Oughourlian se reconcilia con Cebrián… pero le cierra la puerta de El País

La reconciliación entre el fundador de El País, Juan Luis Cebrián, y su actual presidente, Joseph Oughourlian, gestada el año pasado tras la ruptura del principal accionista de Prisa con Moncloa y ahora escenificada con la entrevista al propio Cebrián en el diario, no supondrá su regreso como columnista.

Dos años después de su despido como columnista del diario por su fichaje en The Objective, fuentes del sector consultadas por MERCA2.es descartan que el académico de la Lengua vuelva a escribir en el diario a corto plazo.

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Oughourlian, que fue clave en el derribo de Cebrián de la presidencia de Prisa en 2017, ha abierto ahora las puertas del periódico al periodista para que recuerde los inicios de El País. El fundador explica cómo surgió la idea gracias a dos periodistas: Carlos Mendo y Darío Valcárcel.

«Fue hacia 1972 y fueron dos periodistas: Carlos Mendo, que era director de Efe con Manuel Fraga y redactor jefe de ABC, y Darío Valcárcel, que más que periodista era secretario de Torcuato Luca de Tena. Tuvieron la idea de que se debía hacer un periódico. Mendo se la vende a Fraga, y Valcárcel, a José María de Areilza. Ellos les ponen en contacto con Miguel Ortega Spottorno, que formaba parte del consejo de don Juan de Borbón (consejo que presidía Areilza) y Miguel les dice que, de asuntos de periódicos, hablen con su hermano José. Le enrollan y empiezan a reunir dinero: 15 o 18 millones de pesetas. Crean la junta de fundadores, piden permiso y les dicen que con ese dinero no se podía hacer un periódico. Comienza la redada. A José Ortega se le ocurre llamar al mundo editorial. Entran todos: Salvat, Lara, Jesús de Polanco, Grijalbo… Y reúnen 150 millones», explica.

Con este dinero reunido, finalmente nacía El País, un periódico que aspiraba a ofrecer una visión diferente de la realidad española e internacional.

Sobre su nombramiento como primer director de El País, Cebrián reconoció que fue la sexta opción para el cargo. En sus palabras, los primeros candidatos fueron Miguel Delibes, quien rechazó la propuesta y sugirió a Manu Leguineche, quien también dijo que no. Carlos Mendo, con una fuerte conexión con Manuel Fraga, fue el tercer candidato, pero estaba demasiado identificado a nivel político para el deseo de los accionistas fundacionales. Más tarde, Jesús de la Serna aceptó inicialmente, pero también se retractó. Finalmente, el nombre de Vicente Gallego estuvo sobre la mesa, aunque, como señala Cebrián, acabó siendo descartado. Así, Cebrián asumió la dirección de un periódico que cambiaría la historia del periodismo en España.

En cuanto a la visión que tenía de El País, Cebrián lo define como un proyecto que aspiraba a ser la vuelta de las luces tras cuarenta años de dictadura. En su entrevista, señaló: «Para mí, El País quiso ser el rescate de la ilustración. Fijaos en las firmas del primer número. Estaba Rafael Alberti o Ricardo de la Cierva, que era muy de derechas, pero un historiador reconocido. Lo otro era la información internacional: si se quería que España entrase en Europa, se debía explicar cómo era el mundo. Y en política interior, dar voz a la izquierda. Para hacer la democracia, pero también porque no había otro periódico que lo hiciera: también era un motivo comercial».

Sin embargo, su relación con El País hoy en día es bastante amarga. Como él mismo confiesa: «Yo nunca quise ser presidente de honor. Porque los periodistas no tenemos honor. Somos como los policías. Estamos todo el día con delincuentes para que nos cuenten cosas. Y ellos me insistieron y yo lo acepté. La salida fue amarga, pero cuando tú te cabreas con tu hijo, le dejas de hablar y ya. La relación que yo tengo con El País ha sido la de un hijo, o la de un nieto ahora. He cometido muchos errores. Y cuando estás en un puesto de responsabilidad, pues generas también muchas injusticias».» «.

