Alemania recorta 38.300M€ en bienestar para armarse hasta 2030

El economista Marc Vidal analiza el pacto entre CDU y SPD que recorta 38.300 millones en sanidad mientras el gasto militar alemán se dispara hasta los 153.000 millones en 2029.

El acuerdo entre la CDU de Friedrich Merz y el SPD ha aterrizado en las redacciones alemanas antes incluso de pasar por un atril ministerial. No es una filtración interesada, es un pacto de coalición que recorta 38.300 millones de euros en sanidad pública hasta 2030 y que, leído con calma, dibuja algo más serio que un ajuste presupuestario.

En su último análisis, el economista Marc Vidal sostiene que estos recortes no son una anomalía política alemana, sino el primer síntoma visible de una crisis de sostenibilidad que termina afectando a toda Europa. Lo relevante, defiende, no son las medidas concretas, sino la secuencia: el orden en que se han tomado las decisiones revela qué modelo de Estado se está reescribiendo y a costa de quién.

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Los números del recorte y a quién golpea primero

Vidal repasa la letra pequeña del pacto y los datos pesan. Solo en 2027 el ajuste sanitario rondará los 20.000 millones de euros. Se elimina la cobertura médica gratuita para los cónyuges que no cotizan, suben los copagos, se restringen las derivaciones a especialistas y las pensiones pasan a definirse, en palabras del propio Merz que recoge el vídeo, como una cobertura básica para la vejez, insuficiente para mantener el nivel de vida previo. El subsidio de desempleo de larga duración se suprimió antes de Navidad y se rebaja de 18 a 12 años el límite para ciertas ayudas a menores cuyos progenitores incumplen obligaciones de manutención, afectando a más de 850.000 niños.

El presentador insiste en una idea incómoda: el golpe no recae sobre quien menos ha aportado, sino sobre el trabajador medio que cotizó cada mes durante cuarenta años creyendo que cumplía un contrato. Ese contrato, argumenta, se está reescribiendo de forma unilateral, sin referéndum ni consulta a quienes pusieron el dinero.

Mientras tanto, el rearme se dispara hasta 2029

El contraste con el gasto militar es lo que da al pacto su verdadero significado político. Vidal recuerda que el presupuesto de defensa alemán para este ejercicio sube a 82.700 millones de euros y que, sumando fondos especiales, alcanza los 108.000 millones. El objetivo para 2029 son 153.000 millones, y para llegar ahí el Bundestag suspendió el freno constitucional al endeudamiento y aprobó un paquete adicional para infraestructuras militares.

El orden de prioridades, sintetiza, no necesita mucho más comentario: menos bienestar, más rearme. Y eso ocurre en el país que durante décadas presumió de combinar disciplina fiscal y Estado social robusto.

Una pirámide demográfica que ya no sostiene la promesa

El analista lleva el debate al núcleo técnico. Los sistemas de pensiones de reparto europeos exigen que cada generación sea al menos tan numerosa y productiva como la anterior. Si esa condición se rompe, deja de ser un seguro y empieza a parecerse a otra cosa. En 2025 nacieron en Alemania 654.300 bebés, la cifra más baja desde 1946, mientras fallecía más de un millón de personas. La base se estrecha y quien la sostiene paga la factura.

El sistema se construyó sobre una promesa implícita: paga y estarás cubierto. Ahora esa promesa se reescribe de forma unilateral, sin consultar a quienes pusieron el dinero.

— Marc Vidal

El dato que Vidal pide retener es contundente: el 69% de los alemanes dice temer la pobreza en la vejez. Y dentro del propio grupo parlamentario de la CDU, los 18 diputados del llamado Grupo 25, menores de 35 años, se reúnen semanalmente para presionar contra unas reformas cuyo coste, advierten, va a recaer sobre ellos.

Productividad perdida y la trampa de la deuda

Para el divulgador, el problema de fondo no es solo el gasto, es la pérdida de competitividad. Mientras China destinaba capital político a infraestructuras, semiconductores, vehículos eléctricos y energía, una parte sustancial de la energía institucional europea se concentraba, en su opinión, en regulación social y normativa industrial sin alternativa productiva clara, como la prohibición de los motores de combustión para 2035. La industria del automóvil alemana, símbolo histórico de esa competitividad, perdió 59.000 puestos de trabajo entre 2024 y 2025 según la consultora que cita.

Cuando cae la productividad, caen los ingresos fiscales y crece la tentación de financiarlo todo con deuda. Alemania acumula 2,5 billones de euros y prevé sumar 850.000 millones más hasta 2029. La diferencia con el resto del continente, recuerda Vidal, es que Berlín tiene un freno constitucional al endeudamiento desde 2009 que limita el déficit estructural al 0,35% del PIB. Por eso actúa antes que nadie: no puede patear el problema hacia adelante como sí pueden, de momento, hacer España, Italia o Francia.

La inmigración como solución incompleta

El vídeo dedica un tramo a desmontar el argumento de que la inmigración masiva resolverá por sí sola la sostenibilidad de las pensiones. Vidal admite la lógica aparente —más cotizantes compensan menos nacimientos— pero advierte que la ecuación ignora el gasto público asociado al crecimiento demográfico vía servicios sanitarios, educativos, vivienda social y prestaciones. El saldo fiscal neto, dice, depende del horizonte temporal, las variables y quién haga el estudio, pero presentarlo como respuesta automática es, como mínimo, incompleto.

Quién firma el recorte: la sombra de BlackRock

Hay un detalle biográfico al que el presentador concede peso. Friedrich Merz, el canciller que ahora reduce el sistema sanitario alemán, presidió entre 2016 y 2020 el Consejo de Supervisión de BlackRock en Alemania, el mayor gestor de activos del mundo. Vidal no apela a ninguna conspiración: habla de puerta giratoria y de incentivos. Quien pasó cuatro años representando los intereses del capital institucional toma hoy decisiones sobre el gasto social de los trabajadores que cotizaron cuatro décadas.

Qué lectura le queda al ciudadano europeo

La conclusión que propone Marc Vidal es menos política que aritmética. Los países que reformen sus sistemas de pensiones mientras todavía haya margen saldrán mejor parados que los que esperen a que los mercados de deuda les retiren la opción. Las empresas que sigan dependiendo de mercados protegidos y subvenciones, advierte, se encontrarán en un terreno muy distinto en la próxima década. Y a título individual, el contrato implícito que muchos firmaron al empezar a cotizar se está renegociando sin pedirles opinión.

No significa que el Estado del bienestar vaya a desaparecer, matiza, sino que va a entregar menos de lo prometido. Saberlo con veinte o treinta años de antelación, concluye, es un privilegio que pocas generaciones anteriores tuvieron. La cuestión es qué hace cada uno con esa información antes de que la decisión la tomen otros por él.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Marc Vidal en YouTube.

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