Los despidos por IA en Oracle y Capgemini superan ya los 15.000 puestos entre ambas compañías en lo que va de 2026, según los recuentos publicados por las propias firmas en sus comunicaciones a empleados. La oleada apunta directamente al músculo de servicios tecnológicos en Europa, y España no queda al margen.
Claves de la operación
- Oracle ejecuta el mayor recorte de su historia reciente. La compañía liderada por Safra Catz ha confirmado el ajuste de plantilla en sus divisiones de servicios profesionales y soporte, áreas donde la automatización con agentes de IA ya cubre tareas rutinarias.
- Capgemini pone en revisión 5.000 perfiles junior en Europa. El plan, comunicado a los representantes sindicales en Francia, afecta también a hubs tecnológicos en Madrid, Barcelona y Lisboa, según fuentes del comité europeo.
- El golpe se concentra en perfiles junior y de soporte. El consenso del sector apunta a que los puestos de entrada — los que servían de cantera — son los primeros sustituidos por copilots y agentes autónomos.
El pulso entre eficiencia y cantera tecnológica
La narrativa oficial es la de siempre: ganar productividad, simplificar capas, redirigir capital hacia inteligencia artificial. Pero los números cuentan otra cosa. Oracle cerró su último ejercicio fiscal con ingresos por servicios cloud creciendo a doble dígito, mientras simultáneamente recortaba su división de consultoría e implantación. La paradoja es evidente: se prescinde del personal que históricamente acompañaba al cliente en la migración, justo cuando la migración es el negocio.
Capgemini opera en otro registro, pero con la misma lógica. La consultora francesa, que emplea a más de 8.000 personas en España según los datos de su última memoria de sostenibilidad, ha trasladado a sus directivos un objetivo interno de elevar al 30% el porcentaje de tareas asistidas por IA generativa antes del cierre de 2027. Ese objetivo tiene una traducción directa en plantilla.
Y aquí aparece el matiz incómodo. Los perfiles junior — desarrolladores recién titulados, analistas de soporte de primer nivel, testers — son los que históricamente se formaban dentro para convertirse en consultores senior cinco o seis años después. Si se elimina la base de la pirámide, en una década no habrá expertos sénior. El sector lo sabe. Lo descuenta. Y aun así, recorta.
España, el efecto sobre los hubs de Madrid y Barcelona
El mercado laboral tecnológico español venía de un ciclo expansivo. Indra, NTT Data, Accenture, IBM, Capgemini y la propia Oracle habían concentrado en Madrid y Barcelona miles de contrataciones entre 2021 y 2024, alimentadas por los fondos europeos y la deslocalización de servicios desde Reino Unido tras el Brexit. Ese ciclo se ha agotado.
Observamos que el patrón actual replica con casi un año de retraso lo que ocurrió en EE.UU. en 2024 y 2025. Allí, las grandes tecnológicas redujeron entre un 6% y un 12% sus plantillas de servicios bajo la justificación explícita de la IA. En Europa, el ajuste llega ahora, y llega con la complicación añadida de la legislación laboral local: despedir en Francia o España es más caro y más visible que en Texas.
El mercado no se lo ha creído del todo. La acción de Capgemini cotiza prácticamente plana en lo que va de año, pese al ahorro estimado por el recorte. Los inversores leen el movimiento como defensivo, no como ofensivo.
Cada despido por IA que anuncian Oracle o Capgemini destruye, en el mismo gesto, la cantera que dentro de cinco años tendría que pilotar los proyectos complejos del cliente.
En paralelo,, el ecosistema startup español observa el desplazamiento con interés desigual. Algunas empresas emergentes — Factorial, Multiverse Computing, Erudit — han confirmado contrataciones de perfiles que salen de las grandes consultoras. Pero el volumen no compensa: por cada cien salidas de una consultora multinacional, las startups absorben quizá quince. El resto cambia de sector o se va al extranjero.
¿Qué precedente deja Oracle para el resto del IBEX tecnológico?
Aquí entra la lectura sectorial que más interesa a esta redacción. Indra, la única tecnológica con peso real en el IBEX 35, ha evitado hasta ahora los recortes masivos. Su modelo, muy expuesto a contratos de defensa y administración pública, le da un colchón que Oracle o Capgemini no tienen. Pero el mimetismo competitivo es real. Si Capgemini reduce un 8% su plantilla de servicios y mantiene márgenes, los analistas presionarán a Indra para hacer lo mismo. La comparación es injusta — los modelos son distintos — pero el mercado raramente respeta los matices.
Cabe recordar que Telefónica Tech, filial de servicios digitales del grupo, atravesó en 2024 un ajuste similar bajo la justificación de la automation. Aquel proceso afectó a unos 700 puestos en España y se cerró sin demasiado ruido mediático. La diferencia con el episodio actual es la escala y el discurso: ahora el verdugo tiene nombre propio, se llama IA generativa, y eso lo hace políticamente más sensible.
El riesgo regulatorio asoma. La Comisión Europea estudia incluir en la próxima revisión de la Directiva sobre transparencia algorítmica la obligación de notificar cuando un despido colectivo esté motivado por la sustitución por sistemas automatizados. La agenda digital de la Comisión Europea apunta en esa dirección desde finales del año pasado. Si la norma sale adelante en la votación prevista para el último trimestre de 2026, el coste reputacional y administrativo de los próximos recortes subirá. Las empresas lo saben. Por eso aceleran ahora.
Quedan abiertas dos preguntas que el lector puede seguir en los próximos meses: si la próxima publicación de resultados trimestrales de Oracle confirma que el ahorro en personal se traduce en margen operativo, y si Indra resiste la presión del consenso para sumarse a la ola. La respuesta a ambas marcará si los despidos por IA son un ajuste cíclico o el inicio de una reconfiguración estructural del empleo tecnológico en Europa.




