Hernández de Cos lidera la carrera para presidir el BCE según expertos

Una encuesta del Financial Times entre expertos sitúa al exgobernador del Banco de España como el mejor preparado para Fráncfort. España nunca ha ocupado la presidencia del BCE.

Una encuesta entre economistas y expertos en política monetaria sitúa a Pablo Hernández de Cos como el candidato más cualificado para suceder a Christine Lagarde al frente del Banco Central Europeo. El exgobernador del Banco de España lidera las preferencias con claridad, según recoge Financial Times en un sondeo publicado esta semana.

Lagarde concluye su mandato en octubre de 2027. Queda más de un año para la decisión, pero los movimientos ya han comenzado. Y el nombre de Hernández de Cos aparece en todas las quinielas serias.

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El perfil técnico que busca Europa

Hernández de Cos dejó el Banco de España en junio de 2024 tras seis años al frente de la institución. Su salida no fue voluntaria en sentido estricto: el Gobierno optó por José Luis Escrivá como sucesor, una decisión que generó controversia por el perfil más político del nuevo gobernador. Pero ese desenlace, paradójicamente, ha reforzado la candidatura europea del economista madrileño.

Durante su mandato en Fráncfort como miembro del Consejo de Gobierno del BCE, acumuló credibilidad técnica. Presidió el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea entre 2019 y 2024, un puesto que le dio visibilidad global y contactos en todos los bancos centrales del G20. Pocos candidatos europeos pueden exhibir un currículum comparable en regulación financiera internacional.

El sondeo del Financial Times preguntaba a los encuestados quién consideraban más preparado para el cargo, no quién tenía más probabilidades de obtenerlo. La distinción importa. Las decisiones sobre la presidencia del BCE son políticas tanto como técnicas, y ahí entran variables que ninguna encuesta de economistas puede anticipar.

España nunca ha presidido el BCE

Desde la creación del euro en 1999, cuatro personas han dirigido el Banco Central Europeo: Wim Duisenberg (Países Bajos), Jean-Claude Trichet (Francia), Mario Draghi (Italia) y Christine Lagarde (Francia de nuevo). Alemania, pese a su peso económico y su obsesión histórica con la estabilidad monetaria nunca ha colocado a uno de los suyos en el puesto.

España tampoco. Y eso juega a favor de Hernández de Cos en la aritmética política europea, donde los equilibrios geográficos pesan casi tanto como los méritos individuales. El sur de Europa lleva décadas reclamando mayor representación en las instituciones de Bruselas y Fráncfort. Draghi fue la excepción italiana; ahora podría llegar el turno español.

Pero la competencia será dura. Alemania tiene candidatos propios con credenciales sólidas. Francia no cederá influencia fácilmente tras dos mandatos consecutivos de presidentes franceses. Y los países nórdicos y del este presionarán por alternativas que consideren menos acomodaticias con la política monetaria expansiva de la última década.

Lo que dice el mercado sobre Hernández de Cos BCE

Creo que el resultado de esta encuesta refleja un consenso real entre quienes siguen la política monetaria europea de cerca. Hernández de Cos combina ortodoxia técnica con capacidad de diálogo, una mezcla que escasea. No es un halcón al estilo del Bundesbank ni una paloma dispuesta a monetizar déficits sin límite. Su posición intermedia, que algunos critican como ambigua, es precisamente lo que el BCE necesita en un momento de incertidumbre inflacionaria persistente.

El riesgo para España es que el Gobierno actual no priorice esta batalla. Las candidaturas a organismos internacionales requieren meses de trabajo diplomático, compromisos cruzados con otros países y disposición a ceder en otros frentes. Si Madrid no mueve ficha pronto, las oportunidades se cerrarán antes de que llegue la votación formal.

Hay un precedente reciente que debería servir de advertencia. Cuando se eligió a Lagarde en 2019, España apoyó inicialmente otras candidaturas y llegó tarde al consenso final. El resultado fue quedarse sin ningún puesto de peso en el reparto de cargos europeos de aquel ciclo.

El mandato de Lagarde termina en octubre de 2027. Queda tiempo, pero no tanto como parece. Las negociaciones informales ya están en marcha, y los países que se posicionen antes tendrán ventaja. Hernández de Cos tiene el perfil. La pregunta es si tendrá el respaldo político necesario para convertir esa ventaja técnica en una presidencia real.


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