Repsol ha presentado resultados de su primer trimestre de 2026, y estos han sido generalmente positivos. Estos han sido recogidos y analizados por diferentes entidades como RBC, AlphaValue, Bankinter, Renta 4 o Jefferies, que apuntan a que el motor de crecimiento del trimestre ha estado en los márgenes de refino de la compañía, que se han disparado gracias a la incertidumbre internacional. Esta visión de los analistas no solo respalda el punto de vista trasladado por Repsol en sus resultados, sino que además prevén que este impulso se pueda dar en los próximos ejercicios trimestrales.
Por otro lado, aún con un entorno favorable en precios, desde la petrolera han aclarado que la situación internacional es tan volátil que no van a elevar sus previsiones de crecimiento anual.
Repsol afronta un crecimiento operativo alto pero menor de lo esperado en beneficios
Repsol ha reportado un trimestre con un EBITDA de 1.790 millones de euros, un 19% más que lo reportado en el primer trimestre del año pasado. Por otro lado, los beneficios netos ajustados también crecen, concretamente 316 millones más que en 2025, quedando en una cifra de 873 millones de euros. Un dato que no ha llegado a lo que los analistas, ni el mercado esperaban: RBC estimaba concretamente 892 millones, mientras que tanto Renta 4 como Jefferies sostienen que se trata de una caída de casi un 3% respecto a las expectativas del consenso.
Repsol ha aclarado que esta situación responde a una combinación de factores temporales y contables, que han tranquilizado a los analistas. En total, son hasta 450 millones de euros descontados por ajustes internos de precios entre divisiones (sector químico) y el desfase entre precios de venta de los combustibles para aeronaves.

Es decir, por un lado, no se ha podido trasladar la subida del precio de las materias primas a clientes por la alta volatilidad internacional en el sector químico (consolidándose como el peor sector de todo el negocio industrial); y por otro, los precios del combustible han subido más rápido de lo que los contratos de venta se actualizan. El análisis de RBC apunta a que es una debilidad transitoria y que de no haberse dado estas circunstancias los resultados hubieran superado las previsiones.
Márgenes y producción con perspectiva de futuro
El desequilibrio internacional del mercado de los destilados, más allá de esos problemas circunstanciales, se han convertido en todo un catalizador que mejora el posicionamiento de Repsol, no por nada el negocio industrial de la compañía ha alcanzado un rendimiento de 440 millones de euros, gracias sobre todo al refino (downstream) y al trading que se han visto beneficiados por los altos márgenes a los que llegó a la compañía durante el trimestre.
Datos de AlphaValue apuntan a que los resultados del primer trimestre dan paso a un superciclo de destilados en el que la petrolera tiene ventaja. En este sentido, el análisis de AlphaValue recuerda que durante el primer trimestre el Brent se situó en torno a 81$/barril, muy por encima de los 60–65$/barril contemplados en el guidance de la compañía. Además, señalan que los márgenes de refino en España se situaron entre un 50% y un 70% por encima del rango superior estimado por la propia compañía.
Por lo que se dio una situación donde la oferta y la demanda de productos refinados se vieron tensionadas, especialmente en destilados medios como el diésel y el queroseno, que siguen marcando el tono del mercado europeo.
En este contexto, AlphaValue interpreta que no se trata de un fenómeno puntual, sino del inicio de un entorno más estructuralmente favorable para el refino en Europa. Según la firma, la combinación de disrupciones logísticas internacionales (Irán), la reducción de capacidad de refino en Rusia y la elevada demanda de combustibles en Europa están sosteniendo unos cracks de diésel que han llegado a niveles cercanos a 33$/barril. Esta dinámica explicaría por qué, a pesar de la volatilidad macro, el negocio industrial de Repsol mantiene una contribución especialmente robusta.

RBC añade que este escenario ventajoso podría continuar a futuro debido a la aceleración de márgenes que se han dado en abril, es decir, en el inicio del segundo trimestre. En este sentido, el banco de inversión canadiense apunta a que el indicador de refino se habría situado en torno a los 12$/barril, al que se suman primas superiores a 10$/barril, lo que implica niveles efectivos por encima de los 20$/barril. Esta evolución es la que lleva a la firma a anticipar una mejora significativa tanto en beneficio como en generación de caja en el segundo trimestre.
