Terminó la esperada cumbre en Pekin y el presidente Donald Trump regresó a Washington envuelto en más preguntas que certezas. Bloomberg Television analizó los resultados, destacando la ambigüedad del mandatario respecto a Taiwán y la escasez de acuerdos económicos tangibles.
Acuerdos sin concreción: más simbolismo que pactos firmes
Pese al despliegue protocolar con el presidente Xi Jinping, la cumbre no entregó las grandes cifras que Wall Street esperaba. Según el equipo de Bloomberg, China confirmó la reducción de aranceles para ciertos productos agrícolas y un acuerdo sobre aviones, pero sin detalles concretos. La Casa Blanca aún no ha ofrecido un desglose, y el fin de semana de ‘tiempo ejecutivo’ de Trump no dejó nuevos anuncios.
La presencia del CEO de Nvidia, Jensen Huang, que se sumó al vuelo presidencial desde Alaska, alimentó expectativas sobre un gran pacto en inteligencia artificial. Sin embargo, no se materializó ningún avance los copresidentes del grupo de trabajo comercial, el secretario del Tesoro Scott Bessent y el representante de Comercio Jamieson Greer, sentaron las bases para una junta de inversiones en sectores no críticos, pero las grandes aperturas de mercado quedaron pendientes.
La sombra de los minerales críticos: el elefante en la sala
Jennifer Welch, jefa de análisis geoeconómico de Bloomberg Economics, señaló que uno de los grandes ausentes en las conversaciones fue el control chino sobre los minerales críticos. Pekín mantiene restricciones a las exportaciones destinadas a usos de defensa, un escollo que no parece haberse abordado durante la visita. Aunque el año pasado se establecieron licencias para reanudar el flujo de materiales, las regulaciones actuales parecen diseñadas para frustrar los esfuerzos de desacoplamiento de Estados Unidos y sus aliados. La guerra en Oriente Medio y la necesidad de reponer arsenales hacen aún más urgente resolver este cuello de botella.
Taiwán: Trump y una defensa que no termina de serlo
La cuestión taiwanesa apareció de manera ambigua. Trump, en una entrevista con Fox News, desvió la conversación hacia la fabricación de chips: ‘Me gustaría ver a todo el mundo fabricando chips en Taiwán viniendo a Estados Unidos… si son inteligentes, se dirigirán a Arizona’. Para Welch, esa respuesta está lejos de una defensa plena de la política de disuasión que ha mantenido Washington.
El presidente fue evasivo sobre un paquete de armas de 14.000 millones de dólares que espera su firma. Según la analista, el hecho de no comprometerse a autorizarlo supone una desviación notable de la postura tradicional estadounidense de apoyar la defensa de la isla sin negociarlo con Pekín. Además, la promesa de Trump de llamar al presidente taiwanés, Lai Ching-te, añade otra capa de tensión con China.
“Lo que vimos fue algo muy alejado de una defensa sin fisuras de la política estadounidense de apoyo a la defensa de Taiwán y de disuasión frente a China”, explicó Jennifer Welch, jefa de análisis geoeconómico de Bloomberg Economics.
— Jennifer Welch, Bloomberg Economics
Putin se suma a la ecuación: esferas de influencia en juego
Como si de un movimiento coordinado se tratara, el presidente ruso Vladimir Putin anunció que viajará a Pekín poco después de la visita de Trump. Para los analistas de Bloomberg, la conexión es evidente: Moscú y Pekín comparten el interés de que Washington se repliegue en sus respectivos teatros. La teoría de las esferas de influencia —libertad para Rusia en Ucrania y Europa del Este, y para China en Asia— gana terreno, y Trump ha mostrado una inquietante simpatía por ese reparto geopolítico.
El riesgo de una superpotencia distraída
Welch subrayó que el mayor riesgo del segundo mandato de Trump es la dispersión estratégica. La guerra en Oriente Medio está drenando recursos y atención que deberían estar en el Indo-Pacífico. Como ejemplo, la ausencia de paradas en otros países asiáticos durante el viaje a China contrasta con la tradición de los presidentes estadounidenses, que solían reforzar alianzas regionales en el camino. ‘No se detuvo en ningún otro lugar; fue una oportunidad perdida de enviar señales’, apuntó la analista.
Bloomberg Television también recuperó una reflexión del exdiplomático singapurense Kishore Mahbubani, quien advirtió: ‘No es una política inteligente intentar detener el ascenso de China, porque China ya no puede ser detenida. La única forma sería pedirle al gobierno chino que deje de mejorar la vida de su pueblo. Un recordatorio de que la contención total tiene límites económicos y humanos.
Tras una cumbre que dejó más gestos que garantías, la gran pregunta es si la Casa Blanca terminará por sacrificar décadas de claridad estratégica en aras de una relación personal con Xi Jinping. La firma del paquete de armas y la eventual llamada a Taiwán serán los termómetros que medirán hasta dónde está dispuesto Trump a tensar la cuerda con Pekín. Mientras, el mundo observa cómo la ambigüedad estratégica se convierte en la nueva doctrina.
A continuación, el análisis completo de Bloomberg Television:




