El director de TVE, Sergio Calderón, negó ayer en la rueda de prensa con motivo de la presentación del court show El Juicio, a pregunta de MERCA2.es, que el programa haya sido «relegado» por falta de confianza, pese a que estaba ideado y anunciado para La 1 y tiene un alto coste para los precios que maneja de forma habitual un canal como La 2. Calderón no ocultó su incomodidad ante el planteamiento de la cuestión y defendió con firmeza la decisión de RTVE.
A su juicio, existe un prejuicio injustificado hacia La 2 como si se tratase de un contenedor de formatos menores o de segunda fila. «Nunca hemos querido que sea un cajón de sastre», vino a señalar, subrayando que el canal atraviesa uno de sus mejores momentos de audiencia en los últimos 16 años.
En esa línea, el directivo enmarcó el estreno de El Juicio dentro de una estrategia más amplia para reforzar el prime time de La 2, donde la corporación pública está apostando por rostros reconocibles y contenidos con vocación de servicio público. Nombres como Iñaki Gabilondo, Jesús Cintora, Joaquín Reyes o Mercedes Milá formarán parte de esa órbita con la que RTVE busca devolver relevancia a una cadena históricamente asociada a contenidos culturales y minoritarios.
El programa, producido por Abacus Media y presentado por José Luis Sastre, se ha grabado en Barcelona y abordará cuestiones de gran impacto social como la sanidad, la vivienda, la alimentación o el racismo. Su planteamiento sigue la estructura de un juicio a la americana, con un jurado popular compuesto por nueve miembros seleccionados con el apoyo de Kantar Media.
Entre los participantes ocasionales destacan figuras muy diversas del ámbito político, mediático y cultural, como Ada Colau, Esperanza Aguirre, Mónica García, Xabier García Albiol, José Elías, Juan Echanove o Antonio Carmona, entre otros.
La intención es generar debate desde perspectivas ideológicas distintas, algo que el propio Sastre considera una de las grandes virtudes del formato. El periodista, conocido por su labor en la radio, defendió que El Juicio permite «contrastar los argumentos con la realidad de la calle», en un contexto marcado por la polarización y los algoritmos que refuerzan burbujas ideológicas. Según explicó, la dinámica del juicio obliga a escuchar opiniones discrepantes, algo cada vez menos habitual en el ecosistema mediático actual.
El cambio de La 1 a La 2 tampoco ha pasado desapercibido por su impacto económico. Según los datos oficiales de RTVE sobre contratos de producción externa, el presupuesto total asciende a 2.762.902 euros para ocho entregas, lo que sitúa el coste por programa en torno a los 345.000 euros. Una cifra elevada para los estándares de La 2, lo que ha alimentado el debate sobre si el formato habría tenido mayor recorrido en la cadena principal.
El estreno de El Juicio llegará el miércoles 29 de abril, que según fuentes televisivas era la fecha que maneja Atresmedia para lanzar el espacio de entrevistas La Noche de Aimar, presentado por Aimar Bretos, en La Sexta.
Sastre, compañero de Bretos en la SER, restó importancia a la polémica y aseguró no sentirse nervioso ante su salto a la televisión. El copresentador de Hoy por Hoy evitó valorar directamente la decisión de RTVE de cambiar el programa de cadena, limitándose a poner el foco en el contenido y en la oportunidad de abrir espacios de debate real.
En cualquier caso, la defensa cerrada de RTVE evidencia que la corporación se encuentra en una posición claramente reactiva ante las críticas. En los últimos meses, la radiotelevisión pública ha sido objeto de una creciente presión mediática y política que, desde dentro, se percibe como una campaña con tintes ideológicos motivada por medios que rara vez critican el sesgo de corporaciones públicas como las que engloban a Telemadrid, Canal Sur o la Televisión de Galicia.
RTVE, a la defensiva tras el linchamiento a Rivero
Esa sensación de asedio se ha intensificado con la reciente polémica en torno a Juan Carlos Rivero, linchado en X por personajes asociados a la ultraderecha. El periodista ha sido duramente criticado desde sectores cercanos al nacionalismo español porque simplemente apeló a la «libertad de expresión» al referirse a los pitidos de parte de la afición de la Real Sociedad al himno de España, que es un comportamiento que, desde el punto de vista legal, entra dentro de ese marco.

En algunos ámbitos de RTVE se interpreta este episodio como un nuevo ejemplo de linchamiento mediático hacia profesionales de la casa. La corporación considera que se están cuestionando de forma sistemática decisiones editoriales y opiniones que, en otros contextos, pasarían desapercibidas.