Por otro lado, el negocio de exploración y producción (upstream) ha reportado unas cifras relativamente bajas, aunque su resultado trimestral no es tan relevante como sus perspectivas de evolución.
Repasando rápidamente los datos: el upstream de Repsol ha reportado un EBITDA con caídas del 5% interanual, llegando a los los 302 millones, debido principalmente a unos menores volúmenes, mayores costes de producción, una mayor amortización, la depreciación del dólar frente al euro y las salidas de Colombia e Indonesia.
Durante el primer trimestre, la producción se situó en torno a 539.000 barriles de petróleo al día, una cifra estable pero que, según trasladó la compañía en la conferencia, ya incorpora ciertos factores coyunturales negativos, como es el caso del impacto del clima extremo de sequía en Estados Unidos que habrían reducido temporalmente la producción en unos 10.000 barriles diarios.
No obstante, lo llamativo es la tendencia de crecimiento. En este sentido, Repsol mantiene su objetivo de cerrar el año en un rango de 560.000–570.000 barriles al día, e incluso ha reconocido que en algunos momentos recientes ya ha alcanzado niveles cercanos a esa cifra.
Desde el lado de los analistas, esta evolución refuerza la narrativa de crecimiento estructural. RBC y Renta 4 coinciden en que el upstream aporta estabilidad y visibilidad, mientras que AlphaValue va un paso más allá al considerar que el incremento de producción, combinado con un entorno de precios elevado, puede convertirse en un multiplicador clave de generación de caja en los próximos trimestres.
Uno de los focos más relevantes está en Estados Unidos, donde Repsol está desarrollando su cartera no convencional (shale). La compañía prevé un aumento de unos 22.000 barriles diarios adicionales a lo largo del año, apoyado en nuevas perforaciones y mejoras operativas. A esto se suma el potencial de Alaska, con avances en los proyectos Pikka y el descubrimiento del yacimiento de Quokka, que apuntan a una producción conjunta que podría alcanzar entre 150.000 y 160.000 barriles diarios hacia 2032–2033, lo que convertiría esta región en uno de los principales motores de crecimiento a largo plazo.
En paralelo, la estrategia internacional incorpora activos con mayor componente geopolítico, pero también con un alto potencial de revalorización. En Venezuela, Repsol ha reforzado su colaboración con PDVSA en proyectos como Cardón IV, que gestiona en colaboración con ENI. Según ha explicado la compañía, el objetivo inmediato es incrementar la producción de gas en torno a un 10%, en un esquema en el que los pagos se realizan en especie, lo que reduce el riesgo de impago. Además, el nuevo acuerdo operativo permite a Repsol gestionar parte de la producción, asegurando ingresos y mayor control operativo.

Los analistas, especialmente AlphaValue, ven en este movimiento una oportunidad significativa: estiman que la producción en el país podría pasar de unos 45.000 barriles diarios a hasta 135.000 en un horizonte de tres años, lo que supondría un salto relevante en contribución al grupo. No obstante, este crecimiento sigue condicionado por la evolución política y regulatoria del país caribeño.
Otro foco clave es Libia, donde la compañía ha producido en torno a 42.000 barriles diarios en el trimestre. Repsol mantiene una visión constructiva sobre el país, apoyada en una mejora progresiva de la estabilidad operativa. Las previsiones apuntan a que la producción podría aumentar hasta 45.000–46.000 barriles diarios netos en 2026, impulsada por nuevas conexiones de pozos y actividades exploratorias tanto onshore como offshore.
En este punto, la compañía ha subrayado un elemento clave para entender su resiliencia: la diversificación geográfica. Su cartera upstream se distribuye entre regiones de bajo riesgo y mercados emergentes con mayor volatilidad pero también mayor potencial, lo que permite equilibrar estabilidad y crecimiento.

