20 valores IA en España: Merlin, ACS y Solaria lideran la carrera del Nasdaq

El despegue de la inteligencia artificial empuja al índice tecnológico a máximos históricos, mientras las cotizadas españolas se posicionan en toda la cadena de valor, desde los centros de datos hasta la energía renovable.

El Nasdaq marca máximos históricos y, como en otras ocasiones, el impulso viene de la inteligencia artificial. Pero esta vez la historia tiene un acento español poco común. Merlin Properties, ACS y Solaria lideran un grupo de 20 cotizadas nacionales que se han colado en la gran fiesta tecnológica del otro lado del Atlántico, con subidas que superan a las de muchos valores americanos.

La primera lectura es casi una boutade: en 2026, el inversor español que quiera exposición a la IA no necesita mirar solo a Nvidia. Tiene nombres propios en casa. Y eso, más que una anécdota, revela un cambio de fondo en la arquitectura del mercado.

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Los protagonistas españoles del auge de la IA

Merlin Properties es, probablemente, el caso más elocuente. La compañía ha girado en los últimos dos años hacia los centros de datos, y ese movimiento ha sido recibido con entusiasmo por los analistas. Su plan estratégico —que contempla inversiones de más de 2.000 millones de euros hasta 2028— la sitúa en el mapa europeo de la infraestructura que sostendrá la nube y los grandes modelos de lenguaje. ACS, por su parte, no se ha quedado atrás: su división de construcción industrial y energética se ha adjudicado contratos clave para la edificación de parques de servidores en Estados Unidos y Europa, con un enfoque en la propia conectividad de los chips de alto rendimiento. Solaria y Grenergy, dos renovables puras, son la otra cara del mismo fenómeno: sin energía verde abundante y barata, la inteligencia artificial no escala. Y Elecnor, con su brazo de infraestructuras eléctricas, cierra el círculo logístico que va del centro de datos al transformador.

Todos estos valores están hoy en el Nasdaq. Y todos, en mayor o menor medida, se han subido a la ola del índice que, según los últimos datos del mercado, ha superado ya la cota de los 22.000 puntos.

El espejo americano y las valoraciones pendientes

La comparación con Nvidia y Alphabet es obligada pero engañosa. Las grandes tecnológicas estadounidenses concentran el capital y el relato. Los 10 valores americanos que lideran el rally —entre ellos el gigante de los semiconductores y la matriz de Google— siguen teniendo múltiplos que ponen nervioso a más de un gestor. En cambio, las españolas cotizan a ratios mucho más terrenales: el PER medio del grupo ronda las 15 veces beneficios, frente a las más de 30 de los Nasdaq-100. De hecho, algunas de ellas aún están en niveles de 2024, descontando un crecimiento que, para varios analistas, no está del todo recogido en los precios.

Dicho de otro modo: el tirón no es solo especulación. Hay ingresos reales y pedidos en cartera. Eso sí, no todo el monte es orégano.

El riesgo silencioso de una burbuja selectiva

La historia de los ciclos tecnológicos enseña que cuando el entusiasmo se generaliza, los inversores tienden a comprar el cuento completo sin hilar fino. Aquí hay un riesgo que conviene no maquillar: la dependencia de la inversión en infraestructura de IA es muy sensible a los tipos de interés. Si los bancos centrales no ejecutan las bajadas que descuenta el mercado, el coste de capital para proyectos de centros de datos y renovables se encarece de golpe. Y entonces, ni Merlin, ni ACS, ni Solaria serán inmunes.

Por otro lado, la concentración en pocos valores es alta. De los 20 mencionados, solo cinco concentran el 70% de la capitalización del grupo. Eso implica que el diversificador no lo es tanto. También significa que una corrección en uno de ellos arrastra al conjunto, como ya se vio en 2022 con el sector de las telecos.

Creo que el inversor español está ante una oportunidad genuina, pero no exenta de trampas. El marketing de la IA es potentísimo y puede hacer olvidar que, al final, los números mandan. Y los números, en mayo de 2026, dicen que estas empresas aún tienen que demostrar que sus márgenes crecen al ritmo que prometen sus carteras de pedidos. La próxima presentación de resultados semestrales —en julio— será el primer test serio. Si defraudan, la corrección podría ser rápida. Si baten expectativas, el grupo español del Nasdaq podría dejar de ser una curiosidad para convertirse en una categoría de inversión propia. Veremos.


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