Enel y Endesa cada vez más parecidas: la italiana apuesta por un perfil más defensivo a costa de su crecimiento operativo

Enel está dejando atrás el perfil de una eléctrica dependiente del mercado mayorista. El Plan Estratégico contempla incrementos anuales del 6% tanto en el beneficio por acción como en el dividendo.

Enel está cada vez evolucionando hacia un perfil más defensivo y predecible, algo que demuestran tanto los resultados del trimestre como la actualización de su plan estratégico. Un movimiento que sitúa la estrategia de la energética italiana a un mismo nivel que su filial española Endesa, priorizando la estabilidad de los negocios regulados, pero a costa de que el crecimiento de su beneficio por acción esté impulsada más por medidas de ingeniería financiera que por factores puramente operativos.

Enel busca ingresos en la estabilidad de las redes para esquivar el problema renovable

La prueba más evidente de este cambio de enfoque, se encuentra en la composición del negocio; en este sentido, según las estimaciones recogidas por Bankinter (recomendación de Comprar y precio objetivo 19,70 euros la acción) las redes ya aportan el 39% del EBITDA del grupo, por delante incluso de las renovables (30%), mientras que las actividades más ligadas al ciclo energético, como la generación y el trading, representan únicamente el 18%. El mensaje es claro: Enel quiere depender cada vez menos de la evolución de los precios de la electricidad y cada vez más de negocios regulados con retornos previsibles.

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De hecho, los resultados del primer trimestre refuerzan esta tendencia, con un EBITDA de la división de redes creció un 18% gracias al aumento de la base de activos regulados y a las revisiones tarifarias, compensando la caída del 8% registrada por el negocio de generación como consecuencia de unos precios eléctricos más bajos.

Enel decepciona por una combinación de deuda elevada y mala operatividad

Esta estrategia también queda reflejada en el programa inversor, donde de los 53.000 millones de euros previstos hasta 2028, cerca de la mitad, 26.000 millones, se destinarán a redes. El objetivo de este plan es elevar la base de activos regulados (RAB) desde 47.000 millones hasta 58.000 millones de euros, lo que supone un crecimiento anual medio del 7,3%. Se trata de inversiones con retornos regulados cercanos al 7%, menos espectaculares que los de otros negocios energéticos, pero mucho más previsibles.

No obstante, dentro de este plan también existen las renovables, pero, tal y como adelantan sus resultados con un papel menor. En este sentido, la energética italiana prevé aumentar su capacidad instalada desde 68 GW hasta 80 GW en 2028, un avance anual medio del 5,6%, mientras incrementa el peso de la generación libre de emisiones hasta el 86%.

Sin embargo, el elemento clave no es tanto la expansión de capacidad como la contratación de la producción mediante acuerdos de largo plazo, de hecho desde Enel estiman que en 2028, el 90% de su EBITDA procederá de actividades reguladas o de generación cubierta por contratos a largo plazo, una cifra que evidencia la prioridad concedida a la visibilidad de ingresos frente a la exposición al mercado.

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Instalación hidroeléctrica de Enel en Mequinenza. Fuente: Enel

Este giro hacia un perfil más defensivo también se aprecia en la evolución de los beneficios. Bankinter estima que el beneficio neto ordinario crecerá desde 7.011 millones de euros en 2025 hasta 7.940 millones en 2028, lo que equivale a una tasa anual media del 4,2%. Sin embargo, el beneficio por acción avanzará a un ritmo superior, del 5,7% anual, gracias a la reducción del número de acciones en circulación mediante recompras y amortizaciones.

Desajuste entre beneficio por acción y operatividad

La diferencia entre ambos crecimientos resulta significativa porque revela que una parte creciente de la creación de valor para el accionista no procede del negocio operativo, sino de decisiones de asignación de capital. De hecho, Bankinter destaca que el beneficio por acción del primer trimestre ha aumentado un 6%, frente al 4% registrado por el beneficio neto, precisamente gracias a la amortización de autocartera. De hecho, este mismo fenómeno explica el por qué el Plan Estratégico contempla incrementos anuales del 6% tanto en el beneficio por acción como en el dividendo, pese a que el beneficio neto crecerá a ritmos más bajos.

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Operario de distribución eléctrica. Fuente: Enel

La consecuencia es tanto matriz (Enel), como filial (Endesa) sean cada vez más parecidas, con una menor exposición al ciclo energético, crecimiento operativo moderado, fuerte peso de negocios regulados, elevada rentabilidad por dividendo y utilización de herramientas financieras para mejorar la remuneración al accionista.

En definitiva, Enel está dejando atrás el perfil de una eléctrica dependiente del mercado mayorista para convertirse en una utility de corte más defensivo. La contrapartida es un crecimiento operativo relativamente limitado, pero a cambio obtiene una mayor estabilidad de resultados, una generación de caja más predecible y una capacidad superior para sostener dividendos y recompras.


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