Tras dos años del proceso de contratación de los riders de Glovo y el inicio de un proceso similar en Uber Eats, los repartidores siguen enfrentando una larga lista de problemas, que van desde la acumulación de sanciones por reasignar rutas hasta las quejas por la imposibilidad de elegir sus horas de trabajo, como lo hacían cuando eran autónomos. Sin embargo, para los sindicatos del sector, parte del problema es que el convenio que rige los contratos de estos riders está desfasado, con 20 años de antigüedad y un sueldo mínimo menor de 700 euros.
Es una de las peticiones que CCOO hizo durante las protestas contra Glovo tras el anuncio del ERE de la empresa, y es un punto que el sindicato, las empresas que dirigen las flotas y Just Eat (la primera empresa del sector de delivery en contratar a los riders) comparten. El reto ahora es que se revise el convenio o que se diseñe uno nuevo para los repartidores, pues el actual está pensado para el sector de mensajería, con una carga de trabajo y unas exigencias muy distintas a la realidad del mundo del delivery. Y es que el convenio que usa la empresa que dirige Óscar Pierre es más viejo que el primer iPhone, lanzado en 2007.

Son varios los puntos del contrato que permite el convenio de mensajería utilizado y que complican la realidad de los riders. No obliga a las empresas ni a las flotas a ofrecer el vehículo, ni considera lo comunes que son para estos trabajadores los horarios de noche. Además, a diferencia de los mensajeros o los servicios de paquetería antes de la llegada de las aplicaciones, los momentos de mayor demanda y mayor riesgo de estos trabajadores son, precisamente, los momentos de lluvia.
«Desde luego, el convenio de 2006; ya dijimos que eso es imposible porque es un convenio muerto. No está diseñado para esto, ni muchísimo menos. Los convenios estatutarios, pues tampoco. Entonces habrá que ver si realmente quieren un convenio que se pueda hacer de sector o si, finalmente, bueno, pues por lo menos ya sí tiene su convenio de empresa. No sé al final cómo pensarán que se puede organizar», sentencian fuentes sindicales sobre el convenio actual.
UN SUELDO MÍNIMO DE 600 EUROS Y SANCIONES DE HASTA 15 DÍAS
El hecho de que el convenio sea más antiguo que el primer iPhone también señala problemas importantes. Lo primero es que la retribución mensual contemplada en el texto es de 660,92 euros en todo el ámbito territorial de aplicación del convenio. El monto es, apenas, la mitad del SMI actual y, aunque en la práctica los riders cobran más que eso, es normal que quieran un convenio que proteja más sus ingresos.
Por otro lado, el texto recomienda revisar los horarios de forma semanal. «El horario será flexible, de mañana y tarde, a pactar semanalmente, entre empresa y trabajadores de acuerdo con las necesidades del servicio», se lee en el texto del convenio.
LA COMPLEJA NEGOCIACIÓN DEL CONVENIO
Parte del problema para que se haga un nuevo convenio colectivo para los riders, o incluso para que haya diferentes convenios de empresa, es que se requiere un proceso de negociación que promete ser complicado. De hecho, la primera experiencia del nuevo sindicato de la empresa de entregas para negociar el ERE pasó por la primera convocatoria de huelga en la historia de Glovo, y la experiencia del sector del transporte muestra que negociar con Uber siempre es complicado.
Sin embargo, en esta situación, este es un paso necesario si las empresas quieren seguir operando en España. No es solo que puedan seguir contando con repartidores dispuestos a entregar los pedidos, algo que se ha hecho complicado en algunas zonas de Europa, sino que para la ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, la aplicación de la «ley rider» y la situación de los repartidores se han vuelto puntos de honor. Además, la posible compra de Delivery Hero, matriz de Glovo, por parte de Uber, pone en duda el empleo de 14.000 de estos trabajadores, pues una sola empresa manejaría más del 80% del delivery en España.

Además, no han comenzado las conversaciones sobre el nuevo convenio. A pesar de ser visto como una necesidad por un gran número de los riders, los dueños de las flotas e incluso una de las tres grandes plataformas del sector en Madrid, Just Eat, la realidad es que la situación de los riders sigue siendo delicada, y mientras tanto siguen denunciando la acumulación de sanciones y despidos más allá del ERE anunciado.
LOS RIDERS DE GLOVO SIGUEN SEÑALANDO PROBLEMAS
Mientras tanto, para los repartidores los problemas no hacen más que acumularse, y esto empieza a afectar directamente al servicio. Los usuarios han mencionado que los tiempos de entrega se han alargado y son cada vez más los riders que se niegan a algunos servicios que antes eran habituales, como el caso de la entrega de los pedidos en la puerta cuando hay que subir las escaleras. Son problemas que deberían servir para llamar la atención de Glovo, que ya ha asumido el proceso de contratación de mala gana.
A esto se suma lo que ocurra con el caso de Uber Eats en España. A diferencia de Glovo, su estrategia de contratación funciona a través de flotas tercerizadas, lo que genera una larga lista de problemas diferentes. Esto también añade incertidumbre, sobre todo si la plataforma acaba por hacerse con el control de la matriz del unicornio español.