A esto se suma otro factor estructural que ha generado dudas entre los inversores: el papel de los contratos a largo plazo. Tal y como ha explicado el CEO de la compañía Josu Jon Imaz en la presentación de resultados, aproximadamente el 80% del suministro de crudo se realiza mediante acuerdos de largo plazo, mientras que el 20% restante se adquiere en mercado spot. Sin embargo, estos contratos no implican precios fijos rígidos, sino fórmulas indexadas a mercado que garantizan seguridad de suministro sin renunciar a capturar márgenes.
De esta forma, Repsol puede beneficiarse de entornos de precios elevados porque tanto en upstream como en refino sus ingresos están ligados a precios internacionales; mientras que, al mismo tiempo, los contratos estables le permiten evitar disrupciones físicas en el suministro, algo especialmente relevante en un contexto geopolítico incierto.
Por otro lado, la estabilidad cara a los siguientes ejercicios también se ve reflejada en la capacidad de generar caja del grupo. En este sentido, el flujo de caja operativo antes de circulante ha alcanzado los 2.426 millones de euros, lo que supone un 38% más frente a las previsiones del consenso. Para Jefferies este es el indicador clave del trimestre, ya que refuerza la sostenibilidad del dividendo y de las recompras en un entorno de volatilidad de precios energéticos.
El veredicto de los analistas
En definitiva, a pesar de peores rendimientos como los del sector químico, la perspectiva general de los analistas hacia Repsol es alcista en cuanto a su desempeño en los siguientes trimestres. No obstante, cada entidad cuenta con factores diferenciadores que cambian la tesis de inversión.
Empezando con AlphaValue, la visión es completamente positiva, apuntando a que Repsol se va a beneficiar de un superciclo de refino en Europa sobre todo por los cracks en el diesel. Por ello, recomiendan Comprar con un precio objetivo de 25,1 euros la acción.
En cuanto a Bankinter, continúan con el optimismo. En este sentido, señalan que el break even de Repsol se sitúa en torno a 60–65$/barril, mientras que el Brent cotiza actualmente en niveles cercanos a 120$/barril, con una media de 81,1$/barril en el primer trimestre de 2026. Por lo que, según sostiene el banco, la petrolera opera en un entorno favorable que le permitiría mejorar sus resultados en los próximos trimestres.
A esto se le suma, que la evolución del beneficio por acción ha sido de más de un 173,3%, superior al crecimiento del beneficio neto, debido al impacto positivo de las recompras de acciones; por lo que sigue abogando por una buena política de retribución al accionista, da pie a que su recomendación se sitúe en Comprar con un precio objetivo de 26 euros la acción.
Jefferies, por su parte, sigue la misma estela de Bankinter, apuntando a la importancia de su programa de recompra de acciones, sumado a un flujo de caja libre orgánico que se ha situado en 1.430 millones, mostrando una sólida capacidad de autofinanciación. Por lo que, teniendo en cuenta el entorno de precios beneficioso, los analistas del banco de inversión estiman que seguirán fortaleciendo la caja y la capacidad de retribución al accionista; por ello, repiten como en el caso de los bancos anteriores Comprar con un precio objetivo de 28 euros la acción.
RBC, por otro lado, mantiene una visión positiva, aunque con un enfoque más técnico, señalando que los resultados del trimestre han estado distorsionados por factores temporales como el desfase en precios y ciertos ajustes internos, que han penalizado el rendimiento del negocio downstream.
No obstante, destacan que los márgenes de refino han mostrado una clara mejora, pasando de 5,7$/barril en el primer trimestre a niveles superiores a 20$/barril en abril, lo que anticipa una evolución más favorable en los próximos trimestres. Por ello, recomiendan Sobre ponderar, con un precio objetivo de 32 euros la acción.
Finalmente, Renta 4 es el que aboga por la postura más prudente de todos los bancos mencionados. En este sentido, aunque la entidad destaca que los resultados se han situado en línea con lo esperado, considera que parte de las buenas perspectivas ya están recogidas en la cotización, por lo que mantiene una recomendación de Mantener, con un precio objetivo de 23,7 euros por acción. No obstante, reconoce que la evolución de los márgenes y del crudo seguirá apoyando el desempeño en el corto plazo.




