Las renovables disparan su inversión a máximos de 5 años por Irán

Los fondos temáticos captan más de 4.000 millones en el primer trimestre, máximos desde 2021. La guerra en Irán y el repunte del Brent reactivan el discurso de soberanía energética en Europa y empujan a Iberdrola y Acciona en bolsa.

Los fondos de energías renovables han registrado en lo que va de 2026 las mayores entradas netas de capital en cinco años, y la razón ya no es estrictamente climática. Es geopolítica. La escalada militar en torno a Irán ha movido el tablero y ha empujado a los inversores institucionales a reconsiderar dónde está el riesgo real de la transición energética.

Según datos recogidos por Financial Times, los flujos hacia vehículos especializados en limpias se han disparado en el primer cuatrimestre del año hasta niveles que no se veían desde 2021, cuando el rebote post-pandémico y los planes de estímulo verde marcaron el techo del ciclo anterior. La diferencia es que ahora el motor no es la promesa de descarbonización, sino el miedo a otra crisis de suministro como la de 2022.

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Por qué el capital vuelve a las renovables en 2026

El conflicto en el Golfo Pérsico ha vuelto a poner sobre la mesa una idea que parecía olvidada: que la energía es, antes que nada, un asunto de seguridad nacional. El precio del Brent superó los 110 dólares por barril en abril, y el gas TTF europeo cotiza en máximos de 18 meses. Ese contexto ha reactivado el interés por activos que hace apenas año y medio se daban por amortizados.

Los datos que cita el FT apuntan a entradas netas superiores a los 4.000 millones de dólares en fondos temáticos de transición energética durante el primer trimestre. Es un giro brusco. En 2024 y buena parte de 2025, estos vehículos sufrieron reembolsos sostenidos por la combinación de tipos altos, costes de capital al alza y una rotación hacia tecnológicas estadounidenses.

El cambio no es casual. La Agencia Internacional de la Energía ya advirtió de que cada episodio de tensión geopolítica en Oriente Medio acelera entre 12 y 18 meses los planes de despliegue renovable en países importadores netos de hidrocarburos. Europa encaja exactamente en ese perfil.

Iberdrola, Acciona y el efecto cotización

En la bolsa española el reflejo es nítido. Iberdrola acumula una revalorización superior al 14% en el año, mientras que Acciona Energía rebota cerca de un 22% desde los mínimos de febrero. Solaria y Grenergy, más castigadas en 2025, también recogen parte de la rotación, aunque con la volatilidad propia de las small caps del sector.

Los analistas consultados por casas como JP Morgan y Morgan Stanley destacan que el repunte no es solo especulativo. Hay una recomposición de carteras institucionales que estaban infraponderadas en utilities europeas y que ahora buscan exposición a cash flows regulados, contratos PPA a largo plazo y activos con cobertura natural frente al precio del gas. La pregunta es si este movimiento tiene recorrido o si, como tantas veces en este sector, se agota cuando la prima de riesgo geopolítica se modere.

Yo tengo dudas razonables sobre la sostenibilidad del rally a corto plazo. Las renovables siguen siendo un sector intensivo en capital, sensible a los tipos, y el BCE no ha enviado señales claras de recortes agresivos en la próxima reunión. Si los tipos se mantienen donde están durante el resto del ejercicio, la mejora operativa puede no ser suficiente para sostener múltiplos.

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Seguridad energética, el nuevo argumento de venta

Lo más interesante del momento actual es que el discurso ha cambiado. Durante una década, la narrativa de la transición energética se vendió como un proyecto climático con beneficios económicos asociados. Hoy se vende al revés: como un proyecto de soberanía energética con beneficios climáticos asociados. Es un giro retórico, sí, pero también es un giro político con consecuencias reales en los presupuestos públicos.

La Comisión Europea ha acelerado la revisión del paquete RePowerEU, y varios gobiernos —Alemania, Países Bajos, Italia— han anunciado planes de aceleración de tramitación de permisos para parques eólicos y solares. España, que en teoría parte con ventaja por su mix renovable, tiene sin embargo el problema crónico de los cuellos de botella en la red de transporte. Red Eléctrica trabaja en un plan de refuerzo cuya ejecución no se espera completa antes de 2028.

Cabe recordar que el ciclo anterior de euforia renovable, el de 2020-2021, terminó con correcciones del 40-50% en muchos valores cuando los tipos empezaron a subir. No estamos en el mismo punto del ciclo, pero conviene no olvidar que este sector tiene una memoria corta y una pendiente larga. La diferencia esta vez puede estar en que el catalizador no es una moda ESG, sino una guerra activa que no parece tener una salida diplomática inmediata.

El test real llegará con la próxima publicación de resultados trimestrales de las grandes utilities europeas, prevista para finales de mayo. Si Iberdrola, EDP, Enel y Engie confirman guidance al alza y mejoran el pipeline de proyectos firmados, el argumento de los flujos tendrá soporte fundamental. Si no, habremos visto otro rebote táctico más, alimentado por titulares en lugar de por earnings. La respuesta llegará pronto.


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