que tradicionalmente registra un mejor comportamiento en la primera mitad del año. Sin embargo, RBC también advierte de que el segundo semestre suele presentar mayores costes, por lo que ven como un gesto de prudencia que la compañía haya preferido no elevar objetivos anuales pese al buen arranque del año.

Trabajadores de E.ON. Fuente: E.ON
Trabajadores de E.ON. Fuente: E.ON

Detrás de este buen desempeño operativo, destaca principalmente el negocio de redes, cuyo EBITDA ha alcanzado 2.100 millones de euros. En este sentido, los canadienses explican que el crecimiento orgánico de la base regulada de activos ha actuado como un compensador del impacto de los mayores gastos en el negocio en Alemania del grupo, además de algunos efectos de desinversiones.

Además a este efecto compensador, también se suman la evolución positiva del negocio en Europa Central y del Este gracias al aumento de retornos regulatorios y a la expansión de activos regulados. Por lo que, a pesar de tener ciertos factores que empujen a la baja el rendimiento de sus redes, el balance general es positivo.

La inversión en redes catapulta las cuentas de E.ON

En cuanto al retail energético, el EBITDA se ha situado en 900 millones de euros, un 4% por encima de las previsiones del consenso. En este sentido, RBC apunta como mayores contribuyentes a este crecimiento a Alemania y Países Bajos, ya que se beneficiaron de efectos temporales de precios. Mientras que, esta división en Reino Unido no ha tenido tanta suerte, demostrando cierta debilidad debido al vencimiento de antiguos contratos industriales y comerciales.

Esta debilidad, se convierte en un factor donde RBC considera que el mercado pondrá el foco, ya que la adquisición de OVO podría aumentar la exposición de E.ON al complejo mercado británico, donde existe presión regulatoria y una elevada sensibilidad política sobre las tarifas energéticas.

A modo de contexto, OVO es uno de los mayores comercializadores de energía del Reino Unido y cuenta con una amplia base de clientes residenciales, lo que permitiría a E.ON ganar escala en un mercado clave dentro de Europa. Además, la operación encajaría con la estrategia del grupo alemán de crecer en actividades vinculadas al cliente final y acelerar la electrificación del consumo energético.

Sin embargo, la importancia de OVO para E.ON no se limita únicamente al tamaño de la operación, y esto es lo que preocupa a los analistas de instituciones como RBC, ya que el mercado británico atraviesa un periodo especialmente complejo tras la crisis energética de los últimos años, con una fuerte presión regulatoria, elevada competencia y márgenes más reducidos en el negocio minorista.

Leonhard Birnbaum, CEO E.ON. Fuente: E.ON
Leonhard Birnbaum, CEO E.ON. Fuente: E.ON.

Esto explica las dudas que tiene el mercado, ya que ve la compra de OVO como una espada de doble filo para E.ON, ya que por un lado la energética alemana aumentaría su presencia en el mercado británico, tanto para lo bueno como es crecer y para lo malo como es el caso de la presión regulatoria.

En definitiva, E.ON encara un trimestre sólido, aún así la empresa ha demostrado prudencia debido a la naturaleza cíclica de su negocio. Por otro lado, la compra de OVO sigue generando dudas entre los analistas, los cuales están a la espera de cómo afectará esta compra al rendimiento de la compañía alemana. Aún con todo, RBC recomienda Mantener con un precio objetivo de 15 euros la acción.


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