Argentina hace efectiva su salida de la Organización Mundial de la Salud, un año después de notificarlo. La decisión, que aliena al país de uno de los pilares del multilateralismo sanitario, encaja en el discurso de soberanía de Javier Milei. Pero el gesto pasa casi desapercibido en Buenos Aires, donde la atención se la llevan los escándalos de corrupción que cercan al Gobierno y una economía que, pese a las buenas cifras macro, no da tregua a los hogares.
Los frentes abiertos: de Adorni a Libra, pasando por la OMS
El caso de Manuel Adorni, jefe de Gabinete y otrora escudo presidencial, es el más mediático. Compras de inmuebles por 120.000 dólares, pagos en efectivo de 240.000 a un arquitecto para remodelar una casa con cascada interior y viajes en jet privado a Punta del Este y Aruba han puesto su tren de vida bajo la lupa. Su sueldo rondaba los 2.500 dólares mensuales, pero los desembolsos declarados y las deudas suman cerca de 800.000 dólares. Adorni niega las acusaciones y Milei lo ha blindado con un “ni en pedo se va”.
Paralelamente, el escándalo de la criptomoneda Libra revive con fuerza. Un peritaje del teléfono de uno de los promotores revela que Milei habló hasta cinco veces con el empresario minutos antes de publicar el tuit promocional en enero de 2025. La estafa dejó a cientos de inversores con pérdidas. También afloran llamadas a Karina Milei, la hermana del presidente y secretaria general de la Presidencia, cuyo nombre ya apareció en la causa de los presuntos sobornos en la compra de medicamentos de la Agencia Nacional de Discapacidad.
Como telón de fondo, la salida de la OMS se hace efectiva hoy, en medio de críticas de la oposición que ven un aislamiento innecesario. Según la notificación oficial de Cancillería, Argentina cumplió el plazo de doce meses tras la comunicación al director general.
Una popularidad que se desploma: del 50% al 35% en meses
El desgaste es palpable. La aprobación del Gobierno cayó al 35%, el mismo núcleo duro que le votó en primera vuelta en 2023. En abril, la confianza se desplomó un 12%, encadenando cuatro meses de descensos, según datos de la consultora Doserre recogidos por esta redacción. El analista político Nicolás Cereijo, de la Universidad de Buenos Aires, explica que el caso Adorni “está generando una mutación de votos de sectores críticos, cercana al 10% de los votantes, que están muy molestos” porque sienten que el ajuste lo pagan ellos mientras la “casta” se mantiene privilegiada.
La paradoja es que Milei basó su campaña en combatir la corrupción sistémica. Ahora, los electores del centro radical y del macrismo que le dieron el beneficio de la duda en 2025 se están alejando. No ayuda que otros escándalos, como los gastos irregulares con tarjetas corporativas en la empresa nucleoeléctrica o la renuncia del secretario de Infraestructura por sociedades no declaradas en EE UU, alimenten la percepción de un Gobierno con poca moral para predicar.

El espejismo macro: el PIB crece, pero los argentinos no llegan a fin de mes
Los números gruesos de la economía argentina invitan a un optimismo cauteloso. El PIB creció un 4,4% en 2025 y se proyecta un 3,5% adicional en 2026, lo que serían tres años consecutivos de expansión por primera vez desde la salida del corralito, conforme a las previsiones del FMI. Milei ha logrado superávit fiscal y una estabilidad cambiaria que sorprende tras décadas de volatilidad.
Sin embargo, el crecimiento no se traduce en bienestar para la mayoría. El desempleo ronda el 8%, la cifra más alta desde la pandemia, según el INDEC. La apertura comercial ha inundado el mercado de importaciones baratas que han cerrado decenas de fábricas, sobre todo en el cinturón industrial. Además, la inflación, aunque lejos de los tres dígitos de 2023, se mantiene por encima del 30% interanual, mientras los salarios y el tipo de cambio permanecen planchados. El resultado es una pérdida de poder adquisitivo que golpea a los sectores urbanos, justo los que podrían inclinar la balanza electoral.
“El problema es la retroalimentación negativa: la gente ve los casos de corrupción todos los días y al mismo tiempo sufre el ajuste económico”, subraya el politólogo Augusto Reina. En esta redacción compartimos esa lectura. La economía no despega en los barrios, y Milei se arriesga a que su relato de la “motosierra” se convierta en un bumerán si la recuperación llega solo para los exportadores de soja y los inversores de Vaca Muerta.
Las empresas españolas con intereses en Argentina —bancos, energéticas, telecomunicaciones— siguen de reojo la evolución política. Un deterioro de la gobernabilidad podría frenar nuevas inversiones. La pregunta que queda abierta es si el presidente será capaz de recomponer la confianza antes de que el malestar se condense en una crisis de gobernanza. Por ahora, el margen se estrecha.