Cebrián, ¡cómo no!, también le envió un recado al presidente del Gobierno: «Lo que me ha movido siempre ha sido saber que el periodismo era el cuarto poder, pero el poder de influencia. La influencia sobre el poder no es el poder. El poder es el Boletín Oficial del Estado, algo que Pedro Sánchez ha entendido a la perfección».

La guerra de 2017

El fundador de El País ha regresado a las páginas del periódico tras reconciliarse el pasado año con Oughourlian, que rompió con Moncloa por la intentona del PSOE de alentar el nacimiento de un canal en TDT bajo el cobijo económico de Prisa.

Oughourlian Merca2
Joseph Oughourlian. Foto: EP.

Ambos empresarios han dejado atrás su enfrentamiento de 2017, en el que el francés se impuso al español pese al intento del académico de recabar apoyos en Zarzuela y Moncloa, así como el cese de Juan Luis Cebrián como colaborador en 2024.

En noviembre de 2017, Oughourlian criticó duramente la gestión de Cebrián durante su intervención ante los accionistas de Prisa tras la salida de su entonces enemigo como presidente de Prisa. En su discurso, el empresario francés afirmó: «Juan Luis se va, ya era el momento. Llevo ya dos años en el Consejo y cuando llegué le pedí que arreglase el tema de los acreedores e hiciese una ampliación de capital. Después de dos años, estamos contra la pared. La gestión no ha sido mala, ha sido lo siguiente. Para un gestor que ha fracasado, entiendo que 6 millones de euros para que se jubile es bastante dinero».

Además, Oughourlian subrayó lo que consideraba el principal problema de Prisa: la omnipresencia de Cebrián, diciendo que «el cáncer de esta compañía ha sido el exceso de personalismo», y concluyó con un tajante: «Esta compañía seguirá sin ti y lo hará mejor».

Oughourlian se entregaría poco después a Pedro Sánchez, que maniobró para darle todo el poder en Prisa en 2021 a cambio de que colocase a sus afines liderados por Miguel Barroso y José Miguel Contreras. Paradójicamente, Oughourlian también ha acabado enfrentado con Sánchez, que había sido tildado de «insensato sin escrúpulos» en tiempos de Cebrián.

El empresario francés, como ya le ocurriera a Cebrián, no está logrando enderezar las cuentas del grupo. A cierre de 2025, Prisa arrastraba una deuda de 757 millones de euros, una muy inferior a los 1.600 millones que debía en 2017, gracias a la venta de Santillana España por 465 millones en 2020 y a una política de ajustes continuados.

Pese a lo cual, la mejora no oculta lo esencial: ni uno ni otro han demostrado que la gestión de Prisa sea su fuerte.

A Jesús de Polanco, con sus sombras y luces, se le sigue echando mucho de menos.

El País cumple hoy 50 años

Soplan hoy cincuenta velas en la redacción de El País, coronadas por un fin de semana festivo en Matadero que celebra algo más que un aniversario: medio siglo de influencia decisiva en la construcción del relato contemporáneo de España.

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Pocos diarios pueden presumir de haber sido, durante tanto tiempo, brújula informativa y conciencia editorial de un país que aprendía a mirarse en el espejo europeo. Desde sus orígenes, aquel proyecto administrado tras vaivenes iniciales por Jesús de Polanco evolucionó hasta convertirse en el faro del centro-izquierda, acompañando las transformaciones sociales, políticas y culturales que definieron la democracia española.

Su historia es también la de un periodismo que aspiraba a ordenar el ruido, a ofrecer contexto frente al vértigo y a dotar de sentido a una sociedad que, durante décadas, careció de narradores sólidos. Hubo aciertos que marcaron época —la firmeza ante el 23-F frente a la cobardía ciudadana, el impulso reformista, la vocación europeísta— y también sombras relacionados con las peores sombras de Felipe González que invitan a la revisión crítica en este aniversario redondo.

Cincuenta años después, la celebración convive con la incertidumbre de un sector sacudido por la disrupción tecnológica. Y, sin embargo, persiste la pregunta esencial: quién contará ahora el país, tal y como lo hicieron Jesús de Polanco, Juan Luis Cebrián y Javier Pradera, y con qué voz.


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