Alfredo García, experto en energía nuclear: “Los países con más capacidad eléctrica van a dominar el mundo con la inteligencia artificial”

La inteligencia artificial redefine el poder global en clave energética. El experto Alfredo García advierte que, sin capacidad eléctrica suficiente y energía firme, países como España quedarán rezagados en una carrera donde la infraestructura lo es todo.

Para todos los países del mundo, la inteligencia artificial se ha convertido en una cuestión energética de primer orden. Cada consulta, cada modelo entrenado y cada centro de datos que procesa información en tiempo real consume electricidad a una escala sin precedentes en la historia. Nuestro país, con una red eléctrica al límite de su capacidad, enfrenta este desafío en una posición especialmente delicada.

Alfredo García, operador nuclear, trabaja desde hace casi tres décadas en la central nuclear de Ascó, en Tarragona, donde ejerce como operador de reactor y supervisor. También es divulgador, autor y una de las voces más respetadas del debate energético en España. Su diagnóstico sobre el impacto de la inteligencia artificial en el sistema eléctrico es sumamente inquietante.

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Una red al límite que no puede asumir la demanda de la inteligencia artificial

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El punto de partida es un dato revelador que ofreció el CEO de OpenAI, Sam Altman: una consulta a ChatGPT consume lo equivalente a un segundo de funcionamiento de un horno doméstico. La cifra parece manejable hasta que se pone en perspectiva. Si la inteligencia artificial multiplica por mil ese consumo en los próximos años, la pregunta no es si la red aguantará, sino cuándo colapsará.

García es contundente al respecto. La red eléctrica española está prácticamente colapsada y no es una hipérbole sino una realidad que se vive desde dentro. Muchos operadores de centros de datos han solicitado permiso para instalar nuevas infraestructuras en territorio español y se les ha denegado, no por razones burocráticas sino porque la red sencillamente no tiene capacidad para absorber esa demanda adicional.

El problema se agrava por la paradoja de Jevons, un principio económico que García aplica con precisión al contexto actual. Cuanto más barata y eficiente se vuelve la inteligencia artificial, más se utiliza. El resultado es un incremento exponencial del consumo que supera con creces las ganancias en eficiencia. Los centros de datos modernos se miden ya en megavatios, y los más grandes superan los 300 MW, el equivalente energético de una ciudad de 200.000 habitantes funcionando de forma ininterrumpida.

La estructura del mercado eléctrico español tampoco ayuda. La red funciona produciendo en cada momento exactamente lo que se consume, con una capacidad de almacenamiento mínima. Las energías renovables variables, que en algunos momentos han llegado a cubrir el 80% de la producción, introducen una inestabilidad creciente que fue la antesala del apagón de abril de 2025. Según García, ese día tres reactores nucleares estaban parados y la potencia firme disponible era insuficiente para sostener el sistema ante cualquier perturbación.

La energía nuclear como respuesta inevitable a la era de la inteligencia artificial

La energía nuclear como respuesta inevitable a la era de la inteligencia artificial
Fuente: Agencias

Las grandes tecnológicas ya han llegado a sus propias conclusiones. Amazon adquirió la producción completa de una central nuclear con dos reactores de 1.000 MW cada uno. Microsoft compró la producción durante veinte años de la central de Three Mile Island en Pensilvania. Google y Meta invierten cientos de miles de millones de dólares en infraestructuras que necesitan energía firme y constante. Ninguna de estas empresas está apostando por paneles solares para alimentar sus servidores porque saben que la inteligencia artificial no puede depender del clima.

García señala que las renovables son imprescindibles y deben seguir desarrollándose, pero que su naturaleza variable las hace incompatibles como fuente única para los centros de datos. La inteligencia artificial consume sin descanso, de día y de noche, con sol o con lluvia. Solo las fuentes de energía estables pueden garantizar ese suministro.

España, sin embargo, mantiene un plan de cierre de sus siete reactores nucleares que ya contempla el cese de cuatro antes de 2030. Un plan diseñado antes de que la inteligencia artificial irrumpiera en la ecuación energética y que, en opinión de García, supone un auténtico suicidio estratégico. Como ya ocurrió en Alemania, cuyo canciller reconoció públicamente el error de cerrar sus centrales, cerrar nucleares en España equivale a sustituirlas por gas natural, con todo lo que eso implica en términos de emisiones y dependencia exterior.

Elon Musk lo resumió con una frase que García suscribe: los países con mayor capacidad de generar electricidad serán los que dominen el mundo en la era de la inteligencia artificial. España, de momento, va en dirección contraria.


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