Esperamos que el BCE suba los tipos la semana que viene, principalmente para mitigar el riesgo de que se desvinculen las expectativas de inflación, explican en Morgan Stanley.
La dependencia de los datos y el enfoque de ‘reunión a reunión’ deberían seguir figurando en el comunicado. Es probable que las previsiones actualizadas muestren una mayor inflación general y subyacente, y un menor crecimiento, añaden.
“Esperamos cuatro conclusiones clave de las previsiones actualizadas:
- la inflación general se revisará al alza en 2026 con respecto a la hipótesis de referencia de marzo, aunque seguirá estando muy por debajo de los escenarios alternativos;
- la inflación podría quedarse por debajo del objetivo en algún momento de 2027, pero es probable que vuelva a situarse en el objetivo en 2028;
- es probable que la inflación subyacente se proyecte ligeramente al alza durante la mayor parte del horizonte de previsión; (
- el crecimiento anual en 2026 y 2027 probablemente se revisará a la baja con respecto a la hipótesis de referencia de marzo. También esperamos que las previsiones de junio incluyan escenarios alternativos, que probablemente mostrarán un equilibrio más equilibrado entre el crecimiento y la inflación que en marzo”.
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Claves de la tesis de Morgan Stanley sobre el BCE
1. El BCE subirá los tipos de interés en junio
Morgan Stanley espera que el Banco Central Europeo apruebe una subida de 25 puntos básicos en su próxima reunión. La medida busca principalmente evitar que las expectativas de inflación se desanclen debido al repunte reciente de los precios de la energía y de la inflación subyacente.
2. El mensaje seguirá siendo prudente y dependiente de los datos
Aunque prevé una subida de tipos, el BCE mantendrá un enfoque de «reunión a reunión» y seguirá insistiendo en que las decisiones futuras dependerán de la evolución de los datos económicos y de inflación.
3. Habrá una segunda subida en septiembre
El escenario central de Morgan Stanley contempla otra subida de tipos en septiembre, llevando la tasa de depósito hasta el 2,5%. Una subida adicional en julio se considera poco probable salvo que la inflación subyacente vuelva a acelerarse y el crecimiento económico sorprenda al alza.

4. Más inflación y menos crecimiento
Las nuevas previsiones macroeconómicas del BCE probablemente mostrarán:
- Mayor inflación general en 2026.
- Inflación subyacente ligeramente más elevada durante todo el horizonte de previsión.
- Menor crecimiento económico en 2026 y 2027.
- Inflación de nuevo cerca del objetivo del 2% en 2028.
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5. El encarecimiento de la energía es el principal factor de preocupación
El aumento del precio del petróleo tras las tensiones geopolíticas ha elevado los riesgos inflacionistas. Morgan Stanley estima que los precios energéticos estarán alrededor de un 7% por encima de las previsiones de marzo del BCE.
6. La inflación subyacente sigue mostrando resistencia
La inflación subyacente sorprendió al alza en mayo, alcanzando el 2,5%, lo que refuerza la necesidad de actuar por parte del BCE y complica una relajación monetaria rápida.
7. El crecimiento de la eurozona se está debilitando
Morgan Stanley espera revisiones a la baja del PIB debido a:
- El escaso crecimiento registrado en el primer trimestre.
- El deterioro de los indicadores empresariales (PMI).
- El impacto negativo del encarecimiento energético sobre la actividad económica.
8. El escenario de estanflación gana peso
El informe dibuja un entorno de:
- Inflación más alta de lo previsto.
- Menor crecimiento económico.
- Tipos de interés más elevados durante más tiempo.
Es decir, un contexto cercano a la estanflación moderada para la eurozona.
9. El mercado ya descuenta la subida de junio
Los estrategas consideran que la subida de junio está prácticamente asumida por los mercados y que el BCE intentará evitar sorpresas. Además, creen que los inversores están descontando demasiadas subidas futuras.
En resumen, Morgan Stanley espera que el BCE suba tipos en junio y septiembre para contener las presiones inflacionistas derivadas del encarecimiento de la energía, aunque reconoce que la economía de la eurozona se está desacelerando. El mensaje central es: más inflación, menos crecimiento y una política monetaria aún restrictiva durante varios meses más.




